Faltan reformas y competencia: Ortiz

El gobernador del Banco de México afirma que la crisis se debe a lo que México ha dejado de hacer; critica los efectos de la banca extranjera y que en el gasto “todo el mundo quiere ordeñar la vaca”.
guillermo ortiz  (Foto: Duilio Rodríguez)
Gisela Vázquez y Alberto Bello

“Cuando Guillermo Ortiz habla otros escuchan”, dice Richard W. Fisher. El presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Estados Unidos, da fe del respeto y el prestigio del que goza el gobernador del Banco de México (Banxico) entre la comunidad de banqueros centrales en el mundo.

Pero su voz no siempre fue tan influyente como ahora. “Yo siempre estuve en contra de que el sistema bancario se vendiera a extranjeros”, dice Ortiz. Esto no era un capricho. “El problema es que cuando viene una crisis económica como la actual, en que la matriz disminuye la exposición al riesgo, esto afecta a todas las subsidiarias que tiene en el mundo”. Eso explica en parte que ahora no haya crédito en el país.

Ortiz también ha propuesto que los bancos coticen en la Bolsa Mexicana de Valores para que se puedan supervisar mejor estas instituciones, pero su voz aún no ha tenido eco.Reacio a dar entrevistas, en esta ocasión acepta hablar y habla fuerte y directo. Como siempre. No le importa pisar callos. El hecho de que dirija la política monetaria del Banxico, organismo con independencia del gobierno desde 1994, le permite manifestar abiertamente su postura. El estilo franco de Guillermo Ortiz y la exposición cruda que hace de la situación económica se contraponen con el ‘optimismo’ y la ‘mesura’ de la Secretaría de Hacienda.

Al parecer, el mercado está de lado de Ortiz y le da un voto de credibilidad a la proyección de Banxico de que la economía terminará 2009 con una caída de entre 6.5 y 7%. “Ortiz pone su punto de vista, le guste o no le guste a la gente. No tiene un discurso oficial”, dice Joel Martínez, director de la consultoría Visor Financiero.

La entrevista se realiza en sus oficinas centrales del Banco de México, ese edificio sobrio y de elegancia porfiriana, ubicado en el Centro Histórico. A Guillermo Ortiz se le ve serio, relajado y elegante. Sólo pide una cosa: “Por favor, nada de preguntas sobre la sucesión”. Su segundo periodo al frente de Banxico termina el 31 de diciembre. Y ya desde ahora, en los pasillos del sector financiero y entre los columnistas económicos, se hacen pronósticos: una tercera reelección o quién podría ser su sucesor. Esa decisión le corresponde al presidente Felipe Calderón y al Senado.

Pero, en cambio, Ortiz expone sus proyecciones y preocupaciones. Arrecia su crítica en contra del manejo de la banca en manos de extranjeros. “Yo siempre estuve en contra de que el sistema bancario se vendiera a extranjeros”, dice. También se va en contra de los monopolios que inhiben la competitividad. Y con la fragilidad de las finanzas públicas es contundente: “Todos quieren ordeñar a la vaca”. Este coctel provoca que “México esté yendo para atrás”. Reconoce que la economía tiene el peor desempeño de Latinoamérica, y eso que el sistema financiero en el país no se colapsó como en otros países.

El gobierno federal ‘sugería’ a Banxico relajar su política monetaria a través de bajar el costo del dinero desde octubre de 2008. Pero no fue hasta marzo pasado cuando la Junta de Gobierno lo consideró conveniente y empezó a reducir las tasas de interés. Hasta el 21 de agosto Banxico redujo gradualmente la tasa de referencia de 7.50 a 4.50%. Ortiz Martínez espera que la inflación se acerque a niveles cercanos a 4% al cierre de este año. Ahora, la inquietud es que, ante los signos de ligera mejoría en la economía de EU y de que ya tocó fondo la crisis en México, el banco central ponga fin al periodo de tasas bajas.

