Así, sí

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Ricardo Medina Macías

Es probable que usted siga sintiéndose desconsolado a causa de la devaluación, quizá esté desesperado por los créditos que tiene que pagar, tal vez haya sido víctima propiciatoria de un doloroso ajuste de personal o está a punto de serlo, probablemente ha tenido que renunciar a muchos proyectos legítimos y en los que había cifrado muchas esperanzas.

- No se acongoje más, usted no está solo. Piense que en algún lugar un alto funcionario público, algún secretario de Estado, incluso el mismo Presidente, también está haciendo sacrificios descomunales para superar la "emergencia económica".

- El 10 de enero se dio a conocer el programa de austeridad que ejercerá la administración pública central del gobierno federal. Este programa es, fruto de una fatigosa reunión de varias horas del llamado gabinete ampliado con el preside Ernesto Zedillo. Tantas horas de trabajo y esfuerzo dio resultado.

- La próxima vez que usted sufra porque están a punto de cortarle la línea telefónica debido a que sus menguados recursos son insuficientes para pagar la renta y el uso del teléfono, no se desespere. Piense que algún subsecretario está "racionalizando" el uso de su teléfono celular.

- Me imagino que con este programa de austeridad se harán ahorros monumentales y la crisis terminará más pronto. Ya lo verá, en las próximas navidades nos estaremos riendo al recordar estos días aciagos.

- A lo mejor a usted ya no le alcanza para comprar el periódico. Despreocúpese: las secretarias de Estado han decidido prescindir de las famosas "síntesis de prensa" y ahora el oficial mayor, se supone, deberá leer sus periódicos como cualquier mortal. Si hay que sacrificarse, como dicen, que sea parejo.

- Acaso usted sufre con el dilema del transporte público para ir a su trabajo (en caso de que tenga uno); si es así, no se haga “mala sangre", considere que los funcionarios públicos ya no harán vuelos en primera clase, sino en clase turista ¿se imagina?) y decídase por un popular y económico viaje en Metro en lugar de dilapidar recursos subiéndose a un microbús.

- Pero ahí no termina la cosa. Las reuniones de trabajo de los esforzados servidores públicos de "alto nivel" ya no se efectuarán en pomposos salones de hotel, ni en agotadoras jornadas en Huatulco o Ixtapa. Nada de eso. Si hay que juntarse para trabajar que sea en la oficina. Por eso, y por elemental solidaridad, piénselo dos veces antes de andar invitando a toda la familia a ese restaurante de moda. Austeridad, que estamos en una emergencia económica.

- Aquí conviene hacer un paréntesis culterano: emergencia quiere decir que es una situación extraordinaria que apareció de súbito, así que no sucumba a la vulgar tentación de andar buscando culpables en el pasado o en el presente. El peso "se" devaluó solito, no lo devaluaron. La economía enloqueció por algún mal congénito. Ahí estaba, la economía, muy tranquilita y de repente le dio por hacer locuras, nadie la miró feo, ni le hizo ningún desaire para que se pusiera así, son cosas que pasan y m hablar.

- Cómo habrá sido aquella reunión de gabinete en la que se decidieron estas dolorosas medidas de austeridad para nuestros altos funcionarios públicos. Lo que debe haber costado prescindir de los vuelos en primera clase, el esfuerzo casi sobrehumano que supuso para algunos aceptar que sólo se podrán hacer viajes al extranjero, a cargo del erario por supuesto, cuando medie la autorización del titular de la dependencia.

- Habrá, desde luego, otras medidas importantes de austeridad: nada de dejar la luz encendida al abandonar la oficina, mucho cuidado con los lápices y el uso de la fotocopiadora, limitaciones estrictas en eso de andarse haciendo publicidad, con cargo al erario, en diarios y revistas. ¿Anuncios en televisión y radio? Sólo en el tiempo oficial. Nada de rentar edificios y casas, "por si se ofrece". Como dirían los clásicos, son medidas "draconianas".

- Así sí se siente menos feo eso de sacrificarse. Así sí hasta gusto da perder la chamba o pagar intereses de 60% o más en la tarjeta de crédito. Así sí se siente que todos “Jalamos parejo" para salir de esta emergencia.

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- Así sí.

- El autor es egresado de la licenciatura en Comunicación de la Universidad lberoamericana, periodista especializado en economía y finanzas y director editorial del diario El Economista.

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