&#34No tengo trastiendas&#34. Carlos Pay

&#34Los medios no se dan cuenta de que hay un cambio, queda la costumbre de la autocensura&#34

Su nombre está inexorablemente ligado al desarrollo del periodismo - mexicano contemporáneo y él lo sabe. Carlos Payán Velver (Ciudad de - México, 1929) es un hombre que ha transitado por las altas cimas del poder - político e intelectual de México. Pero que también ha sabido de la soledad - provocada por el retiro del periodismo, por la ausencia de grandes amigos y - por la pérdida de la compañera de toda su vida.

- El rostro de Payán está marcado por pocos, pero profundos, surcos. Sus - manos se mueven a la velocidad de sus ideas y sus ojos fácilmente se - humedecen cuando su mirada se pierde en un punto indefinido como resultado de - la reflexión. Y su voz nunca pierde el tono de amabilidad, incluso cuando las - interrogantes le desagradan.

- Abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), - dejó buena parte de su vida profesional en los laberintos de la burocracia - hasta que, en la década de los 70, se sumó al grupo de intelectuales que - renovó el periodismo mexicano. Unomásuno fue una tribuna en la que - gente como Payán, de confesada extracción comunista, experimentó el poder - real del periodismo. Ya en los 80, el también senador por el Partido de la - Revolución Democrática (PRD) estuvo a la cabeza de La Jornada, un - diario que para muchos representó un parteaguas dentro del diarismo nacional.

- Payán dedicó una tarde entera a Expansión. Sin escatimar tiempo - ni anécdotas, el miembro de la Comisión para la Concordia y la Pacificación - de Chiapas (Cocopa) habló sobre su trayectoria profesional, su relación con - el poder y su participación en la política y en el negocio de las - telenovelas. Autocrítico y “sin trastiendas”, se muestra como un hombre - desencantado aunque –se pudiera pensar– lo ha tenido todo. Pero él ahora - sólo sueña con editar hermosos libros.

- - La prensa mexicana comienza a experimentar la independencia editorial. - Usted, que fue director de uno de los principales diarios mexicanos, ¿cómo - ve este proceso de cambio?
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Yo creo que hay tres instrumentos que fueron pioneros en el abrupto - terreno de la libertad de expresión. El primero fue unomásuno. Otro, Proceso. - Y, el tercero, La Jornada. Fueron pasos pequeños que se van dando, - primero a pequeña escala y luego avanzan. Yo pienso, sin exagerar, que quizá - sin estos medios no serían explicables los avances que se tienen a la fecha. - Hay todavía fenómenos difíciles de entender porque los gobiernos aún se - esfuerzan por homogeneizar la información. Esto no quiere decir que quieren - que se cuente todo, sino un “esto no se cuenta, esto sí”. Es un fenómeno - que persiste. En 1986 lo vivimos en La Jornada cuando el CEU (Consejo - Estudiantil Universitario) realizó un mitin en el centro de la ciudad. - Hicimos, por primera vez, de una sola noticia toda la primera plana. Ese día - dije: “Así es el periódico que quiero.” Y me fui a dormir a casa. Al - otro día todos los diarios decían: “Una reunión de homosexuales, - lesbianas y costureras.” Era obvio que alguna autoridad había dado esa - instrucción porque los otros diarios repetían, incluso, la misma cabeza.

- - Pero, ¿no cree que tan se han acostumbrado los medios de este país al - dirigismo de la información que ya no es necesaria tanta sumisión?
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Es que hay una relación dependiente con el gobierno. La publicidad, los - negocios y los privilegios impiden ser independientes. Ahora, prácticamente - en todos los diarios, ya se cuentan cosas. Está la actitud de decir: “Si - ellos lo cuentan, por qué nosotros no...”

- - ¿Cómo se mira el mundo desde el gran poder que otorga ser el director de - uno de los principales periódicos del país?
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¿A qué se refiere?

- - A cómo vivió usted el hecho de estar en una oficina que le daba - prestigio. Dirigir un medio que lo mismo quedaba bien con la izquierda - mexicana que con un gobierno al que le convenía tener un medio como La - Jornada para darse un barniz de tolerancia y democracia...
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No es exacto así. Yo creo que hay un momento en que los medios no se dan - cuenta de que hay un cambio. Les queda una costumbre de autocensura que sí es - una inercia. Cuando la élite en el poder comienza a entrar en conflicto no se - da cuenta pero empieza a soltar las amarras. En ese momento es cuando avanza - la libertad de expresión. Eso pasa aquí y en todas partes del mundo. Eso - pasó en México, en la lucha por el poder, el control se diluye y es cuando - aprovechamos para avanzar...