A un año de la crisis económica en el mundo, ¿cómo estamos en México?
Lo que ha puesto de manifiesto esta crisis, en el caso de México, son muchas vulnerabilidades y algunas fortalezas. La economía de México está cayendo más que ningún otro país de América Latina. Pocos países en el mundo se van a contraer mucho más que México. Y eso que aquí no tuvimos una crisis del sistema financiero. Los países que experimentan una mayor contracción son los bálticos o los islámicos, que tuvieron una crisis de sus sistemas financieros. En México eso no ocurrió.

¿Y por qué el golpe ha sido tan fuerte?
Tenemos una economía muy abierta, 25% del PIB lo exportamos, 90% son manufacturas de las cuales 80% se envía a Estados Unidos. Producimos lo que los americanos han disminuido en consumo. Por ejemplo, hace dos años se vendían 17 millones de autos en EU. Pero ¿cuándo volverán a consumir los americanos 17 millones de coches? Van a pasar años. Lo mismo se ve en el consumo de televisiones de plasma, refrigeradores. El PIB de México está más correlacionado con la producción industrial en EU que con su PIB.

Esta dependencia ¿de qué es evidencia?
Nos ha abierto los ojos a que tenemos un hueco importante en finanzas públicas. En los últimos ocho años hemos vivido de los excedentes petroleros. Año con año, los ingresos eran más a los presupuestales, sobre todo por los mayores precios del petróleo, respecto de lo que se había presupuestado.

Entonces tenemos un problema grave en las finanzas públicas...
Ahí tenemos un problema. Tenemos una recaudación fiscal bajísima, de las peores del mundo. Lo que recaudamos de impuestos como el ISR y el IVA es menos de 9% del PIB, cuando el promedio de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es 18%. El de América Latina es 15%. Ocurre que los incentivos están distorsionados.

¿A qué se refiere en concreto?
Todo mundo quiere ordeñar la vaca. Los gobiernos de los estados quieren dinero, entre 85 y 90% de los ingresos estatales vienen de recursos federales, mucho se va a la educación. Es cierto, se gasta mucho en educación, pero hay que ver la calidad de la educación.

Yo creo que esta crisis económica nos está permitiendo ver una radiografía de lo que el país ha dejado de hacer en materia de reformas económicas que aumenten la productividad, la competitividad y la fortaleza fiscal.

Esto lo venimos diciendo desde hace años, muchos años y yo creo que lo que ha quedado en evidencia es que hoy es más urgente que nunca atacar este problema.

Parece que a Brasil le va mejor que a México, ¿qué podemos aprender?
Es una economía más diversificada, la mayoría de sus exportaciones son materias primas, y se ha beneficiado mucho del ciclo de éstas. También tiene una capacidad de recaudación mucho más sólida. Nosotros recaudamos en total, quitando la renta petrolera, alrededor de 15-16% del PIB. Brasil gana más del doble. Entonces no hay comparación sobre la capacidad que tiene Brasil. Además tiene una banca de desarrollo fuerte. Brasil hace bien su tarea y México se ha quedado dormido ya por un buen rato.

¿Qué falló en el proyecto económico en el que usted participó a principios de los años 90, desde Hacienda?
No se han podido introducir los elementos de fortaleza institucional en materia de competencia, en materia de seguridad jurídica, en materia de procuración de justicia. Es muy difícil lograr mayorías con la actual ley electoral. Entonces tenemos una economía en la que hay muchos monopolios o cuasi-monopolios en sectores clave que dificultan la competencia, la entrada de nuevos participantes. El diagnóstico está ahí, yo no estoy diciendo nada nuevo. En México, los problemas de baja productividad tienen mucho que ver con problemas estructurales profundos que existen en la economía. Hay una falta de competencia en sectores clave.

