A calzar la tecnología

Hacer un buen zapato implica más que elaborar una buena horma: descúbralo
Valdemar de Icaza

En 1976 algunos industriales del cuero y el calzado de León, Guanajuato, pidieron al gobierno del entonces presidente Luis Echeverría los apoyos necesarios para modernizar las empresas del ramo. El mandatario los remitió al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y así fue como nació el Centro de Investigación y Asesoría Tecnológica en Cuero y Calzado (CIATEC).

-

Bajo la misma receta se crearon otros centros (como los de Saltillo, para impulsar la industria del hule o el de Mérida, para apoyar a los henequeneros), pero las transformaciones económicas los desaparecieron. Sólo el CIATEC continúa con las metas y objetivos para los cuales fue creado: fomentar una cultura tecnológica en los industriales.

-

¿Cómo se realiza tan sui generis actividad? Más que especializados conocimientos científicos, el centro pretende enseñarle al empresario los beneficios de invertir en desarrollo tecnológico en un sector que es típicamente manufacturero. A diferencia de lo que ocurre en otras actividades, como la electrónica, los industriales del cuero y del calzado “no llevan en sus venas el desarrollo tecnológico”, dice Esteban Villanueva, director del centro y cabeza visible de un centenar de especialistas dedicados a convencer a los fabricantes de que su futuro es incierto sin los conocimientos que ellos “venden”.

-

La respuesta de muchos empresarios es que si su industria no depende en grado extremo del desarrollo tecnológico, ¿qué necesidad hay de insistir en el tema? El entrevistado responde: “Un centro de desarrollo tecnológico no es un mero aconsejador de compras de maquinarias, sino que su misión es contribuir a incrementar la productividad, disminuir los costos de operación, asesorar en la consecución de objetivos como el just in time y la calidad total.”

-

Todo lo anterior, según el CIATEC, se traduce en cómo hacer mejores negocios y aumentar los márgenes de utilidad de las empresas. Pero existe otro poderoso argumento capaz de disuadir hasta al más reacio empresario del calzado. Las transformaciones en el sector, primero a raíz de la apertura comercial y luego como efecto de la crisis de finales de 1994, aleccionaron a los zapateros para que asumieran una realidad: el sector no podía confiar más en un mercado que ya no era cautivo y tampoco tenía los recursos suficientes para enfrentar una competencia –principalmente asiática y europea– cada vez más feroz.

-

Ante tal panorama, la única salida fue mirar hacia los mercados extranjeros. De todas formas, las expectativas no eran hasta hace un lustro muy halagüeñas. Y menos cuando dicha competencia ataca en los precios, talón de Aquiles de la industria mexicana del cuero y el calzado. “El nuestro es un mercado regido por el precio –acepta Villanueva–. Y si quieres exportar necesitas tener calidad, tecnología, cumplir normas ambientales y, sobre todo, precio competitivo.”

-

Pobres empresarios
“Es como predicar en el desierto, como tratar de venderle la Enciclopedia Británica a un niño de kinder que ni siquiera sabe leer y escribir”, así describe Villanueva el trabajo que significa convencer a los empresarios de comprar servicios de asesoría tecnológica.

-

El director del CIATEC hace una dura crítica a ese carácter reacio: “Prefieren comprarse un Mercedes o un BMW que invertir en su empresa. Por eso en el sector tenemos empresarios ricos y empresas pobres.”

-

El temor a algo que no prueba todavía su utilidad real y que conlleva un riesgo es combatido por CIATEC con una técnica sencilla. La utilizada por los médicos: entregar muestras con cosas de poco riesgo, pero de impacto inmediato en la empresa.

-

Los servicios que ofrece el centro son, básicamente, de análisis y pruebas de laboratorio, capacitación, asesoría e investigación y desarrollo tecnológico. Consecuentemente, lo primero es ofrecer al industrial servicios de bajo riesgo para después animarlos a planes y programas de mayor complejidad, con riesgos más elevados, pero de utilidad importante para la compañía.

-

“Nos introducimos en las empresas con servicios de análisis de calidad. Entonces el mismo empresario se da cuenta de que su proceso no es homogéneo o que tiene áreas de oportunidad para reducir costos e incrementar la productividad.” Ese es el momento adecuado cuando la gente del CIATEC les ofrece posibilidades para solucionar las fallas en sus procesos de producción. La receta: capacitación.

