1999: El mundo pisa el freno

Si bien la economía mundial aún no se enfrenta a una recesión generalizada, para el autor la amen
Rudi Dornbusch

La recesión económica mundial dio un paso más durante octubre pasado: -Brasil es todavía una bomba de tiempo y con ello se ensombrecen las -perspectivas de crecimiento de América Latina y, por lo tanto, de Estados -Unidos y el mundo entero. Está en curso una contracción mundial del crédito: -es posible que sea fácil obtener dinero, e incluso que tal facilidad vaya en -aumento, pero el hecho no bastará para compensar el estallido en los márgenes -de crédito y el omnipresente racionamiento que vemos desde en los mercados de -bonos hasta en las líneas de crédito bancarias. Como de costumbre, no es la -velocidad la que mata, sino la detención súbita.

- El FMI, que apenas si parecía unas cuantas semanas atrasado en términos de -la información fundamental, es ahora excesivamente optimista. El crecimiento -mundial no sólo no aumentará: el de Estados Unidos no llegará a 2%, Japón se -encamina hacia una recesión más profunda, Europa no mantendrá el nivel de -crecimiento que tuvo en 1997, América Latina va rumbo al precipicio y Asia no -logra recuperarse. Tal vez no estemos ante una recesión mundial, sino sólo -ante un crecimiento de 1%. Pero no hay que descartar la posibilidad de que -muchas cosas salgan mal, lo cual significa que la recesión mundial es una -contingencia real. La contracción crediticia y la respuesta del consumidor a -las pérdidas en los mercados de activos, en todos los países industrializados -es, ciertamente, un factor clave.

- Es seguro que, en Estados Unidos, las tasas de interés serán reducidas -enérgicamente. No es exagerado predecir una caída de 150 puntos base en el -transcurso de los próximos tres trimestres: la regla general es que, con -retraso de un año, una reducción de 100 puntos base en la tasa de fondos de la -Reserva Federal eleva el crecimiento en un punto porcentual. Si lo que Greenspan -pretende es compensar las pérdidas de uno y medio puntos porcentuales, eso es -lo que tendrá que hacer.

- También es seguro que se reducirán las tasas de interés en Europa, -indistintamente de lo que diga el Banco Central Europeo (BCE). Y las caídas de -los mercados del dólar y de activos acercan la fecha en que los bancos -centrales europeos tendrán que pasar de combatir la inflación –la actitud -mental del pasado– a evitar la recesión. Se moverán despacio, eso sí.

- En el frente de los mercados emergentes, América Latina y Brasil serán los -asuntos candentes en los meses por venir. Al Grupo de los Siete (G-7) le -gustaría ayudar a Brasil, ¡pero le gustaría más todavía que el país se -ayudara a sí mismo! No abunda el dinero, por lo que hasta el momento, todos -esperan que ahora que ha sido reelegido el presidente Cardoso haga lo correcto: -un gran paquete de medidas fiscales, una postergación de las deudas y un gran -préstamo puente; así no será necesario un programa del FMI. Este supuesto -presenta muchas incertidumbres, excepto una: Brasil tendrá una gran recesión -simplemente por causa de las altas tasas de interés y la corrección fiscal. Y -si no hace los ajustes necesarios, experimentará un colapso rotundo. América -Latina tendrá un año sin crecimiento, lo cual será un factor adicional para -la reducción de las importaciones de Estados Unidos, así como para que -Greenspan ponga en vigor reducciones preventivas de las tasas de interés de -manera que continúe el crecimiento estadounidense.

- Hasta ahora (y probablemente será igual en el futuro) el G-7 no ha hecho -nada; nada, excepto tener algunas juntas. No se vislumbra que haya una -coordinación de las tasas de interés: los gobernantes hacen declaraciones, -pero actúan de acuerdo con visiones muy distintas de lo que sucede. El -mecanismo de coordinación es la caída del dólar, no una buena junta y su -consiguiente conferencia de prensa. También la coordinación fiscal ha quedado -fuera. El gobierno estadounidense sigue combatiendo las reducciones de impuestos -y los europeos piensan que tales reducciones anularían las mejoras de los -presupuestos obtenidas con dificultades, las cuales no alcanzarían ni siquiera -el nivel de la llamada línea Waigel. Y eso de salvar al mundo con dinero para -Rusia y Brasil es hacer castillos en el aire. En Japón, entretanto, se habla -mucho sobre cómo evitar la crisis financiera, lo cual es una broma cruel, dado -que el índice Nikkei se encuentra ya por abajo de 13,000 puntos y las quiebras -y otras crisis son omnipresentes. Japón se tambalea al borde de algo todavía -peor: un hoyo negro y profundo. La perspectiva negativa de la economía mundial -incluye un inmenso pesimismo con respecto a ese país.

