Baja California. Los espejismos de la fr

Tan lejos y tan cerca del primer mundo, la franja fronteriza del estado más distante del centro del
María Antonieta Barragán

Como zona fronteriza, Baja California goza y padece las exacerbaciones que provoca la modernidad internacional: migración, maquila, minorías sociales, deterioro ecológico, narcotráfico, movimientos sindicales, rápida industrialización, comercio internacional, y para darle su toque local, invasión del graffitti en muros de casas particulares y comercios.

Por la calles tijuanenses, por ejemplo, es común que hasta el hombre de oficio más humilde se sienta orgulloso de que 70% de la producción mundial de televisores se arme en este municipio, al mismo tiempo que se quejan de la llegada diaria de miles de mexicanos con el sueño de "cruzar el bordo". De hecho, de un millón anual que arriban a Tijuana por distintos medios de transporte, 7% se quedan a engrosar los famosos asentamientos irregulares y a ofrecer su mano de obra barata para esos televisores en technicolor.

Si bien los bajacalifornianos (sobre todo los mexicalenses, a quienes gusta hacerse llamar cachanillas, por una especie de matorral que se da en el desierto) están acostumbrados a sus agobiantes veranos y empiezan a disfrutar del hábito saludable de la alternancia en el poder de gobernantes, alcaldes y congresistas, también es cierto que nunca terminarán de acostumbrarse a las consecuencias de las devaluaciones.

"Apenas estábamos adaptándonos a las repercusiones del Tratado de Libre Comercio (TLC), cuando viene la devaluación y nos desequilibra", afirma Francisco Fuentes Terrazas, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Mexicali.

Maquiladoras: relación de amor-odio
En los últimos años, sobre todo a partir de la entrada en vigor del TLC, los empresarios bajacalifornianos se han dado a la tarea de dotar al estado de una adecuada infraestructura que sea atractiva para los inversionistas extranjeros y active la industria local.

Mexicali, con una fuerte tradición agrícola -en estos momentos bastante abatida-, ha concentrado todo su desarrollo regional en el sector industrial, sobre todo en la maquila. Los esfuerzos han fructificado en proyectos de inversión que sólo en los primeros meses de 1995 significaron $83.5 millones de dólares. Y apalabrada o por concretarse, está la participación de Mitsubishi, Sony y Nestlé, con una inyección de $283 millones de dólares.

Por supuesto, la devaluación benefició al sector maquilador, pero también afectó a los pequeños y medianos empresarios locales, generando endeudamiento e incertidumbre. Y se llevó de paso a uno que otro gigante. Tal vez el caso más representativo y, para algunos mexicalenses, el que marca un declive de los empresarios regionales, que "golpea el orgullo local", fue la venta total de las acciones de Kenworth Mexicana a socios estadounidenses. La empresa, con más de 40 años en manos de la familia Vildósola, se había convertido en una de las empresas manufactureras más importantes de México.

Mario García Franco, joven empresario mexicalense y uno de los escasos productores regionales, opina que Kenworth "se volvió una gran maquiladora con mucha derrama en salarios pero sin ningún compromiso comunitario para que otros proyectos pudieran generar riqueza. Que ahí vienen los coreanos y los japoneses, que traen millones de dólares, mucha contratación... pero ¿y qué? ¿dónde está a largo plazo la generación de riqueza?".

El también ex vicepresidente nacional de Canacintra aclara que no es enemigo de la industria maquiladora, pero advierte que ésta se ha visto como la panacea para resolver los problemas nacionales y lo único que está provocando es la extinción de la industria nacional y regional.

No han habido, dice, programas efectivos que ofrezcan a la industria maquiladora los beneficios "para convertirnos en proveedores regionales. Son muy llevadas y traídas las ferias de productos, los discursos alrededor de este problema, pero lo cierto es que hay una total desvinculación entre maquiladoras e industria nacional".

Desde otra perspectiva, el líder del CCE de Mexicali afirma que la Industria Maquiladora de Exportación (IME) ya no es aquella empresa "efímera", que de un día para otro desaparecía de la entidad, sino que ahora se establecen con miras a quedarse a muy largo plazo. "No tememos a que Baja California se convierta en un estado maquilador porque buscamos un desarrollo equilibrado".

Wilfrido Ruiz Ochoa, investigador de el Colegio de la Frontera Norte (Colef), abre un camino que no ha sido muy explorado. Ha encontrado que "la maquila genera más derrama en servicios que en salarios. ¿Por qué no pensamos mejor en vicios comercializables con un lato grado de profesionalización?".

Infraestructura cachanilla
En las palabras de Rodolfo Nelson Culebro, promotor de parques industriales de la zona, se pueden sintetizar las batallas en el desierto que la comunidad mexicalense ha librado para crecer como ciudad industrial: "Nos ha costado mucho trabajo traer inversiones, a diferencia del empresario tijuanense, que tiene tanto a su favor. Por cada 10 que ellos consiguen, nosotros nos quedamos con tres, pero para esos poquitos nos suda el copete".

