Alfredo del Mazo, director del Infonavit

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Javier Martínez Staines

Cuesta trabajo no hablar de política con Alfredo Del Mazo, un hombre que desató más de una tempestad años atrás. El acuerdo para esta charla, sin embargo, fue centrarla en torno a su responsabilidad actual: el Instituto de Fomento Nacional a la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit).

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Al frente del bunker de Barranca del Muerto, en la ciudad de México, el ex gobernador mexiquense, ex secretario de Estado y ex embajador ante la Unión Europea habla de la transformación del organismo, del nuevo sistema de asignación de créditos, del déficit de vivienda y la contribución al ahorro interno. A continuación, un extracto de la plática.

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Se habla de “un nuevo Infonavit”. ¿Cuáles son los cambios que permiten ese calificativo?
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Efectivamente, el Instituto está en plena transformación y quiero enfatizar dos aspectos: uno, el actuar con sentido social; dos, con responsabilidad. En el primer aspecto, estamos tratando de cargar el acento para lograr otorgar un mayor número de créditos a los trabajadores de menores ingresos -—de dos y medio a tres salarios mínimos—. Ahí se va más de 70% de los créditos del Instituto.

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Adicionalmente, el esfuerzo de transformación consiste en que estamos impulsando mucho las subastas de financiamiento, con un nuevo enfoque: ahora estas subastas las ganan los desarrolladores que ofrecen los mejores precios, dando un mínimo de calidad, de número de metros y de características técnicas en cuanto a los materiales. Antes, ganaban quienes ofrecían usar menos financiamiento u otorgar un mayor rendimiento o mayor tasa de interés, lo cual siento no era lo más adecuado. De esta nueva manera, estimulamos la competencia, la productividad y estamos logrando que las viviendas nos cuesten proporcionalmente un poco menos. El año pasado el costo promedio de las viviendas se incrementó entre 8 y 14% menos que la inflación. Debo reconocer que los constructores están realmente haciendo esfuerzos importantes.

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En esta misma dirección de sentido social estamos iniciando nuevos proyectos de vivienda progresiva. Tenemos siete proyectos en marcha y vamos a poner otros más en los próximos meses, para efecto de atender a trabajadores de uno y uno y medio salarios mínimos, que en las condiciones actuales tan restringidas difícilmente pueden aspirar a viviendas -terminadas con dos o tres habitaciones, sala, comedor, baño, etcétera, pero sí a una vivienda relativamente más pequeña, que tenga posibilidades de crecer, con diseños arquitectónicos bien pensados, técnicamente estudiados, que le den al trabajador la posibilidad de que en un mediano o largo plazo pueda mejorar sus condiciones.

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¿Contarán para ello con un nuevo apoyo financiero por parte del Infonavit?
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La forma en que está contemplado es tratar de dar la base para que el trabajador, con su esfuerzo y sus -recursos, pueda completarla posteriormente.

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Por el lado de la responsabilidad financiera, lo que hemos hecho es tratar de modernizar y agilizar los sistemas del Instituto. El año pasado, no obstante lo difícil de la situación, logramos que con los resultados financieros —sin ningún apoyo fiscal ni subsidio— se lograra incrementar el capital del Instituto de $6,900 millones de pesos (1994), a $10,500 (1995), un incremento de más de 51% en el patrimonio del Instituto, lo cual nos da una mayor solidez.

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En segundo lugar, se logró un avance en los rendimientos que se otorgan a las cuentas de trabajadores. En el fondo de ahorro otorgamos el año pasado 37.8%, tasa que compite -favorablemente con la mayor parte de los instrumentos de la banca comercial.

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Por otro lado, estamos cuidando las reservas de cartera. A principios del año pasado, el Instituto tenía $2,200 millones de pesos de reservas para cartera. Con los buenos resultados que obtuvimos, constituimos reservas adicionales por más de $3,100 millones, lo que significa que en un año se logró crear una reserva para créditos mayor a la que se había creado en 23 años. Esto nos coloca con un nivel de reservas en cartera de poco más de 10% sobre el total de nuestra cartera, que de acuerdo con estándares internacionales es bastante aceptable.

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Con toda esta composición, que nos arroja una relación pasivo-capital más sólida, podemos hacer algo que nos importa mucho: impulsar el ahorro interno adicional, además del ahorro voluntario y del sistema de pensiones. La vivienda es probablemente una de las motivaciones más importantes para que la gente pueda hacer un esfuerzo, aún estando restringida, para ahorrar. Queremos utilizar esto como un estímulo para -propiciar programas especiales de ahorro adicional voluntario con la expectativa de obtener, en plazos de uno a tres años, el crédito para su casa.

