Aseguradoras: atomizadas y hacia arriba

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Luis Hernández Martínez

Hace no muchos años, la mayoría de la población mexicana, cuando escuchaba “¡ahí viene un vendedor de seguros!”, cerraba presurosa su puerta para limitarse a contestar desde el interior de su casa: “Hoy no, gracias.”

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Hoy, para Alfonso Castro Toledo, presidente saliente de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), la situación es otra: “Me parece que el sector asegurador tiene una identificación real con la sociedad. Ahora se conocen las bondades de los seguros, aunque todavía existen voces negativas, pero con la apertura que ha tenido este sector hemos logrado dar mucha información para que se nos conozca más.”

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Según Castro, los mexicanos ya saben que el objetivo principal de las aseguradoras consiste en pagar siniestros. De hecho, dice, de cada $100 pesos recibidos, 75% se regresa por esa vía. Durante 1995, con la crisis económica en pleno, operaban alrededor de 46 aseguradoras en México. Ahora ese número ha crecido hasta 70, un dato que resulta paradójico en un momento en el que el sistema financiero nacional y mundial vive un continuo proceso de fusiones y consolidaciones.

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La radiografía del sector muestra que 44.2% de las aseguradoras cuentan con algún tipo de inversión extranjera. Es decir, de las 65 firmas registradas en AMIS, 25 tienen participación foránea directa. Asimismo, existen seis que forman parte de grupos financieros, cuyos socios principales son españoles, canadienses o estadounidenses.

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“Además –precisa Castro–, en el sector hay tres reaseguradoras; cuatro empresas mutualistas, que no son socias de AMIS, y las gubernamentales Aseguradora Hidalgo y Agroasemex, con voz pero sin voto en la asociación.” Con la llegada de los capitales extranjeros, las compañías del sector enfrentaron con cierta holgura la crisis de 1995. De hecho, el presidente de AMIS considera que la industria de los seguros fue una de las mejor libradas. Su argumento: “No vimos empresas que cerraran.”

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Entre los proyectos de corto plazo de las aseguradoras sobresale el Seguro por Uso de Vehículos Automotores (SUVA), el cual ha sido objeto de polémica por el formato de obligatoriedad con el que lo vistieron las autoridades. No obstante, el SUVA forma parte de un proyecto nacional que busca incrementar el porcentaje de aseguramiento de la población mexicana.

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“Son tres puntos clave. Primero, las reformas a la seguridad social y la aparición de las Afores; segundo, las rentas vitalicias y, tercero, la creación de un seguro obligatorio.”

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A partir de este año, el sector asegurador generará alrededor de $8,000 millones de pesos en primas. Con lo anterior, la expectativa de Castro es que las reservas de la industria representarán 7% del PIB “en algunos años”.

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“Por el momento –dice–, nuestros cálculos prevén una participación, por concepto de primas, cercana a 2% del PIB en 1998.” Para el directivo, el reto principal del sector consiste en ofrecer diversos servicios de cobertura de riesgos al alcance de un número mayor de habitantes. Sin duda, los renglones a explotar son ilimitados: gastos médicos, seguros de grupo, protección a casas, incendios, sismos… y, de continuar así las cosas, contra devaluaciones y cambios de sexenio.

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