¿El hecho de que en México la banca en su mayoría sea extranjera, cómo afecta en el otorgamiento de créditos al sector privado?
Es una pregunta difícil. Yo siempre estuve en contra de que el sistema bancario se vendiera a extranjeros. Ningún país importante ha permitido que la banca se extranjerice casi en su totalidad. Lo ideal hubiera sido la coexistencia de bancos mexicanos grandes fuertes con bancos extranjeros. Pero no ocurrió así. Pero ya estamos en esto así. He propuesto muchas veces que los bancos coticen en la Bolsa de Valores y que haya accionistas minoritarios mexicanos para darle seguimiento a los consejos.

¿Los bancos extranjeros no prestan localmente?
Algunos sí, otros no. El problema es que cuando viene una crisis económica como la actual, en que la matriz disminuye la exposición al riesgo, esto afecta al mercado global, afecta a todas las subsidiarias que tienen en el mundo. No quiere decir que esto haya ocurrido en el caso de todos los bancos, pero sí en algunos.

Ante el shock financiero que se agudizó en septiembre de 2008, suponemos que todo el mundo quiere que usted haga algunas cosas. ¿Cómo ha logrado fortalecer su posición como banquero central?
Los bancos centrales siempre están sujetos a muchas presiones, es algo normal. No estoy hablando nada más de México, sino de bancos en todo el mundo. En México, la autonomía (de Banxico) jurídicamente está muy bien fundamentada y en la práctica creo que también se ha fundamentado.

Y cuando vinieron presiones del gobierno para que el Banco de México bajara las tasas, ¿qué nos dice?
(Ortiz Martínez guarda silencio, se reserva su respuesta y hace una señal para la siguiente pregunta.)

La economía de Estados Unidos está dando síntomas de mejoría, ¿estamos ante una recuperación en marcha?
Ésa es la pregunta que nos hacemos. (La recuperación) dependerá mucho de la demanda en el consumo. Lo que estamos viendo en EU es un rebote en el ciclo de inventarios más que la demanda. Y el problema no es de crédito, sino que el consumidor no se quiere endeudar, más bien se quiere desendeudar. Aquí el tema es si finalmente el crecimiento del empleo y del ingreso dará la suficiente confianza al consumo para dejar de caer. Creo que si el consumo americano se mantiene, ya en estos niveles bajos, vamos a ver una recuperación sostenida. Pero, ciertamente, el panorama de crecimiento en los próximos cinco años será muy distinto al que tuvo en los últimos cinco años antes de la crisis.

¿Qué podemos esperar para los siguientes meses?
En México vamos a tener un tercer trimestre que crece respecto al segundo, y un cuarto trimestre que crece respecto al tercero. Pero esto no quiere decir que habrá una mejoría en otros indicadores como el empleo, ni que haya mayor poder de compra por parte de los hogares. El crédito seguirá restringido, sobre todo el crédito al consumo. La morosidad en tarjetas de crédito, aunque parece que va llegando a niveles en que se pueda estabilizar, seguirá creciendo como proporción de la cartera total porque ésta se viene achicando.

Y hacia el futuro, ¿qué cambios se deben dar en la estructura del sistema financiero internacional?
Eso es justamente lo que se está debatiendo. El grupo de los 20 (G20) dio un mandato al Financial Stability Board, del cual somos miembros, también del comité directivo. Se está analizando todo el tema de regulación, de capital, de apalancamiento.

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Se está revisando Basilea II (el propósito de este acuerdo publicado en 2004 es la creación de un estándar internacional que sirva de referencia a los reguladores bancarios, con objeto de establecer los requerimientos de capital necesarios). Se está revisando el tema de las instituciones que son demasiado grandes para quebrar y las subsidiarias y las ramificaciones que tienen a nivel global. Cuando quiebra Lehman Brothers, el impacto que hubo sobre el mercado de derivados en el mundo fue brutal.

¿A posteriori parece un error haberlo dejado quebrar?
Yo creo que sí, sin duda.

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