Alfredo del Mazo <br>&#34La ciudad no es

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Es la tarde del jueves 29 de mayo –casi cinco días después de su debate televisivo con Cuauhtémoc Cárdenas– y Alfredo del Mazo, candidato del PRI al gobierno del Distrito Federal, termina de comer con industriales y empresarios de Azcapotzalco.

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A bordo de su camioneta de campaña, acompañado de su esposa y de uno de sus colaboradores, Del Mazo responde –durante escasos 20 minutos de trayecto rumbo a la colonia Polanco– a las interrogantes planteadas por Expansión.

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El priísta relativiza las tendencias electorales –las encuestas de Indemerc Louis Harris, CEO, Cinco, Mori y Consulta, que señalaron a Cárdenas como ganador del debate; desde su punto de vista, los resultados estuvieron “muy manipulados”–, arremete contra el candidato perredista, señala a Ernesto Zedillo como el hombre que lo rescató políticamente, reitera su adversidad con el ex presidente Carlos Salinas de Gortari y no oculta su relación “cordial y amistosa” con el profesor Carlos Hank González.

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Dotado de un inesperado optimismo, Del Mazo asegura que “es mucho más cerrada la competencia entre el candidato del PRD y un servidor”, pero que el ganador será él.

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Fumador desinhibido, la apresurada charla le dio tiempo apenas para consumir un cigarrillo.

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A unos días de un debate que se consideraba muy importante, queremos preguntarle: ¿qué esperaba usted de él y cuál es su evaluación a posteriori?
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Esperaba que el candidato del PRD dijera la verdad y que nos dijera cuál es su verdadero discurso, porque como se lo dije ahí mismo, no es posible tener un discurso para una elección y otro discurso para otra, un discurso para un público y otro discurso para otro. También creo que no es posible presentarse como incluyente, con un proyecto de ciudad para todos, cuando es claro que los antecedentes no nos indican una situación que sea consecuente con ese concepto.

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Por otro lado, también me parece que lo que la ciudadanía necesita mucho es creer, tener confianza, y para que la gente la tenga se necesita tener la verdad, y no mentiras o verdades a medias, o claras omisiones o simulaciones. Me parece que esto quedó en evidencia en el debate y que hubo muchas respuestas que se quedaron en el aire.

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¿De qué se trata un debate? De confrontar, porque la ciudadanía quiere ver la seriedad y la estructura de las propuestas, y la concreción y viabilidad de las mismas, pero también quiere saber con qué equipo se van a llevar a cabo las tareas –las tareas complejas se hacen en equipo–. En un debate se trata de saber con qué equipo se van a hacer las cosas, qué personalidad tiene cada uno de los candidatos, qué tan íntegro es y, de alguna forma, qué capacidad de convocatoria posee.

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Finalmente, uno puede tener buenos deseos, pero para lograr resultados se necesita que la gente le crea; la gente no le va a creer si uno no dice la verdad. Además, uno tiene que tener la confianza del sector productivo. Para mí, lo que quedó en evidencia en el debate, fue que el señor Cárdenas no tiene la confianza de la ciudadanía ni del sector productivo. Él dice que se ha reunido con ellos y que han platicado, pero si ustedes hablan con la mayor parte de ellos –ahí tienen el ejemplo de los industriales y comerciantes de Azcapotzalco– de manera clara dicen que no les inspira confianza, y si uno no inspira confianza no va a generar empleos; más bien podría generar lo contrario.

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Un día después del debate, por lo menos cinco encuestas indicaron que Cuauhtémoc Cárdenas había resultado ganador...
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...muy manipuladas. La primera de ellas se intentó dar a las nueve y cuarto de la noche, cuando su veracidad y su confiabilidad son muy relativas. En segundo lugar, hay una desviación, porque ellos se prepararon para tratar de desviar el sentido de esas encuestas. Tercero, las que se están efectuando en la semana, que son las que ya decantan, que tienen un piso de realidad, demuestran que él bajó en la aceptación y nosotros subimos. Finalmente, ésta es la realidad.

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¿Entonces, en qué lugar está Alfredo del Mazo, en este momento, en las preferencias del electorado?
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Yo no sé en qué lugar estoy, visto en esa óptica. Creo que la realidad es que el candidato de Acción Nacional ha tenido una caída fuerte, y en este sentido la competencia está mucho más cerrada entre el candidato del PRD y un servidor. Sin embargo, creo que hay un punto que es importante analizar: cuando a uno le preguntan qué es lo que quisiera hacer en un momento determinado responde en el terreno hipotético, pero cuando la pregunta es por dónde se va a decidir, la respuesta ya es diferente. O sea, son muy distintas las opiniones cuando no implican compromiso que cuando lo que ya está en juego es su familia, el proyecto, la recuperación económica, la obtención de mejores oportunidades.

