Diseñan gadgets de lujo sobre pedido

Diseñadores y usuarios se contactan en la web para realizar versiones especiales de celulares o MP3; piedras preciosas, metales valiosos y diseños exclusivos son adquiridos pagando miles de dólares.
tagphone  (Foto: Cortesía TAG Heuer)
Nelly Acosta Vázquez

Quizás no fue el primero, pero sí logró ser el más controversial de su tiempo. En 1996, el diseñador de joyas austriaco Peter Aloisson lanzó al mercado, a través de la firma rusa JSC Ancort, un peculiar modelo del celular SonyEricsson T68: estaba cubierto de oro rosa de 18 kilates y tenía incrustaciones de 28 diamantes en su logo y en la tecla de navegación. Por supuesto, era el más caro: 1.3 millones de dólares.

Pocos creyeron que alguien lo compraría. Sin embargo, dos años después, lanzó el Motorola v3688-90 cubierto de oro amarillo de 18 kilates y con 1,200 diamantes incrustados, bajo su propia marca. Con los años, a la lista se unieron cinco modelos de Nokia, tres del icónico RZR de Motorola y hasta modelos de iPod y el iPhone. Todos ellos, con precios que iban de los 10,000 al millón de dólares, según el número de diamantes o los kilates de oro.

“Aloisson es conocido entre la élite de diseñadores por haber hecho famosa una tendencia: la unión de gadgets, con la joyería y la excentricidad. Como él, ya existen otros más que hacen lo mismo, marcando una nueva forma de concebir la tecnología personal”, dice Marshal Cohen, analista de NPD Group.

Así, nombres como el italiano Roberto Cavalli, que se diera a conocer con el LG Fashion Phone; el polaco Jaroslaw Westermark, especializado en diseñar carcasas de MP3 y dispositivos de memoria USB con todo tipo de joyas; o la marca inglesa Luvaglio, que contrata diseñadores de todo el mundo para lanzar productos como la laptop del millón de dólares, han dado la vuelta al mundo… pero sólo a través de reseñas de internet y revistas exclusivas.

Estos productos suelen fabricarse sólo bajo pedido. O bien, son modelos seriados. Y en casi todos los casos, se encargan únicamente a través de la web, por lo que ninguna tienda puede exhibirlos al público, ni siquiera sus fabricantes.

Por esta misma razón, según Cohen, resulta difícil conocer a detalle cuántos de estos gadgets de lujo se venden cada año. Lo que sí se sabe es que redes sociales de élite, como Asmallworld.net, Affluence.org, The-Sphere.com y Elysiants.com, ofrecen membresías especiales para recibir invitaciones directas de los diseñadores y así poder encargar los productos.

En casos como la marca Luvaglio, se tiene que firmar un contrato por 15 meses y pagar una suscripción anual de 263 dólares para recibir información.

Como quiera, se trata de una moda lucrativa. De acuerdo con Jolyon Fenwick, director administrativo del portal 20ltd.com –que ha creado una red de diseñadores exclusivos para crear objetos únicos y de alto costo–, fabricar gadgets de lujo es una tendencia que va al alza, pese a la crisis financiera por la que atraviesa el mundo.

No se trata de crear cosas elitistas o vulgares. Se trata de un movimiento que da origen a creaciones de alto nivel, muy interesantes, que no se rigen por las ventas en masa o las modas.

“Si hay quien pueda comprar estos objetos, es una maravilla. Sin embargo, muchos de éstos se sabe que nunca tendrán dueño, que son meras piezas de museo y colección”, dice Fenwick.

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Sin embargo, se trata de una propuesta bastante lucrativa. De acuerdo con Bain & Company, el mercado de productos de lujo arrojó ventas por 258,000 millones de dólares durante 2008. Para este año, se espera que la cifra caiga 7% por efecto de la crisis, pero no se considera que baje la demanda de artículos de joyería.

Como lo dijera el billonario estadounidense Steve Schwarzman, cofundador de la firma de inversión Blackstone Group, el día que celebró su 60 aniversario: “Un poco de despilfarro no le hace mal a nadie”.

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