A la caza de nuevos riesgos

Las calificadoras de valores buscan otras áreas de negocios mientras se reaniman las emisiones de d
Roberto Campa Zúñiga

Con las crisis de México en 1995 y Asia el año pasado, los grandes corporativos mexicanos prefirieron no endeudarse. Y entonces, las empresas calificadoras de valores vieron caer sus ingresos por el análisis de riesgo en emisiones de deuda.

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“En 1997 calificamos $2,000 o $3,000 millones de dólares en deuda corporativa, en 1998 bajamos quizá a $1,500 millones”, dice Eduardo Uribe, director de calificaciones corporativas para México y América Latina en Standard & Poor’s.

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El primer trimestre del año tampoco ha sido fácil. “Casi no ha habido nada, creo menos de $300 millones de dólares”.

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En 1994 hubo 560 emisiones de deuda de corporativos, el año pasado el número se redujo a 160. “De esa magnitud es el impacto en la caída del sector en los últimos años”, comenta Francisco de la Selva, Director de Negocios de la calificadora inglesa Fitch IBCA.

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Las calificadoras se refugiaron en la vigilancia de las emisiones en otros sectores. “La crisis lo complicó un poquito, pero también tenemos para todas las emisiones una vigilancia”, comenta Uribe.

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Fitch IBCA por su parte buscó su fortaleza en la calificación en otros sectores “como es el caso de las sociedades de inversión de las afores, que nos han dado algo de aliento”.

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Ahora la esperanza para calificadoras como Fitch IBCA es fincar sus posibilidades en el sustituto del Fobaproa el ya famoso IPAB. “Una fuente importante de nuestros ingresos será la calificación de la banca”, adelanta Francisco de la Selva. “Muy pocos bancos están calificados localmente y el IPAB dará un incentivo importante a la industria para calificar a la banca.”

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Si bien el año pasado Fitch logró aumentar 10% en términos reales sus ingresos, estos fueron muy por debajo de sus perspectivas.

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Y si las condiciones en México continúan estables como hasta ahora, es probable que la industria de la calificación mejore sustancialmente.

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Más ahora que ya se empieza a diferenciar el riesgo país entre México, Brasil y Argentina. “Las oportunidades para las emisiones de deuda tanto nacionales como internacionales para las empresas mexicanas se abrirán a partir del segundo y tercer trimestres”, pronostica Eduardo Uribe.

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Poco a poco las cosas se ven mejor para las calificadoras, luego de que el gobierno federal lanzara con éxito un programa de bonos por $1,000 millones de dólares.

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Las empresas empiezan a tantear el camino. “En lo que va del año traemos unas cinco emisiones pero no cerradas todavía, estamos en pláticas con las empresas, la gente tiene confianza en la baja de tasas de interés”, señala Fernando Ordoñez, Director de Duff and Phelps en la Ciudad de México.

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Por ejemplo, Ford Credit de México ya logró colocar $750 millones de pesos en pagarés a mediano plazo de un programa que prevee emitir un total de $3,000 millones de pesos.

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De aquí en adelante todo indica que el negocio de las calificadoras irá viento en popa.

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