México puede crecer 6%... con reformas

El Congreso tiene la posibilidad de revertir los efectos de la crisis y retomar el crecimiento; la recuperación podrá darse este sexenio si la LXI Legislatura aprueba las reformas estructurales.
Congreso  (Foto: Adán Gutiérrez)
Leonardo Peralta y Alejandro Ángeles

Para muchos, se trata de un capítulo que debimos cerrar en 2007. En un foro del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas, Guillermo Ortiz condicionó crecer al 5%... "si tenemos los elementos suficientes".

El gobernador del Banco de México se refería al potencial de la economía en ese momento y a las reformas estructurales. Señaló que con un crecimiento sostenido de 6%, duplicaríamos el ingreso per cápita (de 9,000 dólares) para 2030.

Pero según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), se nos atravesaron tres crisis. En su reporte ‘México ante la crisis que cambió al mundo', el IMCO dice que la salida de la crisis y el retorno al crecimiento se darán si México supera la recesión de EU, la debacle en la producción petrolera y el aumento desordenado del gasto público.

Y es que no nos podemos quejar de falta de recursos. Según Juan Pardinas, director de Análisis de Finanzas Públicas del IMCO, "los tres órdenes de gobierno tuvieron de 2000 a 2008 la mayor cantidad de recursos de la historia y, sin embargo, no supieron cómo administrarlos".

Para tapar el boquete financiero, dice Pardinas, se podrían eliminar subsidios como el de los 1,840 pesos que el gobierno ‘da' en apoyo de gasolina al dueño de una Hummer: 500 pesos más que lo que recibe cada familia en Oportunidades.

Para comenzar ese cambio, se requiere que desde el Congreso se modifique la mentalidad de no apoyar políticas estrictas en aras de ganar el voto. "Hay que pedir (a los diputados) una visión de largo plazo, opuesta al pragmatismo inmediato y a la rentabilidad electoral", dice Alejandro Schtulmann, director de EMPRA, una firma de análisis de riesgo político.

Para el economista Carlos Pitta, se puede alcanzar un crecimiento de 6% en poco tiempo si se mezclan varios factores: a nivel interno, basta con que se den las reformas energética, fiscal, laboral y educativa. Y esperar que EU salga de la crisis.

Sin embargo, el escenario es incierto y la probabilidad va en contra del país. Según Moraima Carvajal, especialista en temas fiscales de Consultores Independientes, "crecer 6% anual es indicador de una buena economía, pero en el último sexenio apenas crecimos en promedio 2%".

Lo cierto es que este año, la economía caerá a un nivel de -10.8% o hasta -11%. Claro que siempre se tiene que tocar fondo antes de rebotar; y eso es justamente lo que sucederá en 2010, cuando, con o sin reformas, el país crezca.

"El año que viene, por la recesión, si crecemos 2%, podemos hacer fiesta. Pero ese 2% ó 2.5% será por rebote", dice Carvajal. Con ello, agrega Eugenio J. Alemán, economista del banco Wells Fargo, la economía mexicana llegará a un nivel similar al de 2006, con un PIB de 950,000 millones de dólares (MDD).

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Lo que diga el dedito...
México ya no puede darse el lujo de esperar a que EU se recupere para volver a crecer. Los especialistas coinciden en que la democracia puede ser el camino para los acuerdos.

"Tenemos que crear mayorías que determinen el curso a seguir", dice Manuel Rodríguez, director de GAUSSCC, una firma de estudios estratégicos.

Para él, el camino a la reactivación pasa por reventar el régimen corporativista y romper los monopolios económicos y políticos del país. Al 6% se llegaría si se bursatiliza a Pemex de forma transparente; eliminando el control sindical de las grandes dependencias, abriendo el mercado en telecomunicaciones y juntando en uno solo todo el sistema de seguridad social: IMMS, ISSSTE, INFONAVIT..., dice Rodríguez.

La oportunidad es única pues deriva de una crisis que tiene muchos padres, pero que nadie reconoce y hay un Congreso que podría ganar en credibilidad conforme decide temas fundamentales.

Olvidar el costo político
Con una mayoría clara en el Congreso por primera vez desde 1997 (conformada por la dupla PRI-PVEM), y un Ejecutivo que se dice dispuesto a negociar, la mesa está puesta para que se llegue a acuerdos que cambien el escenario del país.

Para consumarlo hay que apretar el acelerador de la productividad. Para ello, señala José Antonio Ardavín, director interino del Centro de la OCDE en México para América Latina, "hay que hacer las reformas que den más por menos. Las prioridades son: permitir la competencia en redes, no sólo de telecomunicaciones, sino que incluyen infraestructura, agua y electricidad".

Con todo, hay que tener cuidado. El riesgo de fomentar un crecimiento a costa de todo, es que puede generar escaladas negativas. Según Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody's Economy.com, "la capacidad de crecimiento de la economía nacional es obsoleta. Se puede rebasar el crecimiento de 3% en algún año, pero generaría desequilibrios: inflación, déficit fiscal, déficit externo, etcétera".

Más que generar políticas de crecimiento a corto plazo, Coutiño sugiere transformar la economía. "Es la mejor manera de atacar este problema y la única manera que existe para resolver la debilidad de estos factores del crecimiento".

Coutiño dice que la prioridad más inmediata es la reforma fiscal: "Si no se da, va a tener consecuencias por los cuellos de botella del sistema fiscal".

Un factor relevante que podría ser fácil de aprobar desde el Congreso es una Ley de Inversiones. A la fecha, la tasa de inversión como proporción al PIB es menor a 23%, suficiente para que México no crezca más de 3%. Según Coutiño, si la tasa de inversión llegara a 25%, eso podría incrementar el crecimiento potencial del país hasta 5%.

Según el especialista, si la reforma fiscal ocurre entre 2009 y 2010, y si en 2011 se da una reforma energética, y la reforma laboral viene en 2011 o 2012, "es fácil incrementar la inversión como proporción del PIB en 2% en tres años".

Así, para el último año de la administración del Presidente Calderón, México tendría capacidad para crecer a tasas del 5% sin entrar en desequilibrios económicos.

Y si se dejan reformas planteadas para la siguiente administración y se avanzara en ello, México podría crecer de 6 a 7%. Con ello, la economía podría detener la tasa de desempleo y reducir la acumulación de desempleados generada en la última década. "El peor escenario es que se aparezca el diablo y no salgan las reformas. Así, México llegaría a una senda de crecimiento mediocre, incluso inferior a 3%", dice Coutiño.

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