- ¿Será posible que la niebla se despeje de repente y podamos ver un -brillante mundo nuevo, rebosante de crecimiento, ganancias y crédito? ¿Será -posible que lo único que hayan hecho los mercados de capital sea dar un paso -atrás sólo para lograr más impulso y seguir subiendo? ¿Tal vez ha llegado el -día (tal y como en 1978, cuando la política monetaria estadounidense se -volvió seria de la noche a la mañana bajo la presión de la crítica y los -derrumbes mundiales) en que el sistema político de Japón se pondrá al día -con la realidad y se adelantará a los acontecimientos con medidas fiscales más -decididas y una limpia financiera radical? ¿Tal vez ha llegado el día en que -se pondrá suficiente dinero en la mesa para adelantarse a cualquier derrumbe de -América Latina y para que los mercados de activos se entusiasmen? No se haga -ilusiones: hay señales de humo, pero la realidad es predominantemente negativa.

- CÓMO INTERPRETAR LA RECESIÓN MUNDIAL
-He aquí los ingredientes para calcular el crecimiento. Como primera -aproximación, el impacto directo del crecimiento de la Unión Europea y de -Estados Unidos es muy considerable. Un crecimiento de 2.5% extra en la región -del Atlántico Norte significa un crecimiento mundial de 1% extra. Con un -promedio de 3.5% durante los últimos cinco años, eso se aproxima a un tercio. -Naturalmente, el crecimiento estadounidense y europeo tiene importancia para -todo: los precios de los productos básicos, las condiciones de crédito, las -tasas de interés y el comercio mundial. De tal manera que la prosperidad del -centro fertiliza a la periferia y viceversa.

- La otra cara de la moneda está en juego actualmente: mediante los mercados -de crédito y los de productos, la periferia dio al traste con la prosperidad; -el efecto boomerang ha entrado en funcionamiento y hace que se vea aún -peor. La recesión (o por lo menos la ausencia de crecimiento) en las economías -emergentes reduce el crecimiento del centro. Este efecto se está resintiendo -tanto en Europa como en Estados Unidos, aunque quienes formulan las políticas -europeas, al igual que las compañías, se tomen más tiempo para dilucidarlo.

- Es posible que el efecto directo de la recesión japonesa en las cifras -mundiales sea relativamente pequeño: si tenemos un porcentaje de crecimiento de --1 en lugar de +2, su importancia para la economía mundial es un cuarto de -punto de crecimiento. Pero, los efectos son de mayor alcance, porque Japón -desaparece como mercado y proveedor de crédito, lo cual acaba con el -crecimiento en Asia y en otras partes del mundo. Además, si los mercados de -valores japoneses quiebran y el sistema bancario se derrumba, el sencillo -enfoque basado en la participación del PIB mundial no sirve de nada para -calcular el daño a la prosperidad global. Todo esto nos resulta obvio ahora -porque lo que se inició en Tailandia como una crisis asiática –un hecho -secundario– se ha transformado en la posibilidad de una recesión mundial. Y -la historia no ha llegado a su fin.

- Durante los últimos tres meses se han reducido bruscamente los pronósticos -del crecimiento de los grandes países industriales. En Europa había firmes -esperanzas de un fuerte crecimiento y ahora las cifras van camino a cero. En -Estados Unidos la caída es aún más rápida conforme las dificultades -financieras agregan el racionamiento del crédito a las fuerzas de la -desaceleración, junto con las consecuencias que tiene en el gasto familiar la -reducción de la riqueza procedente del mercado de valores. Con todo, hasta -ahora, el conjunto de los pronósticos dista mucho de predecir una recesión, -excepto en Japón. Pero incluso con los continuos vaticinios de crecimiento, se -considera un margen cada vez más amplio para sorpresas desagradables.