- - Sí, pero ¿qué hay con lo que le pregunté? ¿Cómo manejó el hecho de - dirigir un medio prestigiado en México?
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Entiendo y no entiendo lo que es ese gran poder. Porque nosotros todo el - tiempo lo único que queríamos era hacer periodismo. Lo demás no tenía - importancia. No le teníamos respeto a las directrices, si es que nos las - dieron alguna vez. Hacíamos lo que queríamos en cuanto a la información y, - hacia afuera, ¿cuál gran poder?...

- - Por ejemplo, mucha gente asegura que usted tenía acceso directo a la - principal oficina de este país...
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Sí...

- - ¿Cuál era la exacta relación que usted tenía con el presidente de la - República?
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Siempre estábamos platicando sobre los problemas del país. Algún día - salí de ver a Salinas y dije: “¿Cómo fui capaz de decirle tantas cosas?”

- - ¿No es ingenuo pensar que Salinas le convocaba para charlar simplemente?
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Yo entendía que cuando me invitaba era para hablar, no para tomarse un - café. No era una cosa amable...

- - ¿Estaba consciente de que se trataba de un privilegio ser llamado por el - Presidente? Porque eso no ocurre en otras partes del mundo. Clinton no está - llamando a cada rato al director del New York Times para tomar - cafés...
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Bueno, no sabemos si a cada rato, pero sabemos que sí habla con él...

- - Bueno, se lo digo de otra forma: ¿Cómo evitó ser seducido por un poder - que constantemente le llamaba a su lado?
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No haciendo tratos con él. No haciendo amistad. Se equivoca el periodista - que cree que hace amistad con el político. Es una barbaridad: cuando el - político decide que le pase algo al periodista, le pasa. Por mucho que sea su - compadre...

- - Lo dice usted tan fácil...
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Consiste en eso: en no comprometerse más que en hablar. No se debe - permitir que entre por ninguna puerta todo ese campo que es el de la - corrupción.

- - Bueno. Y, ¿cómo maneja ese mismo director de un diario poderoso la - relación con la pequeña corte de intelectuales izquierdistas que son su - fuente de legitimación?
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Lo que siempre nos propusimos fue contar lo que estaba pasando...

- - La Jornada, durante su dirección, tampoco estuvo exenta de - críticas...
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Sí, las críticas que recibíamos eran que nos creíamos la gaceta de la - UNAM. La forma en que comentábamos la guerra del Golfo Pérsico nos adjudicó - el mote de Teherán News . ¿Qué es lo que pasaba? Que nosotros - contábamos las cosas de otra manera, pero no le quitábamos el lente. No - importa el epíteto que le pongan. Importa que usted cuente lo que quiera - contar y que continúe con esa forma de trabajo.

- - Esas voces critican que para La Jornada sólo hay tres temas - importantes: el zapatismo, el CEU y el PRD... Y que es incapaz de ejercer un - periodismo crítico en estos tres temas...
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No, lo que contamos es lo que está pasando. Y lo que no quiere el - gobierno es que se cuente lo que está pasando...

- - Podría explicar por qué cuando ocurre el alzamiento zapatista La - Jornada titubea al calificar el suceso. Primero lo condena pero, a partir - del segundo día, lo defiende con todo el peso de sus páginas y firmas...
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El que titubea es el director que entonces ordenó el editorial. No - sabíamos lo que estaba pasando y hace un editorial fuerte y condenando al - zapatismo. Pero después de ese día, lo que hace el periódico es contar todo - lo que estaba pasando...

- - ¿Por qué cree que el periodismo mexicano está tan poco acostumbrado a - ejercer la autocrítica?
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Es difícil en todos los campos. No solamente es difícil, sino a veces es - fuerte aceptar la crítica que viene de fuera.

- - Da la impresión de que existe una regla no escrita de no criticarse entre - los mismos diarios...
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Bueno, hay una regla que dice “perro no come carne de perro”... Pero, - también se nos olvidan los momentos en que los intelectuales han peleado en - las páginas de periódicos. Se nos olvida que eso existía y era muy - importante. Es cierto que existe la regla de no meterse con el otro, pero - nosotros sí nos metimos y peleamos. Con un periódico oficial (El Nacional - ) peleamos fuerte en cierto momento y establecimos un ping pong.

