Anclados al exterior

La firma de electrodomésticos, que creció a tasas envidiables gracias a su diversificación de mer
Maurizio Guerrero

Posición en Las 500: 59

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El listado no refleja sus problemas cabalmente. Es más, subió ocho puestos este año. No obstante, en comparación con los tiempos en que su facturación aumentaba a porcentajes de dos dígitos, Mabe vive momentos difíciles.

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La compañía mexicana sigue siendo líder en su ramo –ostenta 49% de participación en el mercado de electrodomésticos–, sin embargo, sus ventas durante 2002 se estancaron y, lo peor, sus perspectivas no son nada halagüeñas. “Este año se ve muy feo”, acepta Rafael Nava, director de Relaciones Institucionales en la firma.

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La Controladora es otra de las empresas mexicanas que ha vivido en carne propia la deceleración de la economía mundial y el lento crecimiento del consumo interno. Con 50% de su producción destinada al extranjero y el resto al mercado nacional, se había beneficiado de la diversificación. “Cuando el nicho interno repuntaba, el otro se detenía y viceversa; había un cierto equilibrio. Lo malo es que ahora ambos están lentos”, lamenta el directivo.

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A pesar de todo, las ventas no se han precipitado. Mauricio Brocado, analista de Consumo en Ixe, señala que las tiendas departamentales –uno de los principales puntos de venta de los productos Mabe– lograron compensar la crisis con el aumento del crédito al consumo que se dio durante 2002.

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Apertura que me hiciste mal
La lentitud de Mabe no obedece sólo a coyunturas económicas. Debido a la apertura comercial de México, la firma ha pasado de favorecida a damnificada en sólo unos años.

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Creada en 1946, por Luis Berrondo, como una pequeña fábrica de lámparas y troquelados de la colonia Cuauhtémoc, en la ciudad de México, la organización llegó a convertirse en la marca principal de enseres de línea blanca en el país. Más tarde, en la década de los 80, y gracias a su alianza con el consorcio multinacional General Electric (GE) –que posee 49% de la empresa–, comenzó a explorar otros mercados.

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Con la nueva tecnología estadounidense y el bajo costo de la mano de obra mexicana, la firma vivió sus años dorados. Durante casi una década invirtió a un ritmo de $60 millones de dólares anuales en promedio y sus artículos llegaron a 70 países.

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En poco tiempo abrió plantas en el sur del continente –18 a escala global– la más reciente de las cuales, con capacidad para producir 500,000 refrigeradores anualmente, la inauguró el presidente Vicente Fox, en Celaya, en mayo de 2001.

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No obstante, la competencia internacional ha comenzado a mostrar los dientes. Desde 1994, año de entrada en vigor del TLCAN, México se convirtió en trampolín insuperable para abastecer el mercado de la unión americana. “No han dejado de llegar las inversiones, principalmente de proveedores en los rubros metalmecánicos, inyección de plásticos y fabricantes de componentes. Eso facilita la entrada de nuestros contendientes, que ya tienen instalados a sus proveedores”, cuenta Nava.

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La creciente competencia de Whirlpool y del trío de corporaciones coreanas –LG, Samsung y Daewoo– afectaron las ventas domésticas de Mabe. Con agresivas estrategias de penetración de mercado han presionado los precios a la baja. La compañía mexicana ha tenido que batallar principalmente en el segmento de aparatos más pequeños, donde no tiene una fuerte tecnología.

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No obstante, la tendencia puede cambiar. Las recientes inversiones de abastecedores y firmas foráneas no se han enfocado sólo a plantas de ensamblaje, sino a líneas de producción con tecnología de punta, principalmente ubicadas en el Bajío. Así, las cuatro grandes de la línea blanca se han encargado de arrancarle ventas a la nacional, tanto en México como en sus mercados de exportación.

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Bendito consumo
A pesar de las presiones, Mabe aún tiene ventajas. Standard & Poor’s señala que “ha sido capaz de mantener su posición dominante en el mercado gracias a su extenso sistema de distribución y a la continua innovación en sus productos”.

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Sin embargo, ¿serán suficientes para que la firma recupere su crecimiento? Sí, pero para lograrlo –señala Nava– el país deberá recuperar competitividad. Con tal fin, es preciso que se aprueben las tres grandes reformas pendientes: eléctrica, laboral y hacendaria. Mientras tanto, en el sector deberían aplicarse los programas de apoyo a la inversión y a la producción anunciados por el gobierno federal.

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Pero el directivo descuenta esto. La falta de transformaciones estructurales es sólo una parte del problema. “Este año jugamos como si no fueran a suceder grandes cambios. El repunte de la economía de Estados Unidos tampoco se ve. Y la apertura del mercado europeo, por las diferencias de diseño de los productos, tampoco nos va beneficiar”, pronostica.

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La gran esperanza de Mabe es Centro y Sudamérica, donde hay baja penetración de electrodomésticos en los hogares. La empresa ya produce estufas, lavadoras y refrigeradores, y comercializa sus marcas en ocho países.

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A pesar del difícil panorama en el corto plazo, si no hay sobresaltos en lo que resta del año es posible que la situación general mejore. “Se puede esperar una cierta recuperación del consumo durante el cuarto trimestre. Todo depende de la economía de Estados Unidos, a la que está amarrada nuestra industria exportadora”, apunta Brocado.

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El porvenir del sector en general puede ser esperanzador. No obstante, Mabe no podrá evitar la competencia mundial ahora instalada en México. Ésta también se prepara para la tan prometida recuperación.

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