- Así es; las posibilidades de una recesión han aumentado considerablemente, -aun cuando no figuren en el pronóstico preponderante. Y, cuanto más resuelto -se muestre Alan Greenspan, tanto menor será el riesgo de que tengamos que -enfrentarnos a una recesión. Por otra parte, cuanto más tiempo persistan en su -dogmática negativa de la realidad del problema crediticio mundial quienes -formulan las políticas monetarias de Europa –en particular Duisenberg, del -nuevo BCE–, tanto más grande será el riesgo de que surjan problemas en el -futuro. Se trata de una recesión que no necesitamos; pero si contamos con la -suficiente incompetencia en los sitios clave tal vez no podremos evitarla.

- La estructura de plazos de las tasas de interés en los centros clave muestra -varias características interesantes:

- - Japón como el forastero. Los rendimientos japoneses serán plausibles -sólo si hay una apreciación firme del rendimiento sin riesgo soberano. Con los -niveles actuales del yen y dada la situación fiscal, todo ello es difícil de -creer.

- - El diferencial Italia-Alemania. Está claro que buena parte de ello es un -diferencial de riesgo soberano que no desaparecerá con la Unión Monetaria de -Europa (UME); otra parte es una franca manifestación de la resistencia de -Italia a la convergencia total en materia de tasas de interés. Esa parte habrá -desaparecido el 10 de enero.

- - Observe a continuación que, en Estados Unidos, la estructura de los -plazos incorpora las reducciones de las tasas de interés, aunque muy modestas -en relación con los niveles actuales. En Alemania, en comparación, no hay -reducción alguna que buscar, dada la actitud negativa del BCE. La perspectiva -actual deja entrever que las reducciones serán mayores en Estados Unidos, -mientras que es casi seguro que en Europa habrá reducciones conforme aumente la -presión del dólar.

- - Observe que en todas partes hay un sobreprecio en los bonos a 30 años -respecto de los de 20 años. No le conceda mucha importancia a este aspecto. -¿Refleja el temor de una recesión en el largo plazo, o la manera de pensar de -unos políticos que siguen cursando la enseñanza media, o un estallido de -enormes ganancias de productividad del capital, o agitación política?

- La fuerte subida del yen, debida a las penurias de los fondos de cobertura, -al igual que la depreciación del dólar en Europa, indica nuevamente la -importancia del nexo entre movimientos monetarios y crecimiento.

- Lo que se pretende demostrar es que un cambio de 10-15% en los valores -monetarios equivale a un cambio de alrededor de 1% en la tasa de crecimiento en -el país cuya moneda aumenta de valor, y de entre 0.3 y 0.5 puntos extra de -crecimiento en el exterior. De manera que los movimientos monetarios, cuando son -grandes y sostenidos, tienen efectos de primer orden sobre el crecimiento.

- EUROPA, DESCONECTADA DE LA -REALIDAD
-La perspectiva europea está a punto de cambiar: 1998 fue bueno y la -perspectiva para este 1999 era optimista. Se daba por hecho que el desempleo se -estabilizaría o se reduciría. Hace apenas medio año, la cuestión era si el -crecimiento sería tan vigoroso que las tasas de interés tendrían que subir y -la pregunta molesta era quién, precisamente, se encargaría de hacerlo.

- Ya está claro que tales pronósticos fueron equivocados. Nadie tiene prisa -por aumentar las tasas. Europa ha sido atrapada por la reducción de las -exportaciones y la contracción del crédito. La moneda europea, fuerte en -relación con el dólar, encierra temores de una inflación que exceden los -ocasionados por la débil economía mundial; además, la reducción del -crecimiento –hoy en sus inicios– aporta su tanto. No obstante, en Europa -están lejos de hablar de la recesión como en Estados Unidos, donde la -cuestión sale a relucir un día sí y otro no. La razón, podemos suponer, es -que Estados Unidos casi parece un casino en el que los mercados financieros -dominan las noticias, mientras que Europa ha puesto más atención en la -economía real y teme menos los vínculos entre las penurias de los mercados de -capital y los gastos. No está claro que exista una diferencia estructural que -justifique ese desinterés, pero no cabe duda de que en caso de existir sirve -para mantener la confianza, el gasto y el crecimiento. A fin de cuentas, lo que -importa, naturalmente, es la demanda; y por lo menos en lo que se refiere a las -exportaciones las noticias no serán favorables.

- En cuanto a los pronósticos, hay diferencias importantes: la última -encuesta de The Economist todavía se muestra complaciente, pero otros -pronósticos, que prevén un marcado receso “global” y que interpretan la -situación europea según esa perspectiva, ven un gran desplome del crecimiento. -JP Morgan, por ejemplo, prevé que el crecimiento mundial se reducirá de 3.2% -en 1997 a la mitad en 1998 y nuevamente en casi la mitad de esa cifra en 1999. -Lo más probable es que quienes elaboraron los pronósticos mundiales hayan -leído correctamente lo que le espera a Europa.