-

Capacitar o no capacitar...
...ese es el dilema. No son pocos los industriales que le temen a esa palabra. Piensan que es un gasto inútil y, aunque la sola capacitación no resuelve todos los problemas, sí es capaz de sembrar en el empresario la inquietud y las dudas con respecto al futuro de su empresa: “Les abre los ojos y se dan cuenta de que habían dejado pasar oportunidades valiosas para sus negocios”, afirma Villanueva.

-

En el CIATEC están convencidos de que la mejor forma de capacitar a la gente es en su mismo ámbito laboral. Nada de cursos en aulas fuera de los centros de trabajo pues, afirman, ese método de capacitación no permite aplicar más allá de 5% de los conocimientos impartidos. Cosa contraria, la capacitación realizada en las instalaciones de la empresa permite hacer una instrucción personalizada y ensayada a la vez. Los resultados pueden medirse como en una fotografía: “Antes y después de...” Orgullosos, los asesores del CIATEC afirman que tuvieron la capacidad de hacer crecer la productividad de una empresa hasta en 300%.

-

Una vez que una compañía alcanza ciertos niveles de desempeño (control de calidad y personal capacitado), el paso siguiente es plantear si las cosas pueden hacerse de otra manera. Es en ese momento cuando el empresario, con visión a futuro, se anima a solicitar los servicios de desarrollo tecnológico.

-

El panorama pasó de menos a más. Hace cinco años, 70% de los servicios que vendía el CIATEC eran de laboratorio y 30% de capacitación. Hoy, el porcentaje se reparte así: 30% en servicios de capacitación, 30% en servicios de laboratorio y 40% en asesoría y desarrollo tecnológicos. Para Villanueva, las cifras anteriores son la muestra de que “nuestras estrategias sí están llevando a los empresarios a mayores niveles de desempeño y complejidad”.

-

Pero, si de vender servicios de asesoría se refiere, el fin último es enseñarles a invertir en tecnología. Secretos y estrategias que “no importa que nos los compren a nosotros o a los alemanes, japoneses, gringos o españoles... El objetivo es que se invierta en el desarrollo tecnológico”.

-

Y es que las cifras son alarmantes. En 1997 no se invirtió más que 0.7% de los recursos de las industrias del sector en el desarrollo tecnológico. Para ser competitivos, estos empresarios deberán destinar, por lo menos, 3% de sus ingresos. Resumiendo: en la loca carrera de tiempo por la competitividad, los empresarios mexicanos gastan en tecnología 10 veces menos que el promedio mundial en mejorar sus empresas.

-

Facturas pendientes
En un universo de aproximadamente 5,000 compañías dedicadas al cuero y al calzado, el CIATEC tiene como clientes a cerca de 2,500 (casi 50% del sector). De ese porcentaje, 80% son medianas, pequeñas y microempresas.

-

Para esa cartera de clientes, el centro ofrece, además, servicios de vinculación académica con importantes universidades mexicanas como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), la Universidad Iberoamericana (UIA), la Universidad de Guanajuato y el Tecnológico de León, así como con renombrados centros educativos del extranjero tales como la Universidad de Cincinnati, el Instituto Español del Calzado, el Centro Técnico del Cuero, Calzado y Marroquinería de Francia, el Centro Italiano de Materiales y Aplicaciones en Calzaduría de Italia y los Laboratorios Bally de Suiza.

-

Lo que ahora ocupa buena parte de las actividades de los asesores del centro es el diseño de las estrategias que les permita seguir impulsando a los empresarios mexicanos más allá de las fronteras. “Hemos estructurado nuestro negocio pensando en el futuro del centro”, dice su director.

-

Las facturas pendientes giran en torno al apoyo técnico del sector. Certificación, normalización, estandarización y telecomunicaciones son las áreas a reforzar.

-

La certificación garantizará la entrada de los productos mexicanos a los mercados internacionales. La normalización y estandarización propiciará que la industria en su conjunto marche a un ritmo más acelerado y las telecomunicaciones agilizarán las ventas y pondrán a México por encima de rivales duros como China, cuya industria tarda aproximadamente seis meses en concluir un ciclo económico (desde el diseño del producto hasta el surtido del pedido).

-

La industria mexicana del cuero y el calzado, dice Villanueva, tiene que mirar hacia afuera. Simplemente está ubicada al lado del mercado más atractivo del mundo. Estados Unidos importa cerca de 1,300 millones de pares de calzado al año (50% lo compra a China), y en México se producen 200 millones de pares al año.

-

“Tenemos que desarrollar la ventaja de velocidad de respuesta. No podemos ganarle a los italianos en diseño, ni a los chinos en explotación de empleados, pero en velocidad sí que podríamos competir muy bien”, concluye Villanueva.

Ahora ve
No te pierdas