&#34Queremos un TLC con México&#34

El embajador hindú, Surinder Singh Gill, reclama a México más participación en el comercio bilat

El embajador de la India en México, Surinder Singh Gill, es un alegre y jovial caballero de religión sick, cuyo turbante es un distintivo más de su rica personalidad. Al hablar tiene argumentos claros y precisos, que no descuidan la prudencia diplomática, pero van de inmediato a la esencia de los temas. “Creo que México ya tiene muchos tratados, hasta parecería que están un poco fatigados”, afirmó en diálogo con Expansión.

- La relación bilateral entre ambos países se cimentó en 1950, año en que establecieron por primera vez relaciones diplomáticas. En 55 años, el comercio histórico apenas supera los $1,000 millones de dólares, 0.23% del comercio total de México. Para Singh Gill esta radiografía de los vínculos comerciales no da más que para desconcierto.

- “Seguiremos pacientemente esperando que (México) quiera hacer un Tratado de Libre Comercio con India. Tenemos un gran interés en que esto suceda”, afirma.

- Ello podría empezar a concretarse muy pronto. El 21 de abril próximo, representantes de ambos gobiernos se reunirán en Nueva Delhi, en el marco de la Cuarta Reunión de la Comisión Binacional. Una instancia que seguramente pondrá a prueba la posibilidad de conciliar los intereses estratégicos de las dos naciones.

- En la región de Asia-Pacífico, la India es el séptimo socio comercial de México. De acuerdo con información preliminar del Banco de México (Banxico) el intercambio comercial de 2004 fue de $ 1,316 millones de dólares. Más que intercambio, son los hindúes quienes asumieron el papel más activo. El año pasado, México les compró por $870 millones de dólares, lo que generó un déficit en la balanza bilateral del país de $424 millones de dólares.

- Aún no están conformes. “Creo que no estamos haciendo lo suficiente. Ésta es la primera vez en la historia que nuestro comercio rebasa los $1,000 millones de dólares en un año”, dice Singh Gill. “Y todo esto cuando México está apenas saliendo de su recesión. Deberíamos de encontrar la forma de conseguir más”.

- El diplomático no habla en tono de conquista;  lo suyo es una queja. Cuestiona que no haya reciprocidad por parte de los empresarios  para capitalizar las oportunidades que les ofrece el mercado hindú. Son 1,065 millones de consumidores, en el marco de una economía que hasta 2007 crecerá a un ritmo de 8%, según indican los planes quinquenales del gobierno del presidente Abdul Kalam.

- “Necesitamos que los empresarios mexicanos quieran entender que la India se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos y con mayor potencial en el mundo. Los mexicanos no quieren ver lo que es obvio”, sentencia el embajador. Y aconseja: “Los empresarios de todas las industrias deberían de ir a India y ver lo que está sucediendo allá”. Entre los productos mexicanos con mayores posibilidades en el mercado indio figuran desde alimentos como uva de mesa, pan blanco, goma de mascar, garbanzo y lentejas, hasta manufacturas como tubos, cables, transformadores y partes automotrices. Las oportunidades están. Sin embargo, en el primer trimestre del año pasado, por sólo citar un periodo, las exportaciones mexicanas hacia ese mercado disminuyeron 40.5%.

- “Estamos esperando que México despierte a esta nueva era de comercio y acuerdos con India”, dice Singh Gill. “No estaremos esperando eternamente –advierte– si los mexicanos no quieren aprovechar este momento, ya habrá otros países que sí lo quieran”.

- Traba para los inversores
A pesar de que la India es el segundo inversionista del continente asiático en México, los empresarios hindúes no tienen el camino asfaltado hacia el país. Desde hace años, la obtención de visas es un palo en la rueda para sus negocios.

- “Los empresarios de mi país enfrentan un restrictivo sistema de visas para venir a México”, denuncia el embajador. “Esto ha frenado una buena cantidad de iniciativas de negocios que beneficiarían a ambas partes”. Según explica, los empresarios de esas tierras buscan invertir en México para luego llegar a los mercados de Estados Unidos y Latinoamérica. Lo cual harían “con socios mexicanos”, aclara el diplomático.