- Hay tres hechos que complican aún más la situación europea. Primero, los -bancos centrales están desconectados de la realidad. Adoptaron la actitud -dogmática de contemplar los agregados, de leer erróneamente la huida de las -quiebras como una expansión monetaria. Para curarse de este malentendido, -valdría la pena leer lo que dice Milton Friedman a propósito de la Gran -Depresión. El nuevo BCE se concentra, cual debe ser, en su credibilidad, pero -no logrará gran cosa si de paso provoca una recesión. Si las cosas se ponen -difíciles, la pregunta clave para Europa será si el BCE tiene el criterio y el -pragmatismo de la Reserva Federal. Segundo, la alineación política en Europa -–Jospin, Lafontaine, d’Alema– podría desembocar en una modificación de -la intención política, que se orientaría hacia el estatismo y los -presupuestos irresponsables. Tercero, aparece la cuestión del dólar: en vista -de las vigorosas reducciones de las tasas estadounidenses y las flojas -respuestas en Europa, podría suceder que se excediese la situación del dólar. -La consecuencia sería la desaceleración del crecimiento y, en última -instancia, una mayor necesidad de realizar un fuerte ajuste de las políticas -económicas. En Europa, las políticas jamás compensan la desaceleración y, -por lo tanto, se traducen en el aumento del desempleo.

- - JAPÓN, PEOR QUE EL PEOR PRONÓSTICO
-El enorme deterioro de la confianza en los negocios, que excede con mucho el -pronóstico –ya de por sí pesimista–, anticipa un receso aún más extenso -de la economía japonesa. La crisis bancaria, que continúa sin resolverse, y -que es en realidad una crisis política provocada por los intentos de quitarle -el poder al PLD, agudiza el problema; al igual que la reducción gradual de los -precios de los activos. Los consumidores japoneses están muy deprimidos, con -toda razón: durante los últimos cinco años perdieron la mitad de su -patrimonio –bienes raíces y valores–, además de que los activos que poseen -en documentos de bancos y compañías de seguros tendrán que hacerlos efectivos -mediante los recursos fiscales con los que se rescate a dichas instituciones. -¡No es hora de gastar!

- Lo mismo sucede con las empresas: han reducido sus planes de producción y -generación de empleo, al igual que sus proyectos de inversión. Ante la -desaceleración de la economía mundial, incluso el sector exportador se ve mal. -¿Queda alguien que pueda hacer gastos? En un principio, el gobierno; pero dada -la continua reducción de los ingresos, incluso las comunidades locales se suman -a las fuerzas de la recesión al retrasar o reducir sus desembolsos. Japón no -está cayendo directamente en una depresión, pero sí deslizándose -ininterrumpidamente en esa dirección. Los analistas japoneses piensan que -podría llegarse al fondo en el tercer trimestre de 1999, tras la adopción de -medidas extraordinarias para desreglamentar el mercado habitacional. Tal vez sea -así, pero dista mucho de ser seguro.

- Los pronósticos con respecto a la economía japonesa se esfuerzan tenazmente -por alcanzar a la realidad, que sigue deteriorándose. Una estimación correcta -del deterioro sería un decremento de -3%, lo cual significa que el PIB japonés -habrá disminuido durante un año más. En caso de que hubiese una -recuperación, no la veríamos antes del segundo semestre del año, por lo que -tal vez el año fiscal 1999 (abril de 1999 a marzo de 2000) podría mostrar una -pequeña cifra positiva. En otras palabras: hasta nuevo aviso, la recesión -continuará profundizándose.

- La suposición es que esto se logrará finalmente gracias a la reforma -bancaria, el dinero abundante y varios programas fiscales. El hecho de que no -hayan funcionado en el pasado debiera hacer que la consideráramos con bastante -escepticismo. Ya para estas fechas, Japón está muy retrasado en términos de -su producción potencial: al cabo de año tras año de crecimiento subnormal, o -de franca recesión, su pib ha acumulado un saldo negativo de, tal vez, 10%. Las -oportunidades de que crezca en 1999 se esfuman rápidamente.

