Ahorra que puedes

Sor Juana Inés de la Cruz visita nuestra portada con mirada compungida: la jubilación se nos prese

Crisis recurrentes con periodos de inflación galopante, desconfianza hacia -las instituciones financieras y cierta fe en que la familia nunca nos abandona, -apagaron el posible gusto de los mexicanos por el ahorro a largo plazo. La -economía se estabilizó, en gran medida gracias al ahorro nacional generado por -el sistema para el retiro, pero la incultura financiera no cede y la -despreocupación es (preocupantemente) generalizada. El problema puede ser -mayúsculo... para los incautos.

- El cambio de sistema de ahorro para el retiro concluido en 1997 implicó -pasar de un régimen de pensiones paternalista a uno en que prácticamente “cada -quien reza a su santo” (o a su Sor Juana). Nos toca elegir administradora de -fondos de ahorro para el retiro (afore), juego en el que desde el 1 de agosto -por fin pueden participar los trabajadores independientes; queda a nuestra -voluntad abandonar las afores-sangría, que cobran comisiones excesivas o dan -pésimos rendimientos; sobre todo, y dado que algunos apenas van a ver 30% de su -último salario al cumplir 65 años, es indispensable empezar a planear un -ahorro a largo plazo desde hoy.

- Lamentablemente todo va muy despacio. Hay un extraño silencio en torno al -hecho de que las aportaciones individuales a la cuenta de retiro en México -están entre las más bajas del mundo, causa de la pequeña tasa de reemplazo -que garantiza el sistema obligatorio. Los profesionistas que no pongan algo de -su parte –o se lo exijan a sus empresas como prestación– serán las -principales víctimas de esta catástrofe.

- En cultura financiera los avances son mínimos. Cuatro de cada 10 mexicanos -que cambiaron de afore en 2004 lo hicieron a una peor, según la Comisión -Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar). Datos para la esperanza: -en el primer semestre de este año sólo dieron este mal paso 25% de los 800,000 -fugados. Cuando ese número sea cero, nadie protestará.

- Sí se puede. El margen de utilidad neta de Afore Santander, la entidad más -cara del sistema, fue de 40%; las dos líderes del sistema por número de -cuentas, Banamex y Bancomer, ya lograron evidentes economías de escala que les -permitieron obtener márgenes de 38% y 34% respectivamente. Sin dejar de -felicitarlos por unos resultados tan favorables para sus accionistas, las cifras -dejan lugar de sobra para recortar las comisiones sin provocar un drama al -sistema financiero. No podía decirse lo mismo en 1997, cuando las afores fueron -el tanque de oxígeno de unos grupos agonizantes y descapitalizados por los -efectos de la crisis de 1995.

- La pregunta es justa ¿Qué derecho tienen algunas afores a cobrar 20% de las -aportaciones de los mexicanos? Todo el del mundo, mientras haya masoquistas o -desinformados (algo que esperamos no abunde entre nuestros lectores). En todo -caso, debe proseguir la labor informativa y regulatoria de la Consar y la -legislativa de la Cámara, que en 2004 permitió cambiar de afore sin límite de -tiempo, siempre que sea a una más barata.

- Hay retos adicionales: el actual régimen de inversiones de las afores -presenta pocos alicientes para que los ahorradores hagan aportaciones -voluntarias. En un horizonte de caída de las tasas de largo plazo, las opciones -son limitadas para quienes estén dispuestos a tomar mayores riesgos y lograr -así una mayor rentabilidad. Es necesario seguir adelante en la apertura.

- Hay algo que sí puede hacer el Gobierno. Los escasos incentivos fiscales -para el ahorro de largo plazo no ayudan a quien quiera recibir más de su afore. -Ah, sí, lo sabemos y lo hemos contado: sin una revisión a fondo de nuestro -sistema impositivo y recaudatorio y nuestro gasto, un cambio parece poco -probable. Pero los 20 años que le quedan a México para vivir el envejecimiento -poblacional que hoy viven Estados Unidos y Europa no dejan opción: hay que -incentivar la creación de productos de ahorro o tendremos una sociedad anciana -y en la miseria.

- Sin tocar el horripilante caso de los fondos de pensiones del issste y el -imss, que dejamos para el vencedor de julio de 2006, en este número hemos -querido presentar junto con el diagnóstico de los males del sistema, un -panorama de posibles instrumentos. ¿Bienes raíces? ¿Fondos? ¿Arte? Es hora -de escuchar a Sor Juana: “Hombres necios... ahorren”.

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