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Por otro lado, les quiero dar otra respuesta: en casi todas las encuestas, si ustedes las revisan, cuando se pregunta quién cree que va a ganar, nosotros estamos muy por encima. En la última que yo vi, el día de ayer, nosotros estamos con 49%, Cuauhtémoc Cárdenas con 41%, Castillo Peraza con aproximadamente un 6 ó 7%, y los otros partidos más pequeños tienen el resto. Definitivamente esto es sintomático; en el fondo, la ciudadanía tiene la percepción de que, a la hora de decidir, se va a inclinar mayoritariamente por su servidor.

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Hace unos días, Juan S. Millán –secretario general de su partido–, reconoció que iba a ser difícil que usted llegara a la meta que tiene trazada.
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La verdad es que lo sacaron de contexto. Es decir, todo depende del tono con el que algo se diga en una entrevista. Yo creo que el proceso que estamos viviendo es competido y nadie ha dicho que sea sencillo; es un proceso difícil para convencer a la ciudadanía. Yo tengo confianza en que lo vamos a lograr, pero en el caso de lo de Juan Millán, repito, lo sacaron de contexto y, muchas veces, el tono o la forma de decir las cosas pueden prestarse para una interpretación diferente.

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Antes del debate ya había un sentir en la ciudadanía de que se estaba optando más por los cuestionamientos y ataques personales, que por las propuestas. ¿No cree usted que la estrategia que mostró en el debate abonó un poco más esa idea de sacar trapitos al sol...?
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No, no es sacar trapitos al sol, es hacer preguntas sobre lo que uno ha sido. Cuando usted va a escoger al director de una empresa no le dice “oye, tráeme un estudio sobre cómo hago que la empresa mejore”. Ese estudio se lo pide usted a un asesor, y es necesario para que la empresa tenga un rumbo, un camino; pero usted no le da la dirección general de una empresa –o la subdirección general– a un señor que le trae un buen recetario que, en este caso, además es muy cuestionable desde el punto de vista de su viabilidad. Es muy fácil, repito, estar ofreciendo cosas que no se van a cumplir, cuando se está en la posición en la que siempre ha estado el PRD y, en particular, el señor Cárdenas, de aspirante y de candidato profesional. Entonces, independientemente de eso, lo que es importante en un debate es confrontar equipos y capacidades de gobierno. Y eso fue lo que hicimos, decirle: “Oiga, ¿con quién va a gobernar?, ¿cómo le va a hacer?, ¿cómo le demuestra al público que es incluyente, que quiere ‘una ciudad para todos’ si aquí está esto?”. No es que sean ataques, son cuestionamientos necesarios para que la ciudadanía conozca más a fondo cómo piensa, cómo actúa, cómo ha actuado; es decir, qué resultados ha obtenido. Sinceramente, la ciudad no está para experimentos. Lo que está en juego es mucho. Y la fama pública del señor Cárdenas es que fue un muy mal gobernador de Michoacán; es lo que dice la mayor parte de los michoacanos. Entonces, con toda franqueza, ése también es un elemento importante que deben conocer los habitantes de la ciudad de uno de los hombres que aspiran a gobernarla.

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¿Por qué participó usted en un debate en el que hallaba elementos de exclusión?
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Porque, de otra manera, él lo iba a seguir eludiendo. Mire usted, la falta de respeto de él –a lo mejor ustedes no se habían dado cuenta de esto–, empieza desde el principio: se acordaron 30 segundos para el currículum, para la semblanza. Ustedes, por favor, escuchen mi currículum; lo acorté a 30 segundos; yo tengo, como servidor público, un currículum mucho más amplio y más experimentado que el que tiene el señor Cárdenas –he sido secretario de Estado, embajador, director general de una institución de vivienda, que él no ha sido– y sin embargo, él, con una falta de respeto, tardó minuto y medio, o sea, tres veces lo que estaba establecido. Esto me parece una falta de consideración y de respeto a lo que estaba acordado, que además no es parejo.

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Usted se opone claramente a la idea del DF como el estado número 32...
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...totalmente...

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¿En qué le afecta eso al ciudadano?
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En mucho. 16 policías más. Pero déjeme decírselo de manera simple: el principal problema del DF es coordinarse con la zona conurbada, porque si seguimos resolviendo los problemas de aquí aislados de los de allá, no lo vamos a lograr. Buena parte de los vendedores ambulantes vienen del Estado de México, entonces el problema lo tenemos que resolver juntos; si no, pues simplemente va a seguir habiendo más ambulantes. Si el desarrollo económico de la zona conurbada no va paralelo al de la ciudad de México, van a seguir llegando más y más ambulantes, por poner un ejemplo. Entonces, lo que él (Cárdenas) está planteando, es de tal manera absurdo que está complicando más la coordinación y la gobernabilidad.

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Luego hizo otra propuesta verdaderamente absurda: ahora está proponiendo elegir a los subdelegados. Éstos son como 140 ó 150; imagínense ustedes si ahora vamos a llegar a esa complicación. Cuanta idea se le ocurre la plantea, con una gran ligereza, como propuesta.