- - ¿Hasta dónde llegó la cosa?
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Hablé con el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, y - le pregunté si él era el autor de esa conducta. Porque él era el presidente - del Consejo de Administración de ese periódico. Porque eso significaría que - el problema no era con el periódico sino con él. Le dije que si no era así - que amarrara a sus perros... Allí acabó el conflicto... A veces hay - equívocos en la información y se lastima a un diario sin querer. Otras, se - hace con plena conciencia de publicar algo que, sabemos, molestará a otro - medio.

- - A estas alturas del partido, ¿cree que es peligroso que la censura y la - autocensura se conviertan en la coartada perfecta para no comprometerse a - hacer un periodismo profesional en este país?

- - En muchos casos funciona la autocensura, cosa más grave que la censura. Lo - que creo que deben funcionar son los códigos de conducta de los medios. Si no - hay una ética en el medio para que los lectores a los que se debe sepan - cuándo el periódico se está desviando de sus principios, entonces estamos - en malas condiciones. Yo estoy por dos instrumentos: uno, el código de - conducta y, el otro, el defensor. En El País funcionaba muy bien la - figura del ombudsman y provocaba muchas dificultades a la dirección del - periódico. Me parece que lo quitaron por eso.

- - ¿Por qué permitió que los estatutos del periódico se reformaran para - permitir su reelección como director de La Jornada ?

- - Hicimos una organización cerrada y dieron al primer director la - posibilidad de reelegirse. Cuando terminó el segundo periodo, los - asambleístas querían que siguiera en otro periodo de cuatro años. Es obvio - que yo consideré que no es que no fuera correcto –porque un director se - hace con el diario–, sino que era importante que los mandos directivos se - renovaran y entrara sangre fresca. Uno se va quedando con sus formas que a lo - mejor se van anquilosando.

- - ¿Cómo se planteó su vida profesional a partir del primer día que dejó - de ser director de La Jornada ?

- - Bueno, yo me preparé para esa salida por lo menos cuatro años antes. Una - elaboración para dejar el periódico, porque no era fácil dejarlo. Entre - otras cosas, comencé a construir Argos, que era como un juego para tener un - lugar donde caer y no tener que ver en dónde poner las manos. Piense usted - nada más que cuando uno ha vivido tanto dentro de un periódico y lo deja es - como si le cortaran las manos, las piernas, la cabeza... Si uno no se prepara - para dejarlo, el dolor es más fuerte.

- - El trabajo político que actualmente desempeña, ¿es una forma de - continuar ejercitando las ideas después de dejar el periodismo?
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Sí. Yo estaba trabajando con el proyecto de Argos cuando me ofrecieron la - candidatura. Me siento honrado y me aplico a mi tarea con el compromiso de - todo hombre ante los conflictos de su país. Me siento muy a gusto... No - podría estar en otro partido. Aunque no soy miembro del PRD no hubiera podido - ser candidato de otro partido.

- - En las últimas semanas ha estado trabajando mucho en el problema de - Chiapas. ¿Cree que cada vez se aleja más una solución conveniente para - todos los actores involucrados en ese conflicto?
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En este país nadie tiene memoria. O nadie parece dispuesto a tener - memoria. Nosotros hemos venido repitiendo –una y otra vez– que el no - cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés por parte del gobierno hace - imposible la vuelta a sentarse a discutir. Porque los zapatistas dicen: “¿Por - qué me voy a volver a sentar con alguien que no cumple su palabra?” Me ha - tocado ver los procesos en El Salvador, en Nicaragua y en Guatemala, y he - aprendido que hay reglas que se deben cumplir cabalmente. Al no cumplirse se - da la suspensión del diálogo. Aunque hay unos que dicen que los zapatistas - no hablan, yo creo que el silencio es bastante elocuente.

- - Parece que el entorno de este problema se envicia conforme avanzan los - días...
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Hay dos cosas más: la guerra de baja intensidad provoca la división - entre las etnias, propicia la aparición de los paramilitares y se sale de - madre, se les pasa la mano y sucede Acteal. Luego, las actuaciones del - gobierno de Chiapas en su búsqueda del estado de derecho que terminan con - otra matanza terrible. Van tras forajidos sin tener claro quiénes son. Es el - pretexto para entrar a una comunidad y matar a una decena de gentes pero con - una variable importantísima: participa el ejército.

