Afores se vuelven nicho de negocio

Las administradoras de pensiones surgen como una opción de fondeo para empresas y fondos de capital; gate keepers y ‘estructuradores de proyectos’ buscan asesorar a Afores y obtener ganancias.
Joaquín Ávila, Jonathan Davis, y Hernán Sabau  (Foto: Patricia Madrigal)
Gisela Vázquez

“Ha nacido una industria financiera anclada a las afores”, dice Jonathan Davis, fundador de Gate Keeping México. Ex presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Davis ve una oportunidad en una industria que detonaría los proyectos de infraestructura y crecimiento de firmas que no tienen acceso a la Bolsa o que no están en el radar de los fondos de inversión.

Y esto será posible por dos cambios relevantes: la CNBV y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) lanzaron en agosto los Certificados de Capital de Desarrollo (Cecades), conocidos en la jerga financiera como ‘estructurados’.

Los Cecades no garantizarán rendimientos, sino que su rentabilidad vendrá en función del desempeño del proyecto. Estarán clasificados en inversión tipo A, dirigidos para proyectos individuales de empresas, y tipo B, dirigidos a fondos de capital privado.

Empresas y fondos podrán levantar capital a través de la emisión de Cecades en la Bolsa los cuales pueden ser adquiridos por inversionistas calificados (personas con patrimonio elevado) y Administradoras de Fondos de Ahorro para el Retiro (afores) que tienen una bolsa de recursos de 80,000 millones de pesos.

El antecedente inmediato de las Cecades se sembró con la primera inversión por medio de afores que hizo Santa Genoveva, una empresa de agronegocios. En julio de 2008, la firma colocó en la Bolsa deuda con ‘capital garantizado’ por 1,650 millones de pesos para financiar la plantación de árboles de teca y otras maderas en un periodo de 18 años.

Esta colocación causó tal furor que las autoridades optaron por afinar el reglamento de colocación, naciendo meses después los Cecades. Con ello, las afores no sólo podrán invertir en proyectos individuales como Santa Genoveva sino en fondos de capital privado que requieran de recursos para proyectos a largo plazo en México.

Este nicho despierta el apetito de firmas como Gate Keeping México (GKM), que buscará asesorar a los que habrán de decidir el destino de las inversiones de las afores.

Se trata de una oportunidad dorada para este tipo de firmas. Según las fuentes, las afores no han hecho experiencia en due diligence, pues sólo habían invertido en títulos gubernamentales y en el índice de la Bolsa.

Con el nuevo marco, GKM y firmas similares, podrían dar luz sobre en qué empresa o fondo de capital invertir.

Típicamente, estas empresas (gate keepers, en el lenguaje financiero de EU) revisan las propuestas hechas a sus clientes.

En este caso, si una afore recibe un prospecto de una empresa, el equipo de GKM la revisará y dará su opinión sobre el proyecto y si es factible el rendimiento prometido.

Una vez que la afore tome su decisión y si opta por invertir en la empresa, Davis le ofrece monitorearla el tiempo que dure el proyecto (entre 10 y 15 años). “Me sentaré en el consejo de administración de esa empresa representando los intereses de la afore y vigilaré que el plan de negocios se cumpla a lo largo del tiempo establecido”, dice.

En el caso de los fondos de capital privado, Davis ofrece investigar su historial de éxito y la metodología con que invierte o vende su participación en empresas. Según el ejecutivo, GKM vigilará que los fondos participantes cumplan con las obligaciones contractuales a las que se comprometió cuando lo contrató la afore.

Además de los gate keepers, firmas conocidas como ‘estructuradores de proyectos’ quieren entrar al negocio de inversión de las afores. En este caso, participan empresas como Sai Consultores, que fue quien armó el prospecto de inversión de Santa Genoveva. Como segundo golpe, la firma cocina la entrada de Arrachera House, del empresario Gustavo Gutiérrez, que busca financiarse por medio de las afores.

Los fondos de capital privado también llaman a la puerta de las afores por su atractivo de 80,000 MDP.

“Nexxus (de Luis Harvey), Discovery Americas (de Pedro Aspe), Advent International México (dirigida por Diego Serebrisky), EMX Capital (que acaba de fundar Joaquín Ávila, gestor de Carlyle México), solicitan recursos a través de este instrumento”, dice Enrique Solórzano, director de Inversiones de Afore ING, la tercera más grande en afiliados.

“Se ha creado un mercado muy interesante que le da muchas ventajas a las afores (en términos de rendimientos), señala Hernán Sabau, de Sai Consultores.

Por su parte, Javier Orvañanos, director de Emisiones de Afore Banamex (la principal administradora de pensiones), dice que una inversión a 10 o 20 años en bonos del gobierno arrojaba un rendimiento de 8 o 9%, una incursión en el índice de la BMV generaba hasta 11%.

