Ahí vienen las encuestas

<I>Expansión</I> reunió al politólogo Leo Zuckermann y al encuestador Roy Campos para explicar c?
Jonathán Torres

Son dos viejos amigos. Hace aproximadamente 20 años tuvieron su primer contacto. Roy era director de encuestas del INEGI, mientras que Leo era colaborador cercano de Ulises Beltrán, otro encuestador. En la actualidad, Roy Campos es director general de Consulta Mitofsky, y Leo Zuckermann, catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

- Varios cafés de por medio, nos contaron que será hasta que los partidos políticos definan a sus candidatos, cuando los resultados de las encuestas tengan un verdadero valor de preferencia electoral. Nos advirtieron también que vendrá la guerra de encuestas, y con ella, las empresas fantasmas y los políticos, periodistas, politólogos, empresarios y líderes de opinión que tratarán de manipular el pulso de la votación.

- “Hoy, estamos como en el Hipódromo a punto de ver una carrera de cuarto de milla –sostiene Zuckermann (LZ)–. El problema es que, a estas alturas, aún no sabemos quiénes van a ser los caballos ni los jinetes. Podemos ver, más o menos, que hay buenos caballos, pero no sabemos si van a competir. Todo es pura especulación. Sólo cuando ya estén en la línea de arranque, empezaremos a cruzar apuestas y a calcular quiénes pueden ganar”.

- “Actualmente se habla de una elección dividida en tercios porque hay tres partidos con aspiraciones legítimas de acceder al poder –complementa Campos (RC)–. El PRI tiene partido. El PRD tiene candidato. El pan tiene gobierno. Pero yo no estoy seguro de que se decida en tercios. Podría ser una elección que no resulte cerrada”.

- ¿Qué observan rumbo al 2 de julio de 2006?
RC:
En el momento en el que haya candidatos, veremos cómo se concentra el voto. Ahorita, el elector está viendo qué le gusta de los precandidatos y qué no, pero cuando haya candidatos, empezará la real competencia electoral. En estos momentos, estamos hablando de medición de popularidades, más que de preferencias electorales.

- LZ: Esto es como una carrera de caballos donde es posible que el elector, por más que adore a un caballo, empieza a estudiarlo y se da cuenta de que está enfermo o que no ha ganado una carrera. Entonces estamos en el proceso en el que se estudia e, incluso, rectifica la inclinación del voto, dependiendo del convencimiento que se empieza a tener en torno a los candidatos.
 
¿A partir de cuándo podremos vislumbrar las tendencias?
RC:
Para enero o febrero del próximo año, cuando tengamos candidatos y campañas. Mientras no haya eso, todo puede cambiar. Veremos un escenario donde tendremos que lidiar con gente que interpretará mal las encuestas. Allí, los encuestadores tendremos que corregir, no las encuestas, sino a los interpretadores de éstas. Aquellos que quieran decir “ya ganó tal candidato y no hay forma de pararlo”. Vamos a tener que lidiar contra esas interpretaciones.

- ¿Impulsadas por quiénes?
RC:
Por periodistas, politólogos y políticos. Gente que saldrá a decir “las encuestas ya dicen que va a ganar fulano”. Por eso vamos a tener que parar en seco la mala interpretación de las encuestas. Más aún, cuando las encuestas se tienen que interpretar como lo que son: momentos de una película donde no sabemos el final. Así, vamos a ir viendo pedacitos de la película. Hay veces en que se puede prever el final, pero en realidad las encuestas sólo van a prever escenarios y van a decir quiénes están en la pelea y si las cuartas fuerzas pueden crecer o no.

- LZ: La primera gran división que debemos hacer en esto es entre los encuestadores que sí son serios y los que no lo son y que están dispuestos a venderse. Hay encuestadores que dicen “yo te hago la encuesta y lo que salga lo publicamos”. Y hay otros que se acomodan más a las necesidades del cliente. Por supuesto que yo, como politólogo, le confío a la gente que tiene seriedad profesional y que aplica una metodología seria. No cabe duda de que Roy es uno de ellos, junto con Jorge Buendía (Ipsos-Bimsa), Francisco Abundis (Parametría), María de las Heras (Demotecnia), Rafael Giménez (Arcop), Alejandro Moreno (Reforma), Carlos Ordóñez (El Universal) y Mendoza Blanco (TV Azteca).

- ¿Cuál será el elemento clave para que los electores definan su voto en las futuras elecciones?
LZ:
Tres factores serán fundamentales. Primero, la fuerza del partido, es decir, la penetración que tenga en todo el país. Por ejemplo, hay gente que, aunque le pongan una pistola en la frente, jamás votaría por el PRD. La segunda variable será la imagen que tengan del candidato y, por citar un caso, hay muchas personas que no votarían por Roberto Madrazo. Hoy por hoy, sabemos que Andrés Manuel López Obrador está arriba en las encuestas, pero también que tiene un partido chiquito, comparado con el PRI o con el pan. Y la tercera variable dependerá de factores de contexto, como el estado de la economía y las evaluaciones que registre el presidente.