- Tomando en cuenta las exigencias que se imponen para el visado, pareciera que el objetivo de la secretaría ubicada aún en Tlatelolco, es dificultarles el acceso. Un ciudadano hindú que quiera visitar México necesita llenar su solicitud en la embajada mexicana en Nueva Delhi; presentar una carta de invitación de algún socio nacional; esperar de 30 a 40 días para que la Secretaría de Gobernación dé el visto bueno y luego pagar sus derechos de visa. Además, la persona interesada tiene que viajar hasta Nueva Delhi y entrevistarse con el cónsul, quien requiere que imprima su huella dactilar en la solicitud de la visa.

- Muchos desisten ante todo este proceso y prefieren ir a Brasil. El intercambio comercial de ese país con la India aumentó más de 250% desde 2000.

- “El sistema de visas debe de ser revisado inmediatamente. Hay cambios, pero se necesita hacer mucho más”, reclama Singh Gill. Del total de la inversión extranjera directa radicada en el país, sólo 0.2% es de origen hindú. Parte de la responsabilidad de tan magro porcentaje también estaría en las trabas burocráticas. Y de ello tuvo una buena prueba la empresa desarrolladora de software Infosys, proveniente de la India y una de las más grandes del mundo, con $1,000 millones de dólares de facturación.

- Infosys quería instalar en Monterrey, un centro de producción que atendiera al mercado estadounidense. Las autoridades locales “le pedían que 90 ó 95% de la fuerza laboral de la planta fuera mexicana y eso, en principio, es imposible”, afirma el embajador Singh Gill.

- Cuando Expansión cotejó esta información con Genaro González Torres, subsecretario de Comercio del Estado de Nuevo León, la sorpresa fue evidente. “No tenemos ninguna ley de este estilo, sin embargo, no puedo comentar al respecto, pues esto sucedió en una administración anterior a la nuestra. Lo que sí puedo decirle –aseguró– es que a veces estas empresas piden ‘las perlas de la Virgen’ en beneficios fiscales”. González Torres apuntó también contra el Instituto Nacional de Inmigración Mexicano (INM). “Pone obstáculos realmente difíciles para inversionistas que no sean europeos, japoneses o estadounidenses”, afirmó el funcionario. Esta versión no coincide con la opinión de Juan Antonio Chirino Sprung, coordinador de Regulación Migratoria del INM. “No hay ninguna restricción para los ciudadanos hindúes para venir a México... El año pasado recibimos 3,484 ciudadanos de esa nacionalidad, lo único es que tienen que seguir nuestros manuales de trámite para conseguir su ingreso. El Gobierno de México siempre está abierto para recibir a los hombres de negocios que quieren invertir”. Según Chirino Sprung, el proceso para obtener una visa dura de 35 a 40 días, aunque “generalmente, los trámites terminan antes de este periodo”.

- Infosys finalmente se instaló en Canadá. Se trataba de un proyecto que con el tiempo hubiera dado trabajo “a 4,000 ingenieros mexicanos”, según Narayana Murthy, ceo de la empresa. A nivel mundial, la compañía tiene 25,600 empleados.

- Negocios en la mira
Por estos días, los empresarios hindúes tienen al mercado farmacéutico mexicano como uno de sus principales objetivos. Es el más grande de Latinoamérica, además de ser el puente que le permitiría llegar a Centro y Sudamérica con su competitiva oferta de medicamentos genéricos, que son hasta 39% más económicos que las patentes. La India ingresa $4,000 millones de dólares anuales por ventas de este tipo de medicinas.

- Ésta es una oportunidad inmejorable si se considera que más de la mitad de las ventas de medicamentos en los países desarrollados pertenecen a esta clasificación, mientras que en México es apenas 3%.

- “Somos los líderes de esta industria en el mundo. Podríamos suplir mucho del mercado mexicano y desde aquí llegar a los mercados del Norte y del Sur”, admite el embajador al relatar los planes de este sector. Tres compañías del rubro ya han puesto oficinas y centros de producción en México: Ranbaxi, Htrides & Arcolab y Claris Lifesciences.

- Pero, además, los hindúes están realizando joint ventures con socios locales. La empresa Wockhardt, por ejemplo, armó una sociedad con Representaciones e Investigaciones Médicas para comercializar insulina en el mercado nacional. En la nueva sociedad, los socios de India tienen 51% del capital.

