Autos nuevos en barrio viejo

¿Unas carreteritas? La ventaja la llevará quien conozca al mercado mexicano, advierten los product
Arantzazú Rizo

Año nuevo vida nueva es una sentencia que acomoda bien con las perspectivas de la industria automotriz mexicana para el 2000. Y no se trata de buenos deseos o de apelar a una frase prefabricada: México está a punto de firmar un acuerdo económico con la Unión Europea y ello transformará, entre otras cosas, a su sector automotriz.

- Aunque las principales marcas de autos en el mundo ya tienen presencia en el país, algunas desde hace más de 70 años y otras a partir de la década de los 80, un acuerdo con la Unión Europea y la apertura total de las fronteras en el 2004 serán el plato fuerte de esta transición.

- A partir del 2000, la competencia ya no se dará sólo entre cinco marcas; el mercado estará más fragmentado y la pelea se dará ahora por calidad y precio, asegura Guilles Coufon, director general en México de la firma de origen francés Peugeot.

- Para el directivo, los ganadores serán aquellos que sepan ofrecer un servicio más competitivo al cliente. La opinión de Troy Clarke, director general de General Motors de México, es muy parecida: la competitividad no se medirá según el monto de inversiones, sino por la estrategia y el trabajo comercial.

- "De nada le servirá a las empresas que entren a México construir una planta, contratar trabajadores y comprar maquinaria, si la marca no está todavía en la mente del consumidor", dice el directivo de la automotriz que más vende en el país.

- El primer paso, recomienda Clarke, es estudiar el mercado, el comportamiento de sus ventas, y saber qué es lo que suele venderse en México y lo que no. "No es una tarea fácil, nosotros llevamos 70 años y podemos decir que ha sido un trabajo que toma tiempo", asegura.

- Y si bien es cierto que los nuevos jugadores deberán antes realizar estudios de mercado, la industria nacional en conjunto tendrá mucha tarea por hacer para aprovechar las ventajas de la llamada globalización.

- "Necesitamos pensar más globalmente. El tratado con la Unión Europea va más allá de los beneficios o desventajas que pueda llegar a tener una empresa: se trata de un mercado mundial”, opina Carlos Fernández, director en México de Audi.

- Para empresas como Volvo, de Suecia, y Renault, de Francia, (cuyo director comercial en México es Claude Berthelot) crecer será más fácil debido a que ambas firmas cuentan ya con un aliado fuerte (Ford Motor de México y Nissan Mexicana, respectivamente). Christian Poll, director de Mercedes Benz en México, explica que gracias a su larga historia en el país, la empresa no espera grandes cambios por el tratado con Europa. "Pero esto no quiere decir que nos vayamos a cruzar de brazos, una posible inversión se está considerando", advierte por su parte Jack Dirckx, director general de Volvo Cars de México.

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- Lo cierto es que, independientemente de un tratado comercial con la UE y de inversiones estimadas en más de $20,000 millones de dólares para producción de vehículos y autopartes en los próximos tres o cuatro años, la industria tiene el gran reto de hacer que el mercado crezca. De nada servirá la entrada de nuevas marcas si el país no logra una estabilidad macroeconómica que le permita elevar las ventas domésticas de 650,000 a un millón de unidades, coinciden los directivos.

- La encomienda de los productores de autos no será sólo vender más, sino extender su relación con los clientes.

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