Hijo de uno de los pioneros industriales (El Vigía) en la zona fronteriza, Nelson recuerda que en los años 60 la instalación de maquiladoras se daba de manera desorganizada. En los 70 se iniciaron los primeros espacios de 20 a 30 hectáreas para darle un asentamiento formal a estas fábricas que empezaban a brotar como hongos. En la actualidad, existen 11 parques industriales en manos de ocho grupos mexicalenses, que ocupan 500 hectáreas , donde se instalan 115 maquiladoras (electrónica, eléctrica, metalmecánica, plástico y empaque) que dan trabajo a 25,000 personas.

El empresario reconoce que promover a Mexicali ha sido difícil. A pesar de tener mucho terreno plano, agua y electricidad, su prietito en el arroz son sus altísimos grados Celsius.

La tierra que atrapó el sol -como le dicen a Mexicali- tiene, a decir de Nelson, una característica muy poco frecuente en la franja fronteriza. Mientras que en las otras ciudades prevalece la industria de exportación, en este municipio conviven la industria extranjera, local y nacional, en una producción de 60% foránea y 40% de casa.

Uno de los avances del empresariado bajacaliforniano durante el mandato de Ernesto Ruffo fue haber constituido el Consejo de Desarrollo Económico (conformado por la iniciativa privada y los gobiernos federal, estatal y municipal). Entre los proyectos impulsados, que por diferentes circunstancias se han tenido que suspender –devaluación, elecciones-, está la creación de una nueva garita internacional, llamada Calexico II, que tendrá la capacidad de cruce de 3,000 camiones diarios (actualmente pasan 680 camiones). Por la aduana mexicalense, en 1994, se importaron alrededor de $214 millones de dólares y se exportaron cerca de $121 millones. La garita de esta ciudad es la puerta de entrada de partes y componentes para el ensamblaje de camiones y tractocamiones, el cual representa 7.26% del total de las importaciones. El volumen de mercancías al exterior en su mayoría lo componen legumbres, semillas y plantas.

En la parte de Estados Unidos, Calexico II ocupará 40 hectáreas de terreno, con una inversión de $60 millones de dólares (terminada en octubre de este año). Por el lado mexicano, que estará listo hasta mayo de 1996, se llevan gastados $45 millones de nuevos pesos y ocupa la misma cantidad de terreno.

Otros planes a concluir, que serán detonantes de la economía bajacaliforniana, son la terminación de la carretera Mexicali-Tijuana (con autopista de ¡da pero no de regreso), un gasoducto, la rehabilitación de la zona del río Nuevo (algo parecido a lo que se hizo en Tijuana con Zona del Río) y la modernización del puerto de Ensenada.

No todo es ensamblar
Otro empresario local que también se resiste a desaparecer es Mario García Franco, dueño de la Fábrica de Papel San Francisco, antecedente de Convertidora de Papel Baja California, creada en 1958 por su padre, Mario García, empresa que por el momento es la única productora de papel higiénico que existe en el noroeste del país y que además exporta a Estados Unidos.

Ante la fuerte competencia nacional e internacional, la familia García Franco tuvo que tomar decisiones en 1994: renovación tecnológica de origen italiano con una inversión de $4 millones de dólares. Después de la devaluación, esta alternativa demostró haber sido la más acertada pese a todos los factores externos. "De no habernos endeudado y modernizado, ya hubiéramos cerrado", aclara el empresario.

La nueva maquinaria europea les transforma las mismas 60 toneladas de papel, pero con 70% menos de personal. El mercado de San Francisco comprende la península de Baja California, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila, Jalisco y algo del Distrito Federal. Le corresponde 4.4% del mercado nacional y exporta 10% de tres tipos de papel higiénico, así como 80% de papel corrugado. En cuanto a la región del Pacífico, está ubicado como segundo abastecedor después de Kimberly Clark. Sus ventas anuales son de $65 millones de dólares.

¿Cuál es el siguiente paso? Doblar la capacidad de producción de papel y destinar 50% al mercado nacional y el resto a la exportación (el mercado de California es cinco veces mayor a todo el nacional). Con 37 años de batallar en el desierto, la familia García Franco se halla en la disyuntiva de que este futuro crecimiento significará concretar alianzas que lo lleven a institucionalizar, porque "no existe ninguna empresa que crezca al ritmo que lo hace la familia".

Otro empresario de casa, Francisco Fuentes Terrazas, director general de Grupo Promesa -productor de lácteos-, confiesa que a raíz de la devaluación los consumidores locales volvieron a degustar la mercancía de la empresa mexicana. Lo malo: no ha habido aumento de producción nacional a pesar de una demanda creciente. Y aclara: "Es un círculo vicioso, hay demanda y no se puede surtir, hemos tenido que importar leche (hasta 25%) para poder vender; eso sí es grave".