- Las perspectivas de compensar esas pérdidas son limitadas. De hecho, las -posibilidades en el largo plazo son desastrosas. La población llegará a su -máximo en los próximos tres o cuatro años, y a partir de entonces irá -disminuyendo. El crecimiento de la productividad se ha reducido notablemente, -reforzado por los bajos niveles de inversión productiva. El crecimiento -potencial de la producción en el plazo medio es, quizá, de 1%. De manera que -las expectativas de una recuperación son muy escasas y prácticamente no -existen las condiciones financieras necesarias para superar y compensar el saldo -negativo. Una reestructuración radical haría posible un aumento importante del -potencial del lado de la oferta, pero nada sucederá en tanto Japón no se libre -del PLD y modifique sus patrones de votación en favor de los reformadores.

- Al interpretar la política económica japonesa, y las oportunidades de -modificaciones importantes, no debemos perder de vista la gran batalla política -que se desarrolla en el trasfondo. La oposición está decidida a liquidar al -PLD y no le importa tener a la economía como rehén, pero el PLD dispone de -cierto margen de maniobra porque sus opositores no constituyen una coalición -sólida.

- Sin embargo, la oposición tiene alguna fuerza, ya que el PLD dista mucho de -ser un grupo unido. Esta configuración se presta a alborotos inacabables, -nuevas iniciativas y fracasos permanentes.

- Quienquiera que desee cambios extraordinarios en Japón tendrá que esperar a -que la coalición reformista apoyada por las ciudades eche del poder al PLD, un -partido en bancarrota que protege a las áreas rurales. Cuando ocurra eso, -llegará la desreglamentación, habrá más contribuyentes y se implantará un -nuevo enfoque. No espere verlo muy pronto.

- ASIA: PASÓ LO PEOR
-El FMI espera que mejore el crecimiento en la periferia. Lo peor ha quedado -atrás y, si bien la situación es difícil, ha llegado el momento del repunte. -Tal perspectiva es probablemente acertada por lo que se refiere a Asia –salvo -que ocurriera un desastre mayor en Japón–, pero no lo es en América Latina. -Y, por lo que concierne a Rusia, las noticias empeoran cada día.

- En Asia, la cuestión del tipo de cambio ha desaparecido casi totalmente: las -monedas se depreciaron y luego se dispararon; aunque bajo la fuerza de los -programas del FMI y las mejoras de la cuenta corriente se han recuperado en -cierto grado. Es seguro que ningún inversionista está resistiendo y esperando -el momento oportuno para retirarse. Quienquiera que se haya quedado, ahora está -en espera de un repunte.

- Las políticas gubernamentales varían mucho. Indonesia se encuentra en un -estado de sitio de carácter económico y deberá enfrentar importantes asuntos -de política en el futuro cercano. Actualmente, toda la atención se concentra -en la inmediata tarea estabilizadora. Ni siquiera ha comenzado a resolver los -problemas de deuda, que todavía pueden presentar enormes sorpresas; al igual -que los asuntos políticos.

- Corea tiene un gigantesco superávit en su cuenta corriente, el cual refleja -la profunda recesión. Gracias a él, desaparece de las discusiones políticas -la presión sobre el tipo de cambio, y el gobierno coreano puede permitirse no -ser tan reformista como debería haber sido. Casi todos los asuntos relativos a -la reforma se difieren o reciben respuestas incorrectas; los burócratas están -vivitos y coleando. Es asombroso qué poco han cambiado las cosas.

- En Tailandia se está gestando una recuperación considerable. Es posible que -ya se haya llegado al fondo e incluso hay esperanzas de que 1999 pueda ser un -año de crecimiento modesto.

- En todas las partes de Asia, excepto en Indonesia, la inflación ha dejado de -ser un asunto importante. La profunda recesión ha contrarrestado el impacto de -la devaluación. En consecuencia, una importante y verdadera apreciación de los -problemas de la estabilización –la perenne dificultad en América Latina– -no parece ser cuestión de interés público.

- El crecimiento de China sigue figurando prominentemente en las noticias. -Todos los pronósticos, excepto los del gobierno, nos dicen que está -disminuyendo. Tal y como ciertas líneas aéreas que no se preocupan por retirar -de sus tableros de anuncios los horarios de salida de los vuelos cancelados, los -líderes chinos se obstinan en manejar cifras obsoletas. El crecimiento de 1998 -fue probablemente de 3-4%. Asimismo, gracias a las grandes inversiones en obras -de infraestructura, éstas fomentarán un posible crecimiento de hasta 6% en -1999. Tal cifra es bastante buena en medio de una desaceleración mundial. Si -Brasil es viable con todo y su recesión, China lo es con un crecimiento de 3 a -6%.