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Otro elemento: si son municipios, tienen derecho a un manejo autónomo de sus recursos. ¿Y entonces cómo le va a hacer para repartir de manera más equitativa y corregir las desigualdades, que son muchas, entre Iztapalapa, la delegación Cuauhtémoc y la delegación Miguel Hidalgo? Es otro de los elementos que hacen absurda la propuesta del estado 32.

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A usted ya le han preguntado esto y sin embargo queremos preguntárselo de nuevo: ¿Cómo explica su pertenencia al llamado grupo Atlacomulco y cómo define su relación con el profesor Carlos Hank González?
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Simplemente, hay una relación cordial y amistosa desde hace mucho tiempo. Yo nunca he trabajado con él y él nunca ha trabajado conmigo. En el estado de México, los ex gobernadores han mantenido una relación cordial y de respeto aunque hayan tenido estilos distintos. En el caso del profesor Hank, él fue respetuoso y cordial cuando yo llegué al gobierno de esa entidad; y, repito, hay una relación respetuosa y cordial, pero yo lo he explicado también con toda claridad: a mí quien me impulsa como director general del Banco Obrero fue, en su momento, el licenciado José López Portillo y el propio licenciado Miguel de la Madrid. De ahí es que yo establezco contacto y relación más estrecha con el movimiento obrero y logro la candidatura al Estado de México. Quien me invita a ser secretario de Estado fue el licenciado De la Madrid y él fue quien, de alguna manera, al ser secretario me impulsa hacia la precandidatura a la presidencia. En el sexenio anterior, terminé mi etapa de embajador tan pronto como fue posible, pero no tuve un cargo de relevancia; tuve dos encomiendas de otro orden, de manejo de proyecto. Quien me rescata políticamente –hace dos años ya– es el presidente Ernesto Zedillo, quien me invita como director general del Infonavit. Por eso es que yo he dicho que, desde el punto de vista político, mi situación es muy clara. Ésa es la realidad y ése ha sido mi origen.

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Usted se ha deslindado recientemente del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. ¿Lo hizo de alguna manera por motivos electorales?
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No, lo hice porque en la Universidad Iberoamericana estuvieron insistiendo muy puntualmente y en términos muy incisivos para que yo precisara. La realidad es muy sencilla: fui su adversario político en la contienda de 1988; yo planteé un modelo de reconversión industrial distinto al modelo de impulso al sector financiero planteado por él. Hay diferencias de enfoque y fue lo que yo claramente precisé.

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Sin embargo, usted aceptó representarlo...
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...no, yo no acepté. No, disculpe, yo era embajador en el sexenio del licenciado De la Madrid. Simplemente me pidieron que, por responsabilidad, me quedara porque en ese momento estaba en plena negociación el nuevo convenio entre la Comunidad Europea y México. Quien me nombra embajador en Europa no es Carlos Salinas, sino Miguel de la Madrid, y yo tengo que continuar casi un año más, en función de que estaba en negociación ese convenio. Me lo pidieron y, simplemente, acepté terminar dicha negociación, cosa que hice, y me regresé a México.

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Una entrevista no es el mejor espacio para hacer propuestas amplias. Sin embargo, quisiéramos preguntarle cuál es la vocación económica que le encuentra a la ciudad de México.
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Como usted dijo, es difícil decirlo, pero la vocación económica de México es múltiple y yo creo que habrá que acabar de definir y revisar esa vocación con mucha mayor profundidad en un contexto metropolitano. Esto es muy importante, porque todo lo que se ha dicho es sobre la ciudad de México; primero tenemos que tener un diagnóstico integral de la zona metropolitana. Punto número dos, necesitamos un estudio de prospectiva sobre la evolución y el horizonte de la zona metropolitana en su conjunto, con distintos escenarios coordinados.

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Es un polo turístico que tiene un gran potencial; definitivamente sería uno de los aspectos básicos. Es un centro financiero que puede, debe y seguirá siendo muy importante. Debe mantenerse como un polo industrial, pero más selectivo de lo que ha sido en el pasado. Va a tener que seguir siendo un polo comercial de la mayor importancia. ¿Cuál debe ser el peso relativo de cada uno de ellos? Me parece que eso es parte de la tarea en la que tenemos que hacer un diagnóstico y una serie de análisis mucho más profundos para ver cuál es el camino.

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¿Usted piensa que va a resultar ganador el próximo 6 de julio?
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Sí.

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¿Y ha pensado qué haría, ante la eventualidad de que eso no ocurriera?
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No lo he pensado todavía, pero le hablo con franqueza, mi respuesta es muy simple: yo tengo mucha confianza en que la ciudadanía va a confiar en nuestra propuesta, va a confiar en los resultados probados que nosotros hemos dado y va a tomar muy en cuenta esos resultados y esa experiencia probada. Si yo no hubiese sido un buen gobernador del Estado de México no me vengo de secretario de Estado al quinto año y me convierto en -precandidato a la presidencia de la República. En cambio, otras personas cuando no se les hace caso es cuando toman otros caminos y otras decisiones.

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