Invierte en una casa... ¡en la playa!

Cumple tu sueño y, al mismo tiempo, haz un negocio fructífero a largo plazo; es importante considerar la ubicación y otros factores como rentabilidad, plusvalía y liquidez.
casa-playa  (Foto: SXC)
Georgina Navarrete

Es un sueño que muchos tienen cuando acaban de regresar de vacaciones. Comprar una casa en la playa.

Ésta sería una mejor inversión que una vivienda en una ciudad, porque puede costar menos, se puede alquilar por una cantidad mayor y tiene una plusvalía más acelerada.

Lo ideal es pagarla de contado y no echarse a cuestas una deuda enorme con una hipoteca bancaria; sin embargo, es una buena opción para ejercer un crédito estatal (Fovissste o Infonavit) aprobado que no alcanza para comprar la casa soñada en el Distrito Federal o Monterrey, pero sirve bien para una casa de descanso en Veracruz, Acapulco o alguna ciudad colonial.

Pero habrá que tomar en cuenta una prohibición específica de Fovissste e Infonavit de rentar el bien raíz antes de que se termine de pagar el crédito, aunque se podría obtener una autorización especial.

Para Jaime Juárez Green, director de Green Bienes Raíces, la clave para convertir la adquisición de una casa en una inversión radica en la actitud: “Debe comprarse pensando en venderla al día siguiente. Si no puedes venderla y ganar algo, no estás asegurando tu dinero”.

Lo mismo pasa si está mal ubicada, no puede rentarse o requiere reparaciones o remodelaciones demasiado costosas.

En opinión de Eloy López, asesor en finanzas personales del sitio previsionfinanciera.com, tener una segunda casa no debe convertirse “en un problema mental que te tenga preocupado y te quite el sueño. A muchos no les gusta rentarlas por miedo a que se las maltraten, pero todo se soluciona si contratas un agente inmobiliario que la administre, la cuide y seleccione a los inquilinos. Te cobrará como 10% del ingreso por rentas, pero te dará tranquilidad”.

Playa o ciudad

Lo primero, entonces, es decidir dónde invertir. Debe ser un lugar con buena demanda para renta y con un crecimiento que marque un cambio en la vocación inmobiliaria.

“Algunas ciudades y municipios evolucionan del interés social hacia el sector medio, residencial o comercial y eso eleva los precios y el nivel de vida. Genera plusvalía”, señala Claudia Velázquez, directora de estudios de mercado de la consultora inmobiliaria Softec.

Hay que observar el entorno, dice: “La construcción de centros comerciales, escuelas, puentes, caminos, centros de espectáculos… todo hace crecer los precios en cinco o seis años”.

Según el informe ‘Situación inmobiliaria en México 2009’, publicado por el Servicio de Estudios Económicos de BBVA- Bancomer en enero de 2010, los precios de vivienda más elevados se presentan en el Distrito Federal, Nuevo León y Jalisco, pero no es ahí donde se dan las tasas de apreciación más altas.

Éstas se encuentran en playas como Los Cabos, la Riviera Maya, Mazatlán y Acapulco, y en algunas ciudades con perspectivas de desarrollo económico o turístico, como Torreón, Irapuato y San Miguel de Allende, destinos que, a decir de Velázquez, entre 2007 y principios de 2009 vivieron apreciaciones de entre 24 y 29%.

“No existe la inflación en los bienes raíces. Las zonas y los inmuebles se aprecian según se desarrollan y evolucionan”, asegura Velázquez. Las casas vacacionales ofrecen una particular ventaja de negocio sobre las viviendas en zonas urbanas: la posibilidad de alquilarlas por periodos cortos.

En opinión de Larissa Márquez, asesora financiera y de seguros, las rentas vacacionales son más redituables que los alquileres a largo plazo, pues se cobra más cara la estancia.

Mientras una casa de 700 m2 para vivir en Cuernavaca se renta en 15,000 pesos al mes y el pacto amarra al menos un año al mismo inquilino, una propiedad similar cuesta entre 7,500 y 9,000 pesos por un fin de semana en temporada alta.

Márquez, asesora financiera certificada para GNP y Seguros Monterrey New York Life, advierte que para este modelo de negocio requieren un servicio de administración, “ya sea propio o contratado para lidiar con el constante cambio de inquilinos y cuidar la propiedad”. Asimismo, puede tener largos periodos desocupada, en los que no generará ganancias.

¿Vivir de las rentas?

Llegar a la adultez plena, retirarse y vivir de sus rentas es el ‘futuro ideal’ para muchos; sin embargo, para que ese sueño se convierta en realidad es necesario invertir bien, en un inmueble rentable. Si está hipotecado, “el monto de la renta debe ser mayor al pago de la hipoteca, y dejar lo suficiente para darle mantenimiento”, explica Larissa Márquez.

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De otra manera, no será un buen negocio, agrega la asesora financiera y autora del blog Planeo Mi Futuro, quien aconseja calcular la rentabilidad del inmueble y compararla con la de otro tipo de inversiones. “Debe al menos ser igual a la tasa Cete. Si no estás seguro de que vas a obtener un mejor rendimiento, ni te metas. Es mejor que el dinero genere intereses a estar agobiado por los pagos de la hipoteca”.

No obstante, además de la plusvalía, la propiedad de una segunda vivienda o una casa de descanso tiene otras ventajas prácticas a corto y a largo plazo: las vacaciones resultan más agradables en un lugar arreglado a nuestro entero gusto y ceñido a nuestras necesidades; y al jubilarnos, podemos vender la primera casa y retirarnos a vivir en un sitio más tranquilo.

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