Al frente de Don Julio, don Francisco

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En 1987, para celebrar los 45 años de su padre en la industria tequilera, Francisco González organizó una fiesta en la que ofreció a sus invitados un elíxir de agave suave y de la mejor calidad. Las 300 botellas que preparó se agotaron, pero el producto fue tan festejado que el empresario se lanzó de lleno al mercado con un aguardiente que lleva el nombre de su progenitor: Don Julio. El presidente de esta firma no toma otra cosa que tequila desde que tenía 25 años. Para él fue un honor que Riedel –casa que diseñó la copa del coñac Hennessy– quisiera hacer un modelo especial dedicado a su licor favorito. Sobre la creación, afirma que es "un gran recipiente para un gran tequila".

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