- - ¿Contribuye en algo el gobierno con su propuesta de Ley Indígena?
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La historia de cinco siglos de represión indígena es la historia de - Chiapas. Hay una cultura mestiza que no está dispuesta a aceptar que las - cosas cambien. De pronto, el gobierno presenta su ley y nadie sabe a dónde - va. Si no toma en consideración la otra parte del conflicto, si está por - debajo de los Acuerdos de San Andrés, entonces no tiene sentido, es una - barbaridad.

- - Pero, ¿no cree que un elemento que también ha contribuido a enviciar el - ambiente es una izquierda que ha hecho del indigenismo un discurso tramposo y - adecuado a sus intereses?
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Ahora todo el mundo está abandonando las tesis indigenistas. Esto no - tiene nada que ver con lo que dice. Si usted le llama a la defensa de los - indígenas indigenismo o ve mal en hacerlo, yo ya no entiendo nada... Yo creo - que ha habido errores fuertes. El indigenismo que produjo la revolución ha - fracasado, es cierto. Pero ahora son otras condiciones y hay gente que lleva - 500 años resistiéndonos a nosotros y lo que quieren es su reconocimiento. - Por ejemplo, en la transición española lo primero que se hizo fue solucionar - el problema de las autonomías...

- - Pero en España los distintos sectores comprendieron que había un proyecto - supraautonómico que era España y que la viabilidad de todos los grupos - pasaba a través de un pacto de gobierno...
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Sí, ellos tienen verdaderas autonomías, pero también es cierto que en - México no se les quiere reconocer nada a los indígenas.

- - La Cocopa, como una entidad supralegal creada para sentar las bases que - diriman el conflicto de Chiapas, ¿ha fracasado o está destinada a - desaparecer?
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La Cocopa estaba destinada a propiciar la paz antes de que sucedieran - todas las muertes de las que estamos enterados. Lamentablemente desapareció - la Conai (Comisión Nacional de Intermediación), un valioso medio de - intermediación, pero si la Cocopa se destruye nos regresa a la política - contrainsurgente del gobierno.

- La estrategia del gobierno es desaparecer las intermediaciones. La Cocopa - peligra, pero no es tan fácil eliminarla, tendría que hacerse a través de - los instrumentos que la crearon. Si ocurriera, el terreno quedaría libre para - llegar a lo que muchos pensamos que quiere llegar el gobierno: el - enfrentamiento violento.

- - ¿Cree que las actitudes de Marcos han sido aprovechadas por el gobierno - para endurecer su posición?
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¿Cuáles actitudes?

- - Ceder en sus pretensiones originales, optar por el “vedetismo” antes de - interesarse realmente por la causa indígena...
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No ha ido cediendo. Pone como condición para reanudar el diálogo que se - cumplan los Acuerdos de San Andrés.

- - ¿Cabe la posibilidad de que el alargamiento del conflicto sea utilizado - tanto por el zapatismo como por el gobierno para influir en la sucesión - presidencial?
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Mire, Chiapas fue semillero de votos para el PRI. El panorama se complica - con la aparición de la guerrilla en Guerrero, pero la falta de memoria –porque - este país es de ciegos y de sordos– nos hace olvidar que el 68 produjo en - los jóvenes la sensación de que no tenían destino y se fueron a la - guerrilla. Los zapatistas no son más que el rescoldo de esa sinrazón del - gobierno. Usted, como otros jóvenes que despiertan a la vida política, - pensarán que este país no tiene solución por la vía democrática. Eso es - lo grave. Por eso urgimos la resolución en Chiapas.

- - Si sus reporteros daban fe de lo que “realmente estaba pasando”, ¿por - qué nunca se dio cuenta de la represión que los propios zapatistas han - ejercido sobre comunidades que no quieren sumarse al movimiento lidereado por - Marcos?
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...

- - Ahora quisiera regresar a otra parte de su vida profesional, ¿qué ha sido - Argos para usted?
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Un refugio. Salía del periódico a las cuatro de la mañana y me iba a - editar las cositas que hacíamos en un local pequeño de la avenida Coyoacán. - Terminábamos a las nueve de la mañana y me divertía.

- - Pero pronto la empresa adquirió mayor importancia en su vida...
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Lo que ha habido son propuestas hasta ahora correctas. Un canal de Ricardo - Salinas ha abierto sus puertas para que nosotros hagamos lo que queramos.