“La inversión en Cecades, dependiendo del riesgo y el proyecto, podrían entregar rendimientos de 15, 20 y 30%”, estima Orvañanos.

A escoger con pinzas
La percepción entre los fondos de capital es que las afores no tienen las habilidades para discernir entre una buena inversión, ni tampoco cómo evaluarla y monitorearla.

Enrique Solórzano, de afore ING, reconoce que al ser un nuevo instrumento financiero no es fácil de arrancar porque se necesitan conocimientos que el sector carece. La inversión en títulos gubernamentales o en el índice de la Bolsa, cuyas empresas triple A son monitoreadas por cientos de analistas, dista mucho de la revisión de una empresa privada o de revisar el historial de éxito.

“Nuestro mensaje a las afores es que sean muy diligentes en encontrar a las empresas y fondos a los que darán el dinero de los ahorradores”, dice Andrés Obregón, socio del fondo EMX Capital, de Carlyle Mexico.

Las afores no son ingenuas, caminan sigilosamente. Afore Banamex ya conformó un equipo propio para hacer las investigaciones previas (due dilligence). ING hace lo mismo.

Como gremio, las afores contratan despachos como Boston Consulting Group y McKenzie para determinar el potencial de las inversiones. Además, podrían recurrir a los gatekeepers para elegir fondos donde colocarán su dinero.

“Seremos muy selectivos, cuidadosos. Tampoco hay tanta prisa para ir a vaciar esa bolsa de 80,000 millones de pesos”, indica Orvañanos.

“Finalmente, las afores pueden invertir en fondos de capital privado con proyectos a largo plazo”, celebra Diego Serebrisky, director de Advent International México.

Lo que le hace ruido es que las afores puedan invertir directamente en las empresas. “En otros países (eso) es atípico”, dice. El problema es que las afores no tienen experiencia en analizar y dar seguimiento a las inversiones, advierte.

El peso de los fondos de capital privado en Estados Unidos es evidente. Los 20 fondos de pensiones más grandes (que agrupan a 10.5 millones de miembros) de ese país, tienen invertido en promedio 5.8% de sus activos en estos fondos.

En los últimos cinco años, las empresas respaldadas por capital privado aumentaron el empleo en EU 9% por año, contra el 1 o 2% de las empresas públicas, según un estudio de la Asociación Británica de Capital de Riesgo.

En Latinoamérica, el fondeo de capital privado en 2008 sumó 4,461 millones de dólares de los cuales 44% se concentró en Brasil y 11% en México.

La nueva plataforma de inversión a largo plazo a través de los Cecades y de inversionistas potenciales como las afores tiene contentas a empresas como Proteak, un productor de maderas finas sustentables.

“Es una extraordinaria oportunidad de hacernos de recursos que de otra manera no obtendríamos. No podemos ir a colocar a Nueva York como Cemex”, dice Luis Tejado, director de Inversiones de Proteak.

Esta firma ya presentó su solicitud ante la CNBV y el panorama luce prometedor. Los negocios sustentables se ven con buenos ojos por los fondos de pensiones globales, algunos de los cuales invierten hasta 5% de sus activos en ellas.

“Una hectárea te cuesta 5,000 dólares y al final de la vida del proyecto obtienes hasta 200,000 dólares”, dice Tejado.

Al cierre de la edición tres solicitudes habían recibido el visto bueno de la CNBV. Antes de que termine octubre se espera que Red de Carreteras de Occidente coloque hasta 6,500 MDP en estructurados. Por su parte, Macquarie México, un fondo de capital privado dedicado a infraestructura de origen australiano, quiere levantar capital por 10,000 MDP; y el grupo de comida rápida Arrachera House busca hasta 1,142 MDP.

Arrachera House, que nació en 2001 con dos locales, hoy tiene 97. En el plan de expansión enviado a la CNBV propone la apertura de 42 sucursales por año para llegar a 500 en 2020.

Macquarie Infraestructure Group (MIG) se ha instalado en México porque planea una ampliación de capital con vencimiento para 2036. Su apetito está en carreteras, puertos, ferroviario y proyectos hidráulicos.

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Este tipo de proyectos y los instrumentos dan seguridad a la Comisión Nacional de Ahorro para el Retiro (Consar). “Encajan con el perfil de ahorro de largo plazo de los trabajadores”, dice Vanessa Rubio, vocera de la Consar. Asegura que vigilarán que se cumpla al pie de la letra lo dispuesto en el régimen de inversión.

Las afores ya despertaron. “Se acabó la etapa de sólo financiar al gobierno y a su déficit”, resume Davis, de GKM. Empieza la etapa de madurez. Dicen que serán cautelosas pero listas para tomar los riesgos. “Es probable que en los próximos seis meses el sector podría invertir entre 20,000 o 25,000 MDP tanto en fondos de capital como en proyectos independientes”, estima Solórzano, de Afore ING.

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