2001, complicado

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Héctor Chávez

La economía mexicana cerró 2000 con un desempeño mucho mejor al que se anticipaba. El crecimiento económico es mayor a 7%, muy por encima de 4.5% estimado a principios de año. Dado que la inflación será menor a la meta oficial, tanto las tasas de interés como el tipo de cambio también terminarán por debajo de lo que se pronosticaba a principios del año.

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Desafortunadamente, las perspectivas para 2001 son muy diferentes. El entorno externo se ha deteriorado más rápido de lo que se anticipaba y será menos favorable que hasta ahora. La economía mexicana se verá afectada por dos factores fundamentales que tienen un impacto directo en nuestras cuentas externas: la desaceleración de la economía estadounidense y menores precios del petróleo.

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Considerando que el destino de 85% de nuestras exportaciones son Estados Unidos, una menor demanda por éstas, junto con la caída en el precio del petróleo, significa que en 2001 nuestro déficit externo será mayor al del año pasado. Siendo optimistas, podríamos anticipar que el flujo de inversión extranjera será similar al de 2000; sin embargo, esta entrada de fondos no será suficiente para cubrir la mayor demanda de dólares que se anticipa. Será necesario que el sector privado encuentre los fondos necesarios para financiar el mayor déficit de la cuenta corriente. 

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Si bien el tamaño del déficit externo a financiar es todavía moderado (4% del PIB), es de esperarse que los inversionistas no se mostrarán indiferentes a la ampliación en las necesidades de financiamiento del país, por lo que es razonable pensar que el tipo de cambio deberá ser una de las variables de ajuste. Esto quiere decir, que a diferencia de los años anteriores, las probabilidades de que el tipo de cambio se deprecie en 2001 son más altas que en los últimos años. 

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Cabe aclarar que el movimiento esperado en el tipo de cambio es moderado (entre 5 y 10%), sin embargo, como todos sabemos por la experiencia histórica, pronosticar el tipo de cambio en México es muy difícil. El momento del ajuste, así como su magnitud, dependerán de las condiciones de oferta y demanda de divisas que imperará este año. 

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La incertidumbre relacionada con el nivel del tipo de cambio durante 2001 es de suma importancia ya que el resto de las variables macroeconómicas están relacionadas con él. Por ejemplo, en caso de que el tipo de cambio se depreciara más de 10%, tanto la inflación como las tasas de interés seguramente sufrirían un rebote. Independientemente del efecto que dicho evento tendría en la credibilidad del Banco de México, el efecto en el consumo privado y en la inversión serían negativos, por lo que también el crecimiento de la economía se vería afectado. 

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Dado que existen diversos factores de incertidumbre y el balance de riesgos no es favorable para México, en los próximos meses conviene proceder con cautela en lo que respecta tanto a las decisiones de inversión, así como en el uso del crédito.

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El autor es director de Análisis Económico de Banco Santander Mexicano

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