- - Una relación un poco extraña, ¿no cree?
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Es una relación curiosa porque nada más de conocernos, seríamos - antagónicos. De alguna manera lo somos. Pero, en cuanto al trabajo, ¿qué es - lo que pasa? Cumplimos un sueño, una idea, y ellos cumplen con transmitirlo. - A lo mejor mañana pueden hacerlo ellos mismos, pero no por lo pronto. Lo - importante es que en esta pequeña vuelta de tuerca que le hemos dado a la - presentación de las telenovelas hemos podido contar las cosas de otra forma - tal como lo hemos hecho en el periodismo. Hay una propuesta diferente a una - acción que ya estaba manida.

- - Es decir...
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Ya no pueden ser las cosas de la misma manera. El paso, sea corto o más - amplio, ya habla de cosas más reales. Aunque todo sea inventado, tiene que - estar conectado con nuestra realidad… con el narcotráfico, con los - asesinatos políticos... eso no se contaba nunca en la televisión. Eso es un - avance en la libertad de expresión y me siento satisfecho por ello.

- - ¿Qué pasa por su cabeza cuando la misma empresa que le abre las puertas a - sus productos de alguna forma le ataca a través de uno de sus editorialistas?
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Yo creo que es cosa de (Sergio) Sarmiento. No tiene nada que ver con otra - cosa. Bueno, eso espero. Sucede después de unas críticas verbales que había - yo hecho al sistema de información de TV Azteca. Lo más que llego a pensar - es que Salinas me está cobrando la telenovela... Por el personaje del Señor - X... Porque teníamos una relación que era amable, pero fuerte. Decíamos las - cosas con claridad. Yo pienso, y creo, que no tengo trastiendas... Y la gente - siempre está dispuesta a encontrar algo...

- - ¿Significa que no guarda cosas que trató con el ex presidente?
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No. Tengo más cosas, que un día contaré, con el Presidente Zedillo. Con - él si he visto cosas muy serias y muy severas sobre todo en el tema del - zapatismo.

- - ¿Cómo qué?
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Eso lo estoy escribiendo y ya saldrá a la luz pública...

- - Pertenece a una generación de mexicanos de izquierda que apostaron por el - cambio desde diversas tribunas...
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...Yo vengo del Partido Comunista...

- - Me refiero a cómo se siente como empresario...
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Hay quien dice que para ser comunista hay que traer los fundillos rotos. - Yo creo que eso es atrasado. Además, somos unos empresarios bastante - medianos. Tenemos éxito de publicidad, pero no éxito económico. Nunca nos - ha importado y eso es una dificultad de los que venimos de la izquierda. Yo le - diría que hasta perdemos dinero...

- - José Emilio Pacheco decía en un poema: “Hoy somos justamente lo que - ayer detestábamos...”, ¿qué pensamiento le merece el verso?
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Mire, para mí la imagen a la que me quisiera acercar es a la de Carlos - Monsiváis. Un hombre que ha sido un crítico y permanece así. De todos los - que le rodeaban, todos andan en otros lados menos él. El mundo cambia y a - veces defendimos un mundo que, precisamente, debimos haber combatido. El - problema no está allí, sino donde se coloca uno frente a la realidad que - debe ser criticada. Por eso estoy en el PRD y no en otro partido. No me - afrenta aceptar que vengo del Partido Comunista.

- - Me admira la forma tan natural como Carlos Payán acepta su extracción - comunista...
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Lo que pasa es que muchos no quieren confesarlo.

- - ¿Cómo solucionó su orfandad ideológica tras el estrepitoso derrumbe del - mundo socialista?
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Fue una depresión espantosa. Por poca o mucha actividad que se hubiera - desarrollado, se pensaba que por allí era el camino.

- Pero, en el camino de las utopías, nos hemos regresado a trabajar por - utopías más pequeñas: la lucha por la democracia, por combatir la - pobreza... por allí andan nuestras utopías. Lo demás son fantasmas.

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- - Y, personalmente, ¿dónde piensa guardar los fantasmas de toda una vida - dedicada a la izquierda?
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Ahora que estuve en París fui a la clausura de un seminario que ofreció - La Sorbona por el 150 aniversario del Manifiesto Comunista. Había pensadores - de muchos países y, en el acto final, en el gran salón de actos que usted - conoce un grupo de muchachos cantó la Internacional.

- Cada uno en su idioma. Fue algo muy emocionante. Allí estaba todavía. - Como en el cuento de Monterroso... Cuando nos despertamos, allí estaba el - fantasma.

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