- RC: Yo creo que van a terminar votando 40 millones de personas, quizá un poco más. Tal vez 30 millones ya tienen definido su voto en función de partidos y más allá de candidatos. Sin embargo, éstos no son suficientes para determinar, desde este momento, quién va a ganar. Pienso que los que definirán la balanza serán aquellos que tomen en cuenta otros factores. Habrá que ver ¿qué campaña van a proponer los candidatos y cómo la van a hacer? Sin duda, las campañas mueven a la gente. Cuando ya estén los candidatos, tendremos que estar atentos a ver qué es lo que proponen y cuáles son los argumentos que tienen para que la gente no vote por otro candidato.

- ¿Ven escenarios de riesgo durante la emisión de las encuestas, alguna señal de ingobernabilidad por las tendencias que se vayan marcando?
LZ:
Yo celebro que haya encuestas, porque sin ellas todavía habría más incertidumbre política. Recordemos que la democracia es el régimen de la certidumbre en las reglas y de la incertidumbre en los resultados. Así deben operar las democracias. Claro, evidentemente el hecho de que haya incertidumbre en los resultados pone nerviosos a muchos. Pero dentro de la incertidumbre que rodea a una elección, las encuestas siempre dan mucha certidumbre.

- RC: Yo siempre digo que es muy fácil mentir con estadísticas, pero es más fácil mentir sin ellas. Por otra parte, las encuestas no miden nada que no exista ya entre la población. Es decir, hay división en el país porque ésta ya existe entre la gente. Las encuestas no la generan y éstas solamente la reportan. No le asignemos a las encuestas un carácter generador de lo que mide. No. Los peligros van a existir por lo que haya en el entorno y no por lo que publiquen las encuestas.

- LZ: Creo que, peligrosos, los malos encuestadores. Eso es propaganda política. Es como plantar información en los medios. Eso sí es peligroso.

- RC: Por fortuna, México ha avanzado en la materia, pues ahora cuenta con encuestadores acreditados, lo que imposibilita la difusión de propaganda. Ya estamos en otros tiempos.

- ¿Prevén algún control de medios?
LZ:
Lo único que puedo decir es que si un periódico no quiere publicar los resultados de una encuesta, los publicarán otro. El problema–y ésta es una crítica para los encuestadores– es que parece que se ponen de acuerdo en las rondas de investigación que hacen, pues todos presentan sus resultados el mismo mes. Sería mucho más interesante que las encuestas fueran escalonadas.

- RC: Sí, esto sucede porque las hacemos durante cada trimestre del gobierno de Fox (febrero, mayo, agosto y noviembre). Aprovechamos las evaluaciones que se le hacen para ir midiendo la preferencia electoral. Pero no se preocupen, a partir del próximo año, nuestras encuestas serán mensuales. Por otra parte, yo creo que sí podría haber algunos intentos de control de medios, pero no habrá resultados definitivos. Hoy, los medios ya tienen una libertad e independencia, en la que han descubierto que la pluralidad es mejor negocio que jugársela con un partido o un candidato.

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- En conclusión, ¿las encuestadoras no van a ser árbitros de la elección ni, mucho menos, le abrirán la senda a algún candidato?
RC: Seguramente, los que encabecen las tendencias intentarán utilizar las encuestas como armas para decir que ya ganaron, pero a final de cuentas éstas no definirán el voto. El día de la elección haremos conteos rápidos, diremos nuestras tendencias, pero el árbitro es el IFE. En 2006 podría darse el caso de que, si los tres partidos tienen aspiraciones de ganar, pudiera presentarse una buena votación, aunque no creo que llegue a 64%. Así, todos los agoreros del desastre van a callar y esto va a terminar bastante bien el 2 de julio.

- LZ: Coincido plenamente con Roy. Pero sí hay dos cosas muy importantes que apuntar. Uno, sí habrá guerra de encuestas, como hay en todos los lugares donde hay democracia. Tampoco somos marcianos. En todos lados hay tendencias que dicen que un candidato va más arriba que otro o viceversa. Eso lo veremos, sin duda. Y la segunda, que me preocupa más, es una tendencia que se ha dado últimamente, sobre todo por parte de los partidos políticos, que consiste en tratar de limitar la labor de los encuestadores serios. Es una barbaridad, porque va en contra del derecho a la información. El primer domingo de julio de 2006 no será un día de campo, pero quien piense que hay candidatos imbatibles porque así lo marcan las encuestas, está cometiendo un error garrafal.

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