Amo a mi trabajo

Para conseguir lo que quiere en su empleo todo lo que necesita es amor. Pero si es patrón y desea q
Lolbé Corona

Marcela trabaja desde hace tiempo en una compañía de cosméticos y asegura que esa es la única cara amable que tiene la empresa. Hace meses que los domingos no duerme sólo de pensar en la semana que le espera en la oficina y, una vez ahí, se pasa observando el reloj, calculando cuánto falta para salir.

- Los síntomas la delatan: ha perdido el amor por su trabajo.

- Estrés, mala relación con el jefe, poco reconocimiento y baja moral forman parte de una larga lista de razones por las que un empleado puede sentirse desmotivado o no querer estar más en la corporación donde trabaja.

- Según los expertos en el tema, el medio ambiente humano y físico en el que se desarrollan las labores cotidianas influye en la satisfacción y, por lo tanto, en la productividad. Mientras un buen clima se orienta hacia objetivos generales, uno malo ocasiona situaciones de conflicto y de bajo rendimiento.

- Muchas personas, al perder el entusiasmo por lo que hacen, consideran que es momento de cambiar de aires, pero antes de que un empleado piense en emprender la retirada y busque nuevos horizontes, conviene que se exploren ciertos factores que pueden hacer que vuelva a ponerse la camiseta. Todo lo que necesita es amor.

- No se murió el amor... todavía
A decir de Mauricio Greenwald, psicólogo industrial, el desamor puede corregirse si se conocen sus causas. Para saber dónde puede estar el origen de la enfermedad y si la relación empresa-trabajador va en picada lo recomendable es tomarle el pulso a la corporación.

- Si se quiere medir qué tan fría está la relación existen al menos 10 factores a tomar en cuenta.

- 1 Los sueldos. Si lo que paga son cacahuetes, lo que tiene son monos. El amor se demuestra con hechos y el sistema de remuneración es fundamental para un buen romance. Un salario inmóvil, inmoviliza a quien lo percibe. Los sueldos que sobrepasan los niveles medios son motivadores, pero tampoco impulsan el rendimiento constante.

- Las empresas competitivas se distinguen por reconocer la eficiencia y los resultados, correspondiendo con retribuciones igualmente competitivas.

- 2 El nidito de amor. El centro de trabajo es fundamental. Se ha demostrado científicamente que la buena iluminación de una oficina aumenta significativamente la productividad. Evalúe las condiciones físicas en las que se desarrolla la actividad de su empresa, desde la iluminación, sonido, distribución de los espacios y ubicación de las personas hasta el baño. Todo cuenta en el estado de ánimo de los empleados, incluso los detalles más pequeños.

- 3 La independencia. Este factor mide el grado de autonomía de las personas en la ejecución de sus tareas habituales. Favorece al buen clima el hecho de que cualquier empleado disponga de libertad para proponer nuevas formas de alcanzar los objetivos y ayuda a que un trabajo gris recupere su color. Aunque en una empresa se trabaja en equipo, todas las visiones enriquecen el camino para alcanzar los objetivos, sobre todo las que son espontáneas y libres.

- 4 El jefe. Una unidad dentro de una organización puede tener un clima de trabajo excelente, mientras en otras áreas el ambiente es muy deficiente. En ocasiones esto depende de una sola persona: el jefe. Antes de nombrar un líder, evalúe la capacidad que tiene para relacionarse con sus colaboradores. Busque entrenadores. Si bien por política se deben dejar los problemas personales en casa, un buen jefe –al igual que un entrenador de futbol–, además de dirigir, debe mostrar interés por la condición de cada uno de los miembros de su equipo.

- 5 Las relaciones humanas. El número de amistades; la cohesión entre los diferentes subgrupos, el respeto, la manera de comunicarse unos con otros, la colaboración o la falta de compañerismo son aspectos de suma importancia para sentir amor por la camiseta.

- Generalmente, a nadie le gusta estar donde no encaja o donde siente que no se le respeta; con un mal ambiente de trabajo es difícil mantener a la gente cerca. Fomentar el amor, motivar actividades que aminoren el estrés o realizar dinámicas de grupo puede ayudar a calmar los ánimos.

- 6 Sentido de pertenencia. Si el empleado falta mucho, no cumple sus objetivos y su trabajo se acumula en el escritorio, puede deberse a que no se siente parte de la agrupación, sea porque no sabe la importancia de su papel en la compañía o porque no siente orgullo de pertenecer a ella. Si se quiere que los clientes sean tratados como reyes, primero debe tratar a los empleados como miembros de la realeza. Demuéstreles su amor, para que ellos también lo hagan.

- 7 Organización, organización, organización... Mida la eficiencia en los métodos operativos de sistematización del trabajo. ¿En su compañía se trabaja con una metodología o bien según las urgencias del momento? ¿Se promueve el trabajo en equipo o bien que la gente labore por su cuenta y riesgo? Promueva la organización del trabajo y empiece por respetar los horarios de oficina. Procure que su personal salga de la firma con luz de día y tenga una buena calidad de vida.

- 8 Honor a quien honor merece. Los errores son analizados hasta el cansancio, no así los éxitos. Aunque no siempre puede reconocerse con un aumento de sueldo, el no celebrar un trabajo bien hecho favorece la apatía, lo cual hace que el clima laboral se deteriore progresivamente hasta alcanzar la indiferencia. Certificados de regalo, vacaciones o una comida pueden reforzar los lazos de unión y revivir la llama.

- 9 Igualdad. Desde la actitud de la persona que abre la puerta hasta la forma como se contesta el teléfono muestran qué tan importante es el trato a los demás, sobre todo a los subordinados. La igualdad es un valor que mide si todos los miembros de la firma son tratados con criterios justos. El amiguismo, el enchufe y la falta de criterio ponen en peligro el ambiente laboral, sembrando la desconfianza.

- 10 Compartir información. Si en una compañía existe mucha rotación de personal puede deberse a una falta de comunicación sobre sus objetivos. En esos casos, lo primero es darle servicio al cliente interno, compartir objetivos y sobre todo los retos.

- Tan pronto como exprese estas genuinas emociones, empezará a ver diferencias en las actitudes de los otros. Recuerde: amar es el acto de compartir, al no hacerlo será más difícil mantener a los demás interesados.

- Identificar estrategias para mejorar la relación hará que se reescriba la historia de amor.

- Según comenta Robert Maxwell, psicólogo estadounidense especialista en temas laborales, así como los zapatos pequeños lastiman los pies, los trabajos pequeños, que están por debajo de las capacidades e intereses de los empleados, lastiman el espíritu de las personas.

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