Bufete Industrial <br>La revancha

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Bufete Industrial (clave de pizarra BUFETE) enfrentará un reto importante durante 1998: borrar la decepción que dejó en los inversionistas la pérdida de los contratos de la refinería de Cadereyta y la planta de nitrógeno de Pemex.

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Sin embargo, lograrlo no será nada fácil, pues existen aspectos financieros a los que la empresa deberá sobreponerse si pretende retomar el camino de la construcción de plantas industriales y los proyectos de generación de fuerza.

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Al 31 de diciembre de 1997, si bien sus ventas netas disminuyeron 17.6% con respecto al año pasado, las utilidades de la compañía alcanzaron $42.7 millones de pesos. De hecho, la cifra contrasta de manera favorable contra la pérdida de $67 millones de pesos que registró en 1996.

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¿Cómo explicar lo anterior? Según informaron funcionarios de la empresa presidida por José Mendoza Fernández, “hubo proyectos importantes que se ganaron a finales de 1995”. Es decir, el impacto financiero alcanzó tal magnitud en los resultados del siguiente año que la compañía logró el mayor volumen de ventas en su historia.

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El contrapeso de esa balanza –mencionó un directivo de Bufete– se explica por la “ciclicidad de los proyectos obtenidos”. Todas las construcciones o ampliaciones atraviesan por varios periodos de intensidad. Por ello, la plenitud de los contratos que la firma amarró en 1995 registró sus frutos económicos un año después. La bonanza le permitió captar $5,087.5 millones de pesos en aquel periodo histórico.

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En lo que hace al comportamiento del negocio durante 1997, la compañía informó que ganó alrededor de 120 proyectos con un valor aproximado de $550 millones de dólares. De hecho, la obra contratada se ubicó 18% arriba en términos reales con respecto al backlog (contratos) de 1996.

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El negrito en el arroz, no obstante, lo representó la pérdida de los contratos de la refinería de Cadereyta y la planta de nitrógeno para Pemex. Los inversionistas, según analistas consultados, daban como un hecho la victoria para ejecutar los proyectos mencionados y asegurar así una utilidad mayor para las acciones de BUFETE en la serie CPO. Pero la negativa por parte de las autoridades involucradas en las licitaciones motivó a los dueños del dinero a girar órdenes de venta en contra de los títulos de la compañía, situación que disminuyó su intensidad a los pocos días.

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Explican los ejecutivos de Bufete que, a pesar de los recortes al presupuesto, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) licitará la construcción de cuatro plantas bajo el esquema de “productor independiente”: Río Bravo, Hermosillo, Saltillo y El Sauz. La mecánica de los proyectos consiste en que la empresa interesada concursa por la construcción y operación de los complejos durante un número determinado de años, en el entendido de que todos los gastos corren por cuenta del inversionista privado.

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Además, Pemex Refinación prevé la expansión de cinco plantas: Tula, Salamanca, Minatitlán, Madero y Salina Cruz. Las tres últimas involucran un valor estimado entre $600 y $800 millones de dólares cada una. En pocas palabras, la empresa buscará la revancha en 1998.

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Para los analistas, el principal reto de la compañía gira en torno a no sólo ganar los proyectos medianos (como los servicios que prestará a Roca Fosfórica Mexicana, por $14.6 millones de dólares), sino capturar los grandes contratos del tipo de refinerías o los negocios relacionados con la distribución de gas natural en el Distrito Federal.

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Al cierre de las operaciones accionarias del 20 de marzo, los operadores de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) intercambiaron los títulos de BUFETE CPO en $20.70 pesos. Los analistas fundamentales, antes de emitir alguna recomendación, mantienen en estado de “Revisión” a las acciones de la compañía.

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