15 mujeres influyentes. Doble tarea

Aún existen trabas, pero el papel de la mujer en ámbitos de responsabilidad directiva empieza a ev
Louise Guénette

En la mesa de honor de la cena con la cual la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) cerró su convención anual, el pelo largo de su vicepresidenta, Yeidckol Polevnsky, contrastaba con una veintena de cabelleras cortas, y por lo general escasas, de sus colegas varones. Por otro lado, en los salones ejecutivos de Banamex, el colorido atuendo de la inversionista e industrial, María Asunsión Aramburuzabala, alegra las juntas de los consejos de administración. Y la presentación de María Garaña, directora de Finanzas del portal Todito, dio el único toque femenino a los informes de las empresas del Grupo Salinas en su día de acercamiento a inversionistas mexicanos y estadounidenses.

- Estos ejemplos no abundan. Estar solas entre hombres es la suerte, todavía, de algunas ejecutivas y empresarias a pesar de que hay muchas mujeres activas en la iniciativa privada y las altas esferas gubernamentales. Figurar en mandos ejecutivos les puede otorgar una pizca de orgullo y mayores atenciones, pero la notoriedad también conlleva presiones y responsabilidades. Con los ojos de todos encima, con colegas que ni siquiera han terminado de aceptarlas y con una muchedumbre de mujeres que se alistan para seguir sus pasos, es demasiado lo que está en juego.

- Arriba las ejecutivas
Según los datos del sistema de indicadores sobre mujeres del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), representan la tercera parte de la población económicamente activa y ocupada. Pero en el grupo de 780,000 funcionarios y directivos asalariados, la proporción disminuye: ocupan, sólo, 20% de los puestos. Tampoco cobran según amerita su presencia laboral. Entre los 1.9 millones de empleados que ganan más de cinco salarios mínimos, 26.2% son empleadas.

- En los niveles superiores de la pirámide laboral, la presencia de la mujer se reduce en puestos de decisión y dirección en las estructuras corporativas del sector privado, según Griselda Martínez, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de México, plantel Xochimilco. De hecho, en el listado de las 500 empresas más importantes de Expansión, las mujeres representan sólo 10.5% de los ejecutivos identificados, es decir, 419 de los casi 4,000. Ellas encabezan, sobre todo, las áreas de recursos humanos, mercadotecnia y compras. Sólo siete son directoras generales y la que dirige la empresa más grande del listado, Susan Devine –de Inmobiliaria Cancún Caribe–, facturó $116 millones de pesos en 1999.

- Si las mujeres llegaran a puestos ejecutivos en igual proporción a su participación laboral, habría 1,320, teniendo en cuenta la misma base de 500 empresas. No obstante, aunque de manera lenta, las cosas empezaron a cambiar: de las 208 ejecutivas en 1997, hoy suman 419.

- La experiencia del cazador de ejecutivos José Luis Newman también habla de una nueva aceptación hacia las mujeres en la dirección del sector privado. En los años 80 solía escuchar: “Para este puesto no me gustaría contratar a una mujer”. Esos tiempos ya acabaron, dice el socio fundador de Amrop Internacional de México. La mayoría de las mujeres todavía cubren casi todo el tiempo que exigen los hijos, además de atender su carrera profesional.

- Pero hoy los directores generales y de recursos humanos ven esa realidad como una limitación sólo cuando se trata de aquellos puestos que implican viajar más de 50% del tiempo.

- Newman cita que apenas ahora ha llegado a recibir pedidos específicos para mujeres en las áreas de recursos humanos, comercio y finanzas. La preferencia se debe en ocasiones a que el producto de la empresa está dirigido a féminas –por ejemplo, electrodomésticos o cosmética–, y a veces a nuevos estereotipos favorables al género; es visto como más profesional, meticuloso, estable y leal a diferencia del masculino, más inquieto y mercenario.

- Las mujeres en altos puestos todavía escasean, explica Newman, porque las personas con la preparación y experiencia para llenarlos se encuentran con mayor facilidad entre los cuarentones –o mayores–, y hay pocas mujeres con experiencia en esta generación. Amrop sigue llenando tres cuartos de los puestos con hombres, pero la tendencia se modificará. “La generación fuerte de mujeres, a las que damos mucho seguimiento, tiene entre 25 y 40 años.”

