A extraer dinero del aire

El nuevo mercado de bonos del medio ambiente puede ser una fuente de recursos para las empresas mexi
Feike Tycho de Jong

Los científicos prometen que el siglo XXI será como un largo verano. El -calentamiento global, como el saldo más peligroso del efecto invernadero, ha -provocado una guerra entre el mundo empresarial y el movimiento ambientalista.

- Entre acrónimos, nombres moleculares, certificaciones y evaluaciones -ambientales, se está cristalizando un mercado que en tres años podría valer -$10,000 millones de dólares según calcula Point Carbon, una firma consultora -en temas energéticos.

- Las empresas mexicanas podrían obtener hasta $500 millones de dólares entre -los años 2008 y 2012 según datos proporcionados por la Secretaría de Energía -(Sener).

- La divisa de este mercado es el bono de carbono, que puede verse como un -premio a las empresas por no emitir los gases que causan el efecto invernadero. -El bono equivale a una tonelada de bióxido de carbono (CO2) -no emitida a la atmósfera.

- Hasta ahora, los bonos pueden ser emitidos por las Naciones Unidas y por la -Unión Europea.

- Las compañías que reducen las emisiones de este gas pueden vender sus bonos -a otras empresas que, en forma voluntaria o por obligación, deben compensar los -gases invernaderos (como el CO2) que han -emitido adicional a su cuota.

- Casi todo el mercado se trata de bonos que se generarán en el futuro, sin -embargo hoy ya tienen un precio que varía entre $4 y $6 dólares por bono.

- “Ha llegado el momento”, comenta John Paul Moscarella, vicepresidente de -Econergy, una empresa estadounidense de capital de riesgo que en los próximos -años planea invertir en México $20 millones de dólares en proyectos que, por -sus características ambientales, puedan ganarse este tipo de bonos.

- “Hemos esperado 10 años sin que el mercado de créditos de carbono fuese -interesante como negocio, pero la infraestructura del mercado está llegando a -un punto en que hay posibilidades de ganancias”, dice el inversionista.

- El negocio de Kyoto
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Aunque hay varios tipos de bonos, el más interesante para las empresas -mexicanas es el CER (Certified Emisions Reduction), que alcanza las -normas de la ONU por su uso en el marco del controvertido Protocolo de Kyoto. -Este acuerdo, firmado por los miembros de las Naciones Unidas pero que no ha -sido ratificado por Australia, Mónaco, Liechtenstein, Estados Unidos y Rusia, -define un mecanismo para que los países desarrollados pueden compensar sus -emisiones de gases invernadero con bonos de países subdesarrollados.

- Por ejemplo, una empresa como RWE, el gigante energético alemán y el mayor -emisor de gases invernaderos en la Unión Europea (UE), podría comprar bonos -otorgados a Pemex por reducir emisiones en una de sus plantas en México. “Es -un mecanismo con el cual las inversiones se mueven al lugar donde sean más -eficaces”, comenta Carlos Muñoz, director del Instituto de Ecología. “Puede -ser más caro hacer más eficiente una planta moderna en un país desarrollado, -por eso buscan alternativas en países donde se puede modernizar la industria -con menos recursos.”

- En México existen proyectos que ya están en proceso de aprobación para ser -acreedores de este tipo de bonos, los cuales tienen que ver con la -comercialización de energía eléctrica bajo el esquema de cogeneración, un -requisito según la regulación.

- “Los bonos de carbono son una ganancia adicional, no un negocio en sí -mismo”, explica Manuel Estrada, funcionario de Semarnat. “Son una manera de -estimular inversión y ganancias para proyectos que tienen sus propios ingresos”.

- Según el Protocolo de Kyoto, los países desarrollados tienen que bajar sus -emisiones durante el periodo de 2008 a 2012 a un nivel menor al que tenían en -1990, en al menos 5.2%.

- Política vs. contaminación
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Al protocolo sólo le falta la ratificación de Rusia o Estados Unidos para -llegar a la cuota necesaria de emisores para que el tratado entre en vigor. La -negativa de George W. Bush ya es notoria. Su rival para las elecciones de -noviembre, John Kerry, dice que está a favor de la acción multilateral en -asuntos ambientales, pero no ha dicho nada explícito en favor de Kyoto.

- Mientras tanto, la ratificación rusa está en las ágiles e inescrutables -manos del presidente Vladimir Putin. El oponente de Kyoto más visible en su -gobierno es el asesor económico Andrei Iliaranov, quien comentó recientemente -al periódico Moscow Times que el protocolo sería “un Auschwitz internacional” -por las restricciones en consumo de energía que implicaría. Kyoto no tiene -muchas implicaciones para los rusos. Han perdido fuerza industrial desde 1990, -el punto de referencia del protocolo, y quedan muy abajo de la cuota que tienen -que cumplir.