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¿Qué hay del sistema de otorgamiento de crédito?
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Es muy importante que el sistema sea cada vez más objetivo y transparente. Los criterios principales en los que el presidente Ernesto Zedillo nos ha hecho énfasis es que se otorgue al trabajador más libertad para elegir su vivienda, que se le den más opciones. Y por otra parte, que se reconozca la antigüedad del trabajador como un elemento de peso en el sistema general de puntaje, es decir, que se les reconozca más el día en que empiezan a trabajar y no cuando presentan una solicitud al Instituto. El nuevo sistema, que contempla estas modificaciones, ya se aprobó en el consejo de administración e inició de manera progresiva el 17 de junio pasado, en seis estados.

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¿Realmente elimina las prácticas de corrupción en la asignación de créditos?
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Si los procedimientos son más claros y las reglas más objetivas, desde luego el problema disminuirá. Y no sólo permite eso, sino una mejor planeación de nuestros proyectos. Estamos mejorando los procedimientos, descansando mucho en la informática. En el sistema anterior, el orden de las solicitudes de crédito se basaba en el número de folio. Ahora, sin dejar ese criterio, también contará el número de bimestres cotizados por el trabajador. Es muy difícil que esa información se pueda falsificar, porque todo está registrado en la computadora.

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¿La ausencia de subsidios es también algo reciente?
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No, de hecho el Instituto no tiene subsidios ni apoyos fiscales especiales; trabaja básicamente con los recursos que se derivan del 5% del salario. Claro, nos afecta que el salario esté rezagado con respecto a la inflación, porque nuestras cotizaciones y recursos los recibimos con base en el salario mínimo. La tasa que cobramos en créditos es el salario mínimo más seis.

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Esta indexación, ¿no traerá problemas financieros en el futuro?
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Como le decía, a pesar de la situación tan difícil hemos logrado algunas cuestiones concretas que nos han compensado en estas circunstancias, como un importante ahorro en gastos, de 11% el año pasado. En segundo lugar, logramos un buen manejo de tesorería y una administración mejor de los recursos. En tercer lugar, iniciamos los -co-financiamientos, principalmente con los estados de la república, donde los gobiernos estatales aportan aproximadamente 30% y el Instituto 70% para poder -incrementar el número de créditos en las entidades federativas. Tenemos ya 14 convenios al respecto, lo cual nos permite sumar y potenciar recursos para compensar la disminución del número de trabajadores del año pasado y una buena parte de los problemas de liquidez de las empresas que no necesariamente cumplieron a tiempo sus obligaciones.

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En ese punto, nos ayudó un programa de facilidades muy amplio de autorregularización que hicimos en combinación con la Concanaco, la Concamin y la Canacintra. Muchas empresas se acogieron al programa y regularizaron sus pagos con plazos hasta de tres años y con facilidades. Esto nos permitió confirmar aproximadamente 11,200 convenios y captar $545 millones de pesos adicionales.

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Pero su pregunta es muy pertinente: en la medida en que se rezague el salario mínimo, ¿qué nos pasa a nosotros? Obtenemos menos ingresos por aportaciones y en créditos cobramos una tasa menor en términos reales. Desde luego que para el trabajador, mal que bien, es un alivio, porque no le altera -sustancialmente la proporción que utiliza de su sueldo para pagar los créditos de su casa. Para el rendimiento a las cuentas de los trabajadores, definitivamente tiene un impacto y disminuye el porcentaje de los rendimientos que podemos otorgar.

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¿En qué ciudades se percibe más demanda?
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En la frontera, que es una de las regiones con mayor crecimiento.

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¿Cómo reducir el déficit de vivienda?
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El déficit es todavía muy alto: se habla aproximadamente de cuatro millones de viviendas. Dado que el crecimiento demográfico ejerce presión sobre nosotros, nos hemos propuesto crecer por encima del crecimiento de la economía. En este 1996, planeamos crecer 5%, contra un crecimiento estimado del PIB de 3%. Esto nos permitirá llegar en este año a 99,750 viviendas. En los años -subsecuentes del plan quinquenal mantenemos un promedio de 1.5% por encima del crecimiento de la economía.

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El déficit ¿es un problema crónico?
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Es un problema muy severo, porque tiene que ver con un rezago histórico y las crisis que hemos vivido no nos han permitido avanzar. Lo que sí quiero subrayar es que en la administración actual hay voluntad de cargar el acento y los recursos en este sentido.

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