Cuidado con el regreso del crédito

Las condiciones del otorgamiento dependen de tu historial, tu estabilidad laboral y otros factores; expertos sugieren hacer compras basadas en juicios racionales y no en impulsos emocionales.
casa  (Foto: Cortesía SXC)
Octavio Rivera López

Imagine que quedó atrapado en medio de un acantilado. Por suerte, alguien se dio cuenta y le arrojó una cuerda gruesa, resistente y bien asegurada del otro extremo.

Usted toma la cuerda, trepa hasta la superficie y salva la vida. Ahora imagine que le lanzan el extremo de una soga delgada y frágil. Cuando usted empieza a escalar, la escuálida soga se revienta y usted cae al fondo del barranco. Los créditos son igual que esa cuerda.

“Si lo usa sabiamente, el crédito puede darle estabilidad, le puede ayudar a subir y salvar la vida”, dice Ricardo García Conde, director de Crédito al Consumo de Scotiabank. “Pero si no lo usa con prudencia, se puede volver una pesadilla”.

Tener en cuenta esta analogía es conveniente siempre, pero puede serlo más ahora, cuando el país intenta dejar atrás un año en que la economía mostró un triste desempeño, y trata de retomar en 2010 la senda del crecimiento.

¿Serán más caros los créditos este año que en 2009? Es posible que las tasas de interés que cobren los bancos se mantengan igual que en 2009, pero tome en cuenta los aumentos de impuestos y la inflación. De acuerdo con Luis Fabre Pruneda, vicepresidente técnico de la Comisión para la Defensa de los Usarios de Servicios Financieros (Condusef), los aumentos de impuestos se traducirán en menos dinero en su bolsillo.

Por ejemplo, si usted compra un auto ahora, tendrá que pagar 16% de IVA, y esa misma tasa se aplicará a los intereses que deberá pagar por el crédito que contrató para adquirirlo.

Lo mismo aplicará en la mayoría de los créditos al consumo.

Otro dato que debe tener en cuenta es la inflación. El 2009 cerró con una inflación de 3.57%, que cumplió con la meta inflacionaria del gobierno federal. Pero para 2010 se anticipa que la inflación aumente, como lo han advertido analistas y legisladores de oposición ante la subida, entre otros, de los combustibles.

En diciembre pasado, el Banco de México ubicó su meta de inflación para 2010 en entre 4.75 y 5.25%.

Que aumente la inflación puede generar incrementos en los costos asociados a un crédito.

Si va a comprar una casa, es posible que el notario le cobre más por sus escrituras o que se encarezcan los muebles que necesita para hacer habitable su vivienda.

“Normalmente no pensamos en estos gastos ‘asociados’ y no hacerlo nos puede traer problemas”, dice Fabre Pruneda.

Otro factor que los bancos analizan con detenimiento a la hora de establecer los intereses que cobrarán por un préstamo es la calidad crediticia del cliente, de acuerdo con Miguel Huller, director general adjunto de Productos de HSBC.

Si una persona adquirió créditos en el pasado y cumplió en tiempo y forma con sus pagos, y además tiene un empleo estable, los bancos podrán reducirle las tasas de interés para  retenerlo, dice Huller, porque el riesgo de prestarle a esa persona es bajo.

Otra variable que influye es la morosidad. Si hay mucha gente que contrata créditos y no los puede pagar, los bancos aumentarán sus tasas. Si la cartera vencida disminuye, habrá menos presiones para elevar los intereses.

La Asociación de Bancos de México anunció en diciembre pasado que 1.7 millones de personas que habían contratado créditos para comprar casa o un auto o usaban tarjetas de crédito, tuvieron que reestructurar sus deudas.

La morosidad está estrechamente ligada al crecimiento de la economía y, sobre todo, al desempleo.

A fines de 2009, la Secretaría del Trabajo anunció que 558,165 personas inscritas en el IMSS perdieron su trabajo. Los bancos, sin embargo, esperan que el desempleo disminuya este año por el crecimiento de la economía.

En su primera aparición pública en calidad de gobernador del Banco de México, Agustín Carstens aseguró el 10 de enero que este año la economía mexicana crecerá 3%.

“Si pensáramos que el desempleo va a subir, dejaríamos de colocar créditos. Sería suicida seguir otorgándolos si tuviéramos una perspectiva adversa”, dice García Conde.

No es que un banco individualmente establezca sus tasas de interés, explica Huller. “La competencia entre los bancos comerciales hace que los precios se mantengan más o menos igual entre un competidor y otro”.

¿Habrá más acceso al crédito en 2010 que en 2009?

La crisis económico-financiera por la que atravesó el mundo en 2009, redujo el nivel de liquidez en el planeta.

Nadie quería arriesgar su dinero, incluidos los bancos que restringieron el acceso a sus créditos, explica Eugenio Gómez, profesor de entorno económico del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE).

La incertidumbre está desapareciendo y empieza a haber más circulante, lo que podría facilitar el acceso a los créditos, según Gómez.

De acuerdo con Fabre Pruneda, de la Condusef, se espera que a partir de marzo o abril el crédito al consumo se empiece a recuperar.

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El crédito le permite al usuario hacer cosas que no podría con su ahorro. Los problemas con los créditos se generan cuando no se sabe determinar el nivel prudente de endeudamiento y no se contestan las preguntas: ¿Cuánto gano? ¿Cuánto puedo pagar? ¿Qué tan estable es mi empleo o mi empresa? ¿Podré pagar la deuda si surgen emergencias o imponderables?

En el caso del usuario privado, coinciden Gómez y Fabre Pruneda, los problemas suelen surgir no por falta de conocimientos sobre finanzas, sino porque normalmente las compras están regidas más por criterios emocionales que por juicios racionales. El crédito tiene un componente aspiracional, que la crisis tal vez ayudó a moderar.

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