A probar tacones

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Es mucho más que un lugar para bailar hasta que reviente el cuerpo. - Pretende ser la catedral de los ritmos latinos en el continente. Al menos, así - lo confiesa Willie Colón, el trombonista neoyorquino que, junto con dos - inversionistas mexicanos, se aventuró a inaugurar el centro de baile Salón - 21, en las defeñas calles de Andrómaco y Molière.

- Los 2 500 metros cuadrados del Salón 21 funcionan no sólo como pista para - “probar tacones”, sino como recinto para actividades culturales tales como - presentaciones de libros, conferencias y performances.

- “Será el lugar”, dice Colón.

- El músico originario del Bronx quiere probar suerte y aplicar el concepto - estadounidense del stage-bar, algo así como un - auditorio-escenario-cantina para ofrecer divertimento sin “propiciar el - consumismo y querer ver en el cliente el signo de pesos”.

- Muestra del poder de convocatoria que ha originado el Salón 21, en su - inauguración –el pasado 21 de noviembre– “movieron el bote” lo mismo - artistas populares y encumbrados políticos que famosos intelectuales, - empresarios boyantes y muchos, muchos, periodistas.

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