Atlanta: En sus marcas, listos...

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Antonio Puertas

Sí, seguro, las Olimpiadas de Atlanta 1996 serán la gran fiesta del deporte mundial (y un jugoso negocio para Antonio Samaranch y compañía), pero también van a desquiciar la, por lo regular, tranquila vida de esta hermosa ciudad estadounidense.

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Hasta hace unos años, la capital del sureño estado de Georgia sólo aparecía en el mapa de algunos viajeros de negocios. Pero ya no. Con los juegos olímpicos a la vuelta de la esquina, Atlanta, cuna de la -Coca-Cola y sede de la cadena de televisión CNN, propiedad de Ted Turner, será un hervidero de turistas: las autoridades esperan un flujo de dos millones de visitantes durante los 15 días que van desde la inauguración hasta la clausura.

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Los problemas para el viajero distraído (o el que apenas balbucea el inglés) pueden comenzar desde la llegada a Hershfield, el aeropuerto internacional de Atlanta.

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Los estadounidenses del sur son célebres por su acento -cantadito, así que nadie espera que una voz monocorde de computadora sea la que dé instrucciones a los pasajeros del tren. No se preocupe: quizá ni los lugareños entiendan lo que se dice por el sistema de altoparlantes.

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Una vez fuera del aeropuerto, existe la opción de tomar ahí mismo el metro. Conviene verificar si el hotel en el que se reservó queda cerca de alguna de las estaciones. Dado el enorme flujo de gente, Atlanta será un infierno para los automovilistas. Se recomienda pensar dos veces antes de rentar un auto. La ciudad cuenta con un excelente sistema de transporte público, conocido como MARTA (Metropolitan Atlanta Rapid Transit Authority) y que combina líneas de autobús y tren. El costo de cada viaje es de $1.50 dólares. Los cibernautas pueden obtener mayor información sobre MARTA en Internet (http://www.itsmarta.com). Además, IBM mantiene un servidor dedicado a los juegos olímpicos (http://olimpic.atlanta.com).

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Los que no deseen mezclarse con la chusma y prefieran usar un automóvil, lo más probable es que tarden de una a dos horas en trasladarse del hotel a alguno de los estadios, muchos de los cuales se ubican cerca de las estaciones del metro y en el área del centro. Además, se perderán gran parte del espíritu de la fiesta olímpica que, como todas las que se respetan, se llevará a cabo en la calle.

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Atlanta es famosa por sus extensas áreas verdes y, de hecho, el color de fondo del logotipo de estas olimpiadas es “verde Atlanta”. Una de las zonas boscosas más bellas de esta ciudad es Buckhead. Ubicada al norte, esta lujosa y exclusiva colonia es pródiga en las mansiones tipo -Tara y ahí podrán encontrarse, entre otras construcciones, la residencia del gobernador de Georgia y el Centro de Historia de Atlanta.

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Hay otros lugares interesantes, como el centro CNN o el Mundo de Coca-Cola. Para las Olimpiadas esta compañía construyó también un Pabellón, en el que están representados todos los países miembros del Comité Olímpico Internacional.

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Los adictos a las compras que no hayan sido víctimas del “error de diciembre”, podrán gastar las horas y los dólares en alguno de los varios centros comerciales. Las mejores opciones son, quizá, el exclusivo Phipps —que alberga a tiendas como Neiman Marcus— o el más democrático y variado Lenox Square. Ambos en el cruce de Lenox Road y Peachtree, muy cerca de la estación Lenox del MARTA.

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La comida típica sureña suele variar de entidad en entidad. Algunos restaurantes que vale la pena visitar son el Canoe (ubicado en pleno Buckhead), el Tiburón Grill y el Harvest (ambos sobre la avenida Highlands).

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Recientemente, Atlanta fue señalada como una de las ciudades más inseguras de Estados Unidos. Y muchos temen que los juegos serán aprovechados por -los malosos para hacer de las suyas. Un último consejo sería, por lo tanto, cargar con poco efectivo, evitar los tumultos y no caminar a solas por lugares poco frecuentados. No sea que, por andar de fiesta, termine viendo la clausura en casa... y desfalcado.

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