Al ritmo de los búhos

Sanborns, la consentida del millonario, se brinca a las disqueras y comienza a fabricar CDS, una ind
Luis Rodríguez M.

A la familia Slim no le basta con vender miles de discos en sus más de 250 tiendas del Grupo Sanborns. Ahora también compran directamente producciones y cobijan artistas musicales independientes.

- Hace poco más de cinco años, la empresa incursionó en el mundo discográfico con el músico Chamín Correa. La venta fue exitosa y, sin la intervención de una disquera, las ganancias se triplicaron para ambas partes.

- El modelo de negocio pegó justo en el clavo ante una industria que sigue deprimida por el intercambio gratuito de música a través de internet y por la piratería, que ha provocado que seis de cada 10 discos vendidos en el país sean copias ilegales, según la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas.

- “Nosotros reunimos talentos y aprovechamos la distribución y comercialización de nuestras tiendas… lo hemos venido haciendo de años”, dice Carlos Slim Domit, presidente del Grupo Sanborns.

- Se trata de aprovechar el alto margen que el mercado ha impuesto a este producto. Entre el mayorista y la tienda que vende directo al consumidor suben el precio del producto hasta 200% (“Muévete o muere”, Expansión 890, mayo 12 de 2004).

- El departamento de discos es uno de los más fuertes de las tiendas Sanborns, ya que representa 25% de todos los productos vendidos.

- El costo de maquilar cada disco, incluido el empaque, es de $12 pesos en promedio, mientras que el precio al público varía entre $65 a $99 pesos. “Tenemos productos de muy buena calidad que una disquera vendería fácilmente en $250 pesos (pero) nosotros los vedemos en $99, y si está en el top ten hacemos un descuento de 20%”, dice Guillermo Fernández, director de Mercadotecnia de la empresa.

- Él es el primer contacto de Sanborns con el cantante o el grupo musical. Luego de realizar una prueba de talento, la compañía evalúa la calidad, costos de lanzamiento y utilidades para ambas partes. Si el resultado es positivo para los artistas, la empresa de Slim les puede crear una imagen y diseñar la portada y el empaque del disco.

- “Sanborns está entrando al desarrollo de artistas por un hueco que está en el mercado. Es una necesidad que está surgiendo de los artistas ante una negativa de apoyos de la industria disquera. Esta es una puerta que estamos abriendo”, dice Fernández.

- De cada disco que Sanborns vende el artista gana entre 30% y 50%, y los pagos pueden ser en firme o por consignación. La inversión para la venta de discos tiene riesgos mínimos ya que reproducen según la demanda y aprovechan toda la estructura de mercadeo de sus tiendas.

- Según Fernández, la utilidad es modesta si se compara con la que genera la venta de discos en general, pero el riesgo de pérdida es marginal, lo que convierte a este proyecto en un buen negocio.

- El sello discográfico de Sanborns se consolidó hace dos años y cada vez es más redituable: de cada 10 proyectos analizados lanzan cinco por semestre.

- Según el directivo, este negocio no les ha generado problemas con los mayoristas o las disqueras, quienes son proveedores en Mix Up, Tower Records, Discolandia y los  departamentos respectivos en Sanborns y Sears.

- “Muchos de los proyectos que llegan han sido rechazados por ellos mismos, así que no les estamos quitando ni artistas ni mercado”, explica Fernández.

- Su catálogo también incluye discos con compilaciones especiales y grabados por artistas reconocidos como Chamín Correa, Eugenia León o Guadalupe Pineda. “Tienen un público cautivo, un estudio propio de grabación, a sus músicos y arreglistas, las radiodifusoras los conocen y promueven en automático”, dice Fernández.

- “Por ello, las disqueras salen sobrando y el artista lo que hace es buscar quien le venda sus discos. Ahí es donde entramos nosotros”.

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