Bienvenidos a Changarrolandia

El gobierno federal y el de la ciudad de México ofrecen, cada uno por su lado, créditos para solic
Lucía Pérez-Moreno

Los microcréditos para changarros no son ninguna novedad en México. Diferentes fideicomisos y programas manejados por la banca de desarrollo y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), como el Fondo Nacional de Empresas Sociales, ofrecían en el pasado dinero con tasas de interés subsidiadas. Su impacto, sin embargo, nunca se comprobó y los fondos se esfumaron.

-

Como parte de sus propuestas para generar nuevos empleos, el presidente Vicente Fox y el jefe de gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, retomaron por separado la idea de desarrollar changarros con espíritu empresarial. Pero en lugar de la banca de desarrollo, los recursos se canalizarán a través de las uniones de crédito, cajas de ahorro populares, solidarias, etcétera. “Ya no serán donativos, sino créditos que tendrán que pagar”, afirma la Secretaría de Economía (SE), que estará a cargo de supervisar el programa federal.

-

Si bien el esquema promete ser más eficiente para administrar y cobrar los recursos, muchos consideran que no está exento de riesgo, porque las empresas microfinancieras no cuentan a la fecha, en México, con un marco legal.  Las quiebras de algunas cajas de ahorro, como las de Cirilo Ocampo Verduzco, pusieron en evidencia este problema.

-

“Existe el riesgo de que los socios pierdan todo su dinero”, adelanta Roberto Escalante, asesor de la Sedesol en microfinanzas para el sector rural.

-

La se puntualiza que quienes no administren bien los recursos públicos, no volverán a obtenerlos. Sin embargo, no queda claro qué criterios definirán la buena operación.

-

Los recursos ya comenzaron a fluir a cerca de 30 microfinancieras, aunque no en grandes cantidades. Se habla de $200 millones de pesos durante el primer año. Inicialmente se abarcarán pocas empresas y los préstamos serán de escasa monta –de $1,000 a $15,000 pesos–. Escalante afirma que no servirán para levantar changarros nuevos, sino para ayudar a los que ya existen. “Serán para complementar lo que ya se tiene”, dice y augura que dejarán fuera a los más pobres.

-

Las tasas de interés que cobrarán las microfinancieras (hasta 6% mensual) serán como las de las tarjetas de crédito. La se afirma que el costo de intermediación financiera será alto debido a la gran cantidad de pequeños créditos que se gestionarán. Los comerciantes, artesanos, tenderos y dueños de negocios de zaguán tendrán que pensarlo antes de recurrir a microcréditos, que podrían ser macrodeudas.  

-

Ahora ve
No te pierdas