A recuperar la credibilidad

Fortalecida tras la quiebra de Enron, Ernst & Young busca consolidar la ética de la profesión.
Javier Peñalosa

Los escándalos que sacudieron el ambiente de los negocios en el mundo dejaron en saldo la quiebra de gigantes como Enron, WorldCom y Tycon, y la reestructuración de las grandes firmas de auditoría globales. Sin embargo, tal vez la pérdida más sensible fue la confianza de los inversionistas en el sistema financiero de Estados Unidos.

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Al respecto Jim Turley, presidente de Ernst & Young (E&Y), confirma que hay una crisis de confianza en todos los participantes en los mercados financieros: “Existe en las compañías, en la dirección de las mismas, en los comités de auditoría, en los consejos y en organizaciones como la nuestra.”

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El ejecutivo comenta que muchos auditores buscan una solución mágica, pero advierte que la certidumbre regresará sólo “cuando todos los participantes en el mercado se comprometan a la calidad, a la integridad y a hacer lo correcto”.

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Sobre los efectos de los fraudes contables, el entrevistado afirma que, tras el escándalo de Enron, la agrupación vio crecer su fuerza laboral a escala mundial en unos 27,000 empleados, y explicó que “las firmas integrantes de Andersen en 58 países votaron por unirse a E&Y. Tuvieron que elegir entre tres o cuatro opciones en cada nación y votaron por nosotros.”

Turley prevé “un fuerte crecimiento en los ingresos del consorcio en 2003, arriba de 20%”.

Para finalizar, nos deja esta reflexión: “Mi mayor responsabilidad es asegurarme de que nuestros empleados se den cuenta de que ningún cliente es más importante que su integridad y la de nuestra firma. Creo que en la medida en que haya más personas que lo reconozcan tendremos una mejor sociedad y mejores mercados.”
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