Aforismos del engaño

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Javier Martínez Staines

En medio de una entrevista con un reconocido CEO de una multinacional, el -hombre se puso de pie, apagó mi grabadora y me dijo: “Le voy a revelar la -clave del éxito en la conducción de una empresa. Se trata de desarrollar el -arte de mentir, de manera que hasta uno mismo se cree sus propios engaños. No -hay otra manera de construir credibilidad que no sea mintiendo”.

- Creo que desde ese día, siempre que escucho a un gran empresario, mi -escepticismo se exponencia. Aunque si lo tomo al pie de la letra debo entender -que al decirme esa máxima, me mintió, logró el efecto de dejarme -suficientemente confundido. Es bien sabido que el poder de la mentira radica en -su constante repetición. Así, de repente, se vuelve verdad. Pero también creo -que tiene su desencanto eso de ponerse a pensar en que muchos de los grandes -líderes de negocios (especialistas natos en el engaño al prójimo) sean -embusteros que se creen sus propias historias, por inverosímiles que parezcan.

- “Los hombres son de mente tan simple, y sus necesidades inmediatas los -dominan de tal manera, que el hombre engañoso siempre encontrará a muchos -dispuestos a dejarse engañar”, escribió Nicolás Maquiavelo (1469-1527). -Traído al momento actual, los aforismos cortesanos de los siglos XV, XVI y XVII -adquieren un tono muy vigente en voz de gente como Robert Greene (un -estadounidense con ideas de Maquiavelillo posmoderno), autor del libro de Las -48 leyes del poder: “Desconcierte a la gente y manténgala en la mayor -ignorancia posible, sin revelar nunca el propósito de sus acciones. Si no -tienen la menor idea de qué es lo que usted quiere lograr, les resultará -imposible preparar una defensa”. La idea, hoy, es conducir a la gente por el -camino de las falsas suposiciones y envolverlos en nubes de humo. El ingrediente -activo de la manipulación es el engaño, mientras más simulado, mejor. Que -nadie sepa jamás si se dice la verdad. Qué más da. “Que no te consideren un -tramposo, aunque hoy sea imposible vivir sin serlo. Haz que tu mayor virtud -radique en encubrir lo que parece ser una actitud astuta”, escribió Baltasar -Gracián. Los mejores burladores de la historia (recordemos a Talleyrand, -ministro del exterior de Napoleón Bonaparte) hacen todo lo que está a su -alcance para encubrir su carácter de bribones. Se trata de cultivar un aire de -franqueza en cierta área –sin mayores repercusiones, por supuesto– para -disimular sus acciones en otra. La sinceridad se vuelve un mero señuelo entre -todas las armas de sus arsenales.

- Se trata, a fin de cuentas, como lo entiende aquel CEO, que nunca supe si me -mintió, de transformarse en alguien impredecible, con el fin de burlar -sistemáticamente a los demás. Ciertas actitudes, calificadas por los demás -como ilógicas o incoherentes, son muy prácticas para –llevadas a extremos– -despertar terror en la gente, que se volverá loca intentando entender un juego -que no tiene más reglas que las que impone la cabeza de la empresa.

- Sobrevivir en el mundo corporativo es un reto continuo, complejo. Quizá las -palabras de Jean de la Bruyère son las que mejor lo definen (aunque hayan sido -escritas hace cinco siglos): “Un hombre que conoce la corte es amo de sus -gestos, de su mirada y de su rostro; es profundo, impenetrable; disimula los -malos oficios, sonríe a sus enemigos, controla su irritación, disimula sus -pasiones, niega sus afectos, y habla y actúa contra sus sentimientos”. -Sigamos todos mintiendo, que por ahí alguien nos creerá.

- El autor es director editorial de Grupo Expansión y ya no -sabe qué es verdad ni qué es mentira dentro del siempre complejo mundo -corporativo.
-Comentarios: jstaines@expansion.com.mx

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