- - TIC-TAC, TIC-TAC...
-Brasil será el punto medular durante los meses próximos. Hasta ahora, las -gigantescas tasas de interés del real –40%– y la reelección de Cardoso, -así como un paquete fiscal y el apoyo del FMI, han podido evitar un ataque -declarado. Todo ello se ha logrado, pero esto no será el fin del asunto. Lo -mínimo que puede esperarse es que Brasil tendrá una recesión muy profunda.

- Los supuestos acontecimientos color de rosa se desarrollarían así: luego de -las elecciones se propone un paquete fiscal y se comienza a trabajar en su -ejecución, se hacen recortes de alrededor de 3% en el presupuesto, cuyo -déficit actual alcanza un nivel de 8%. Como buena parte del déficit se compone -de los pagos de intereses, la confianza generada por el paquete fiscal los hará -bajar en 20%, frenará la espiral de la deuda y hará menos inverosímiles las -finanzas públicas. Al mismo tiempo, la continua depreciación moderada en -presencia de una inflación cero, así como la debilidad del dólar, ayudan a -mejorar la competitividad externa, contribuyendo así al crecimiento. Es obvio -que habría una recesión, aunque probablemente no mala.

- Los acontecimientos no color de rosa se desarrollarían así: el gobierno -cumple sus propósitos al llevar adelante el paquete fiscal, por lo que recibe -la ayuda del FMI, pero el paquete reduce seriamente el crecimiento y, debido a -que la recesión es perjudicial para los ingresos tributarios, en realidad no -mejora gran cosa el presupuesto. Lo que es más, en vista de ella aumentan las -dudas de que Brasil sea capaz de mantener su política respecto del tipo de -cambio. Al igual que en Hong Kong, los observadores dudan de que esa política -sea permanente. Pero a  diferencia de lo que sucedió en esa isla, no -tienen mayores razones para creer al gobierno. El resultado de ello es que los -intereses seguirán altos, de manera que reforzarán la recesión y empeorarán -las finanzas públicas. Al final se produce otra estampida de capitales, igual a -la de los $40,000 millones de dólares que abandonaron el país durante los -últimos 12 meses. En una situación de esta naturaleza podríamos tener que -vérnosla con cualquier cosa: desde el control de capitales hasta una -devaluación por flotación o sin control.

- En Brasil, la realidad se encontrará en algún lugar entre las dos -situaciones supuestas. No hay razón para creer que el gobierno abrumará a los -inversionistas con ajustes extraordinarios; el Presidente habla de implantarlos, -pero hasta la fecha no ha hecho otra cosa que conseguir empréstitos y -gastarlos. Algo importante es que falta el otro término de la ecuación: -$30,000 millones de dólares del FMI. Pero Brasil tiene pasivos externos de -corto plazo por $70,000 millones que vencen en este 1999. Se necesitará un -estallido de optimismo para que se pueda diferir la deuda con bajas tasas de -interés. Tal vez sea posible, pero lo más probable es que no. Quizá hemos -visto el mejor rostro de Brasil, y ahora es el turno de la realidad, aunque todo -el asunto se reduce casi en su totalidad a la confianza.

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- ¿Qué le sucedería a América Latina en caso de que ocurriera algún -derrumbe en Brasil? Mucho menos crecimiento en todas partes, incluyendo a -Argentina. Inestabilidad monetaria en todos los países, exceptuando a -Argentina. Una desaceleración adicional de la economía mundial, no tanto por -causa de los efectos directos en el comercio –no obstante que son importantes–, -sino debido al impacto adicional en los balances de multitud de bancos -comerciales. La bomba brasileña sigue con su tic-tac mientras que la cuadrilla -del FMI se afana por limitar los daños. Por desgracia, le interesa mucho más -promover a Brasil en los mercados que decirle al Presidente, en público y con -la mayor claridad posible, que si no lograra sorprendernos con su reforma fiscal -provocaría el derrumbe de la economía brasileña. Como de costumbre, el FMI -respalda firmemente a los perdedores.

- - Rudi Dornbusch es catedrático de Economía y Negocios Internacionales en el -Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) e investigador asociados del -National Bureau of Economic Reserch. La publicación de este análisis, -traducido por Julio Galindo, es propiedad exclusiva de Expansión.

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