¿Subirse o no subirse a ‘la nube’?

Algunos usuarios dudan en almacenar información en línea a pesar de los beneficios que ofrece; la nube ahorra energía, espacio y ofrece formas de crear archivos privados para mayor seguridad.
Sin Titulo  (Foto: Cortesía SXC)
Regina Moctezuma y Aura López

Hace una década, el término cloud computing, mejor conocido como ‘la nube, apenas sonaba en las empresas, pero ahora es un tema de todos los días.

La nube es un sistema que funciona a través de internet en el que no se requiere la descarga ni el almacenamiento de un programa en una computadora.

Los beneficios son claros: ahorro de energía, disminución en costos de infraestructura y facilidad para que empleados, empresas y clientes compartan información.

El súbito interés surge porque la nube está lista para usarse gracias a la masificación de internet y la penetración de la banda ancha.

El tema en el que empresas como Salesforce, Amazon, Google, VMware, Cisco e IBM han trabajado en el último lustro, genera confusión tanto en los usuarios como en las empresas.

Las dudas son si se ha de migrar toda la información o sólo una parte; si los datos que se van a montar a la nube deben ser únicamente los públicos o también los privados, o si existe la seguridad suficiente.

Redes sociales: el mejor ejemplo de 'la nube'

Para María Azúa, vicepresidenta de Cloud Computing de IBM, el concepto dejará de ser tema de discusión cuando esté de lleno en la vida diaria de los usuarios. La ejecutiva considera que la mejor manera de entender la nube son las redes sociales.

“Todos están usando la nube, pues las redes sociales son cloud computing. Las personas tienen una máquina en la que pueden hablar para decir dónde están, mandar fotos o tener su información  en línea", comenta Azúa.

Azúa plantea el cloud computing como un nuevo nivel de conexión de información, servicios y colaboración humana. Señala que, en un futuro, los universitarios verán esta tecnología como nosotros la electricidad, de uso común.

Para las empresas, el atractivo de la nube es su esquema: pagar sólo por el servicio para maximizar su negocio. Es decir, rentar el servicio requiere una inversión menor a comprar el equipo, y el software.

“Cuando la empresa ya no necesita el espacio, lo deja”, dice Azúa.

Para ella, los usuarios se 'suben a la nube' no tanto por el ahorro de energía (que es otro beneficio adicional), sino porque les da flexibilidad en el manejo de su información.

Es importante que el cliente conozca cuánta información necesita almacenar y qué tan seguido la va a utilizar.

“Por ejemplo, si uno tiene una tienda que vende playeras de futbol, en el mundial tendrá mayor oportunidad de ventas. Si se sube a la nube tendrá proyección ante miles y miles de usuarios que comprarán sus playeras. Cuando acabe el mundial, lo deja, explica Azúa.

Candados de seguridad

Pero lo que más temen las empresas de subir su información a la nube es que ésta sea vulnerable.

“Tienen miedo de que alguien se las robe”, dice Azúa, quien recomienda que si los datos son muy sensibles, la compañía haga una red privada virtual (VPN) a la que nadie más tenga acceso.

Los virus tampoco son excusa para no migrar a la nube. Si bien existen empresas como Facebook, LinkedIn y Microsoft, que ya adoptaron la nube, el resto de las compañías pueden tardar entre tres y cinco años.

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Esto último porque las empresas necesitan una orientación y transformación de sus servicios para utilizarla, pues no todo funciona mejor en la nube, explica la ejecutiva de IBM.

Para Azúa, en unos años la nube no sólo servirá para mantener activas las redes sociales, fotografías o servicios bancarios, sino también para otro tipo de servicios, como un método para predecir una enfermedad, prevenirla y erradicarla.

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