Bloopers de la comunicación

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Durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, los soldados solían apuntar el número de bajas diarias en una pizarra. Cuando nadie moría escribían OK (zero killed, cero muertos). Con el tiempo, la expresión llegó a significar por extensión “todo está bien”.

- Todos tenemos un conocido al que llamamos cariñosamente Pepe. Este sobrenombre proviene de una costumbre monacal. Los sacerdotes solían referirse a San José con las siglas PP, correspondientes a pater putatibus, en virtud de que se adjudicó la paternidad de Cristo.

- Yucatán recibió su nombre de un indígena al que le preguntaron los conquistadores españoles cómo se llamaba su tierra. Él respondió “Yucatan”, que quiere decir “no soy de aquí”.

- Cuando los ingleses llegaron a Australia quedaron maravillados con los canguros. Al preguntar a un nativo, por señas, cómo se llamaba tan extraño animal, éste les respondió: khan-ghu-ru, que significa “no le entiendo”. De esta confusión deriva el nombre inglés del marsupial: kangaroo.

- El Evangelio según San Mateo registra la frase: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre al Reino de los Cielos.” El lector, naturalmente, piensa en el cuadrúpedo de joroba, pero recientes descubrimientos lo atribuyen a una mala traducción hecha por San Jerónimo. Al parecer Jesús empleó kamelos, refiriéndose a una cuerda ancha que se emplea en los barcos. De ahí la comparación con un hilo.

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