- Los países subdesarrollados no tienen obligaciones bajo este acuerdo. -México, que emite más gases invernadero que España, puede disfrutar las -ventajas del protocolo sin sufrir sus consecuencias.

- Para la industria mexicana el acuerdo de Kyoto es pura ganancia. Significa -más facilidades para atraer inversión, flujos de conocimiento tecnológico, -mejor cumplimiento con leyes medio ambientales y un nuevo producto para vender: -los bonos de carbono.

- La UE ha decidido continuar con sus compromisos de Kyoto pese a la falta de -ratificación total. Sus miembros están estableciendo cuotas a su industria -para 2005. Si una empresa no cumple su cuota tiene que pagar 40 euros por cada -tonelada de CO2 excedente. Calculan que -unas 12,000 firmas europeas van estar trabajando por debajo de esas cuotas.

- “Las cuotas negociadas hasta ahora son relativamente liberales,” comenta -Jorund Buen, vicepresidente de Point Carbon. “Los precios en el mercado -bajaron con estas noticias. Además la oferta aumentó cuando aprobaron el -linking directive.”

- Se refiere a un acuerdo ratificado por la UE en abril que estipula que -empresas europeas pueden comprar los bonos de carbono a países de otros -continentes para compensar sus excedentes. Esto implica que desde entonces las -firmas mexicanas pueden participar en el mercado europeo.

- Hoy es imposible estimar el valor del naciente mercado porque las empresas -tienen que ver si quedan por debajo de sus cuotas o no. Sin embargo, ya están -investigando para saber cómo funciona y disminuir riesgos.

- “Hay compañías que especulan en el mercado de bonos, aunque no son -muchas,” comenta Nathalie Roth, directora de Greenhouse Gas Services Group de -Evolution Markets, uno de los corredores de bonos medio ambientales y derivados -del clima más grande del mundo. “La mayoría los están comprando para -asegurarse de cumplir con sus cuotas en el futuro.”

- Un ejemplo es Shell que especuló con 220,000 toneladas en bonos durante 2002 -comprándolos barato, vendiéndolos a un precio mayor y volviéndolos a comprar -otra vez cuando el precio se desinfló.

- Los clientes claves
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Actualmente el gobierno holandés es el comprador más grande de bonos de -carbono en el mundo. Ha adquirido alrededor de 30% del intercambio en 2002 y -2003. El Banco Mundial y el Rabobank, entre otros, distribuyen sus fondos.

- El segundo mayor comprador es el Prototype Carbon Fund del Banco Mundial, que -tiene en sus arcas $180 millones de dólares que han sido contribuidos por seis -gobiernos y 17 empresas, entre las que se incluyen Gaz de France, BP Petroleum, -Mitsubishi y RWE. Es básicamente un mecanismo para estimular e investigar el -mercado potencial. Tienen $100 millones de dólares invertidos en proyectos de -reducción de emisiones.

- El tercer gran comprador de bonos es Japón, con quien México también -firmó un acuerdo en abril. El país asiático no tiene cuotas obligatorias como -los europeos, pero funciona con un esquema de reducciones voluntarias. El -esquema se llama Plan Keidanren y tiene como meta para 2010 tener el mismo nivel -de emisiones que tenían en 1990.

- Este proyecto opera a través de su propio sistema de transferencias, pero -probablemente algunas industrias usarán el mercado de bonos en el futuro, dice -Yasukiyo Horiuchi, miembro del Buró de Medioambiente y Tecnología de -Keidanren, una federación de empresas japoneses.

- “Varias industrias, como electricidad y petróleo, tienen dificultades para -no exceder sus metas voluntarias de emisiones y están interesadas en usar bonos -de carbono para compensar sus excedentes”, comenta Horiuchi. “No tenemos -postura oficial, pero no creo que sea un problema para el Keidanren usar bonos -comprados en el extranjero”. El convenio firmado entre México y el Japanese -Bank for International Cooperation (JBIC) tiene el enfoque especial en generar -inversiones para Pemex y la CFE. Distribuyen los fondos Nafin, Bancomext y -Banobras.

- “Aún es imposible estimar cuánto vamos a invertir”, comenta Yasuaki -Negishi, oficial de Prensa de JBIC. “Cuando veamos proyectos concretos, -decidiremos cuánto invertir.”

- A pesar de que todavía es un mercado embriónico, estar tomando forma frente -a la resistencia de los intereses económicos de los países desarrollados -indica la fuerza que está ganando.

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- Como dijo un funcionario de la UE, “no es tan relevante que todos estén de -acuerdo ahora. Lo que es relevante es que el clima está cambiando y no hay otro -plan.”

- Desde esta perspectiva, un mercado de bonos parece inevitable y las ganancias -en inversión, tecnología, recursos financieros y en cumplimiento con -normatividad medioambiental, serán para las empresas que sepan observar esta -oportunidad.

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