- No obstante el panorama positivo que pinta Newman, una mirada hacia Estados Unidos indica que el hecho de que estén accediendo a ciertos puestos y aguardando para ser promovidas, no garantiza la irrupción de la mujer en las cúpulas respecto de su participación laboral. Según los datos de la organización neoyorquina Catalyst, las mujeres representan 45% de la población económicamente activa y 12.5% de los directores corporativos de las 500 empresas del listado de Fortune. Carly Fiorina y Andrea Jung son las únicas directoras generales. Fiorina dirige Hewlett-Packard con $48,253 millones de dólares en ventas y Jung, Avon Products, con $5,289 millones de dólares.

- Para la investigadora Martínez, el acceso de las mujeres a los altos puestos depende, más que de las mismas mujeres, de un cambio en la cultura organizacional de la empresa. El famoso techo de cristal, la barrera invisible con la cual las profesionales se tropiezan, es mantenida por los que todavía suponen que ellas son inevitablemente distraídas de su carrera por su papel de madre, sea esta suposición cierta o no.

- Ese plafón también se debe a que la organización del trabajo no permite –en este caso a hombres y mujeres– casar carrera profesional con vida familiar: largas e inflexibles horas laborales, falta de permisos para cuidados paternales y pocas posibilidades de realizar el trabajo profesional en casa.

- Si bien existen obstáculos externos, también hay los que son propios de la mujer, explica Martínez. La sicóloga argentina Mabel Burin acuñó el término “piso pegajoso”, para hacer referencia a todos los comportamientos femeninos que limitan el ascenso; desde sacrificar automáticamente su carrera en beneficio del cuidado de los hijos, hasta sentirse insegura en el trabajo, no querer tener más ingreso que su pareja y rechazar el hecho de estar siempre a prueba, sola entre hombres y, por lo tanto, muy a la vista.

- Empresarias, muéstrense
Las mayoría de las empresarias suelen dirigir compañías chicas y rechazar la visibilidad. Aunque existe el caso de Yeidckol Polevnsky –vicepresidenta de Canacintra– Fabiola Kun, presidenta de la Comisión de Mujeres de esta cámara, estima que las industriales, a diferencia de las empresarias en servicios y comercio, son pocas y, en segundo lugar, que trabajan a la sombra de los hombres. “En la industria las mujeres casi siempre están con algún familiar hombre... padre, hermano, hijo, primo, esposo.” Tienden, dice, a enfocarse en cuestiones internas, dejando que su socio sea la cara de la empresa.

- No hay suficientes horas en el día para que ellas persigan sus intereses empresariales y gremiales dentro de una cámara o asociación, dice Julie Weeks, directora de Investigación de la National Foundation of Women Business Owners, en Estados Unidos. La Fundación participó en un estudio sobre empresarias de la Ciudad de México en 1998, y descubrió que encabezaban la tercera parte de los negocios. La proporción es comparable a lo que sucede en Estados Unidos: ahí las mujeres dirigen 38% de las empresas. En ambos países, aunque 75% del total de las empresas son pequeñas, las de las mujeres tienden a ser un poco más chicas. Weeks atribuye este fenómeno al hecho de que sus negocios “son típicamente más jóvenes, su etapa de crecimiento es temprana”, y aduce que tienen problemas más agudos de acceso a capital, lo que limita su crecimiento.

- De ahí la importancia de las empresarias que destacan por el éxito de sus compañías o que logran visibilidad en las cámaras industriales y asociaciones empresariales.

- “Si yo no veo que alguien lo logró, cómo lo puedo lograr yo”, pregunta Pino, de la Asociación de Ejecutivas. “Todavía tenemos dificultad para encontrar mujeres en el mercado que se transformen en modelos para el resto.”

- Con el papel de “modelo” viene la responsabilidad. “No quiere decir que la persona esté obligada siempre a tomar las decisiones correctas. Pero cualquier mujer que logre una posición destacada tiene una responsabilidad muy fuerte. Las demás la observarán como un modelo a seguir, en el sentido de que representa el equilibrio buscado entre éxito profesional y personal”, dice Pino.

- Newman coincide y subraya la importancia de las mujeres en el gabinete de Fox como Leticia Navarro, de amplio espectro ejecutivo y empresarial, y actual secretaria de Turismo. Además de los retos propios de su puesto, la dificultad de cambiar del sector privado al público y los embrollos que le esperan en el Congreso, lleva también el papel de “abre brechas” para las demás. “Si las secretarias (la otra es Josefina Vázquez Mota, titular de Desarrollo Social) logran tener éxito en las responsabilidades, seguirán abriendo las puertas a otras para cargos de mayor responsabilidad, en el gobierno y en la industria privada.”

- Es mucho pedir pero los pioneros, demuestra la Historia, suelen ser capaces de grandes proezas.  

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