- Otro campo que están dispuestos a explorar es el de ingeniería, maquinaria y desarrollo de técnicas industriales. En este rubro, “la India tiene múltiples ferias anuales que los empresarios mexicanos podrían visitar para compartir conocimientos y negocios con socios indios”, dice Singh Gill.

- Sin embargo, en la industria de la tecnología de información es donde India observa que se podrían dar puntos de encuentro entre ambos países para explotar en forma conjunta mercados ampliados. “Veamos el ejemplo de Hewlett Packard –analiza el diplomático– que ya está sacando ventaja de esta realidad”. HP tiene dos de sus principales call center para el mercado hispano en Guadalajara y en la ciudad hindú de Bangalore. En perfecto español, jóvenes hindúes responden a los reclamos de clientes de Hewlett, que lejos estarían de suponer que su asistente se encuentra del otro lado del mundo.

- Para el embajador, este caso demuestra que los países no son competitivos sino complementarios a la hora de ofrecer oportunidades a las empresas del rubro. “Muchos empresarios en India quieren asociarse, sin embargo, el empresario mexicano no conoce nuestras intenciones de crear alianzas para explotar estos mercados”.

- El Instituto Amity, de enseñanza de español, con sede en Guadalajara y proveedor de recursos humanos para negocios de centros de atención manifestó a la Embajada su temor a que India absorba buena parte de estas empresas. “Hemos reiterado en varias ocasiones –dice Singh Gill– que lo que nuestros empresarios buscan son asociaciones que permitan a ambas partes participar en un proceso que les convenga a ambos”.

- En su esfuerzo por seducir a los industriales mexicanos, la Embajada invitó a 25 compañías del sector agroquímico a participar de una feria comercial que se realizó en marzo en la India, con todos los gastos pagados. “Necesitamos difundir más ejemplos de empresarios mexicanos que están triunfando en India”, admite el embajador. Uno de ellos es Grupo Modelo que completó con la India una cartera de 150 países hacia los que lleva su cerveza Corona. “Lo mismo digo de Tequila Cuervo, que tiene ferias y promociones en India que están ganando gran popularidad allá”, dice Singh Gill.
 
Cosas por conocer
Probablemente, México tenga aún mucho por descubrir y aprovechar de este mercado. India, por ejemplo, tiene en la actualidad una clase media y una clase alta en expansión que equivale a multiplicar por tres a toda la población de México. Entre los servicios que están demandando en forma creciente, el turismo es el que podría beneficiar al país. De hecho, el mayor incremento de turismo extranjero que tuvo Estados Unidos en 2004 fue de origen chino e hindú. Pero, además, el país está inmerso en un proceso sostenido de reducción de su pobreza. En la década de los 70, 54.9% de la población era pobre, el gobierno estima que en 2007 lo será 19.1%.

- En 1991 inició el proceso de liberalización del comercio y recientemente retiró las restricciones para la importación de 715 productos más, lo cual abre margen para un amplio registro de exportaciones mexicanas, desde materias primas hasta productos con valor agregado.

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- Finalmente, India –como lo es México en América– se ofrece a la inversión extranjera como plataforma de desarrollo hacia otros mercados asiáticos. “Si los mexicanos conocieran un poco de nuestros sistemas de Áreas de Libre Exportación, podrían aprovechar muchas oportunidades”, dice el diplomático. “Usando sus tecnologías, la mano de obra barata de la India y la enorme oferta de recursos naturales que les ofrece, podrían exportar desde allí hacia muchos mercados en Asia”. Empresas que comenzaron a ver este potencial invirtieron, en 2004, unos $15,000 millones de dólares en el mercado hindú, tres veces más que el año anterior.

- Con una fuerte convicción a la hora de hacer el mercadeo de su país, Surinder Singh Gill asegura ser optimista respecto a la relación que India podría gestar con México a futuro. “Todos estos obstáculos que han detenido este fenómeno de apertura y asociación van a ver nueva luz en los próximos años”, afirma. Y si México aún no se siente listo, Nueva Delhi ya advirtió cuál será su estrategia: “que siga el próximo”.

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