De mejorarse la producción lechera a nivel nacional, los planes son sencillos: más presencia en lo regional, la exportación y diversificación de productos (actualmente elaboran helados, leche y quesos). La competencia internacional para Promesa no es algo nuevo, pues es una costumbre fronteriza el hábito de consumir helado y leche estadounidense.

Sin embargo, advierte que las empresas locales tan pequeñas como la que representa no tienen muchas perspectivas en un mercado donde predominan los grupos grandes que incursionan en nuevos mercados -y "no todos están hacia el norte". Así es que "se crece, se alía o desaparece".

A Tijuana me voy...
Este municipio, donde 45% de sus pobladores son inmigrantes, tiene una vocación casi natural para la industria de exportación, "alias maquiladoras", el comercio y el turismo. Sólo de 1985 a 1992 vio pasar por su cruce fronterizo a 149 millones de personas y se calcula que anualmente atraviesan 15 millones (y esta es una cifra conservadora). El aeropuerto de Tijuana ocupó en 1994 el tercer lugar en número de llegadas de pasajeros, en vuelos nacionales e internacionales, después del Distrito Federal y Guadalajara.

A pesar de estas cifras espectaculares, que hablarían de una vecindad a toda prueba, Claudio Burguín, vicepresidente de Turismo de la Cámara Nacional de Comercio de Tijuana (Canaco), comenta que el gobierno estadounidense "ha mandado mensajes muy claros de que no nos quiere" (dos horas para cruzar, las nuevas cuotas de peaje, las revisiones exhaustivas). Eso ha creado conciencia,

dice, de nuestro propio comercio, sobre todo ahora que van a cobrar -cuando se rebase las 25 millas del límite fronterizo- $4 dólares por persona y $6 por familia; "nosotros estamos porque cobren $100 dólares, porque así todo el dinero se queda en Tijuana", expone Burguín. Actualmente los nativos fronterizos dejan en las arcas de San Diego $2,300 millones de dólares anuales.

Se calcula que de noviembre al primer semestre de 1995 se han cerrado 1,200 de un total de 30,000 establecimientos comerciales. Las importaciones, como en ningún lugar del país, son el "coco" de la zona fronteriza, donde hasta el papel higiénico era estadounidense. Los datos son reveladores: en 1989, los artículos de importación eran: 42% alimentos y bebidas, 17.53% prendas de vestir, 10.87% artículos para el hogar.

En 1994 las importaciones fueron de $1,476 millones de dólares y las exportaciones -sin maquiladoras- de $744 millones de dólares. Los productos que se llevaron más divisas fueron las autopartes, artefactos mecánicos, material eléctrico, aparatos de grabación de sonido, de imágenes y sonido de televisión, aluminio, manufacturas de fundición de hierro, prendas de vestir, papel y cartón, preparaciones alimenticias y carne.

El paraíso industrial
Si Mexicali no ha visto fácil el establecimiento de maquiladoras, Tijuana, por el contrario, goza de muy buena salud manufacturera. Existen 1,029 industrias, de éstas, 462 son maquiladoras, que en total generan 89,725 empleos; 30% son electrónicas, 62% diversas y 8% textiles.

Los principales parques industriales, por lo menos en cuanto a extensión y modernización, se encuentran localizados en la Mesa de Otay. Ahí, las banderas japonesas, coreanas, taiwanesas, francesas y estadounidenses no tienen ningún recato para ondear a todo lo que dan. Al terminar este año, habrá llegado un buen número de millones de dólares, acompañados de las firmas más prestigiadas del mundo, como JVC, Matsushita, Samsung, Saehan, Munekata, Useong, Mulay Plastics y Teaze, con inversiones en conjunto de $336 millones de dólares.

Roberto Reyes Rivera, director de Canacintra Tijuana, explica que entre más empresas extranjeras se establezcan en la región, más ayudarán al nacimiento de nuevas industrias mexicanas. "Mucha gente se forma en estas empresas y posteriormente crean las suyas propias". Contrario a lo que muchos análisis económicos revelan en cuanto a que las maquiladoras no han desencadenado una mano de obra calificada, el dirigente de este organismo aclara que la tendencia es la "sofisticación". En el futuro cercano, "el centro Tijuana-San Diego sólo se podrá observar como un lugar de tecnologías altamente sofisticadas. Los procesos de producción cada vez incorporan más robotización por requerirse procesos más intensivos en la manufactura".

Para Reyes, el panorama no se puede analizar sólo a partir de la población flotante. Para ser una de las ciudades que está ganando premios nacionales de productividad y en la que se está manufacturando el porcentaje más alto de televisores a nivel mundial, "es porque se cuenta con mano de obra calificada", afirma.

También especialista en Desarrollo Industrial del Instituto de Desarrollo Económico de la Universidad de Oklahoma, Reyes concluye que Tijuana ha abandonado hace tiempo los procesos de producción barata; eso es una falacia que pasó a la historia".

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