Cabildeo: mucho ruido, ¿cuántas nueces

El cabildeo es un fenómeno muy incipiente: sólo uno de cada 10 temas del Congreso tiene su cabilde
Adina Chelminsky

Cuando San Lázaro decidió aplicar un impuesto especial de 20% al sector bebidas, los productores de jugos empacados pusieron el grito al cielo, con mucha razón: esta medida reduciría hasta 30% sus ventas, algo especialmente injusto porque, según ellos, los jugos, por su contenido nutricional, deben considerarse alimentos.

- Para solucionar esto, los empresarios de Jugos del Valle contrataron a un despacho que demostró exitosamente, ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), que los jugos debían quedar libres del gravamen y consiguió que se le regresaran a la firma los $260 millones de pesos que ya habían pagado por este impuesto.

- Cada vez más, las compañías nacionales logran tener ingerencia directa y legal en las decisiones públicas que las afectan, utilizando el cabildeo o lobbying: un plan estratégico que permite a un grupo (sea una empresa, un gremio o una ONG) presentar sus intereses ante el gobierno (los poderes Ejecutivo o Legislativo, a escala federal, estatal o municipal) e influir en la toma de decisiones.

- Los mexicanos entendemos poco y mal lo que es el cabildeo, como resultado de haber vivido muchos años en un régimen donde a esta actividad se le asociaba a la corrupción, el compadrazgo o el coyotaje político.

- “El lobbying profesional no abre la puerta entre los políticos y los empresarios; esta relación siempre ha existido, si bien con un estilo cuestionable. El cabildeo permite establecer un canal de diálogo más eficiente, transparente y regulado, que da acceso a un mayor número de voces”, explican Sebastián Lerdo de Tejada y Luis Antonio Godina, socios del despacho LTG Lobbying México.

- Tampoco es un programa de relaciones públicas, ya que involucra muchas veces un complicado proceso de negociación. “El decidir si se cabildea o no un tema es tan importante como determinar si invertir o no invertir –continúan los entrevistados–. La complejidad que ha ido tomando el panorama político hace del lobbying una actividad natural y necesaria para los empresarios.”

- ¿Cómo lo contrato y para qué?
El cabildeo profesional es una práctica compleja donde el éxito depende de una especial atención a los detalles, por lo que la mejor manera para llevarlo a cabo es contratando a especialistas o formando departamentos in house que sepan cómo hacerlo.

- Las grandes cámaras y asociaciones gremiales siempre han estado conscientes de la importancia de la relación con el gobierno y dedican gran parte de sus recursos, materiales y humanos, a actuar en favor de sus asociados.

- “El cabildeo es la función a la que mayor tiempo se le dedica [en el medio] y seguirá creciendo –afirma Emilio Herrera, presidente de la Comisión de Enlace Legislativo de la Concamin–. Las dificultades a vencer son grandes, pero el proceso está evolucionando y su rentabilidad es muy alta, dada la magnitud de los temas involucrados.”

- Ahora las firmas mexicanas están tomando la batuta y empiezan a cabildear, de manera particular, los temas que las afectan específicamente.

- Hay tres tipos de lobbying:

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  • El monitoreo constante: que permite a las organizaciones estar presentes e informadas de las decisiones públicas.
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  • El proactivo: que busca ayudar en la definición de proyectos.
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  • El reactivo: que defiende de los efectos que puede tener una iniciativa. 

- Más allá de la arena política, el cabildeo también apoya a las compañías para realizar cambios internos, estableciendo una estrategia con el fin de presentar de manera más efectiva los intereses de algún grupo ante el consejo de administración o la mesa directiva.

- Señal del cambio
El lobbying es una práctica muy antigua en el mundo, que inicia en México, lógicamente, con el avance democrático. Antes de 1997 cualquier negociación con el gobierno se daba exclusivamente ante el Poder Ejecutivo, quien controlaba todas las decisiones y utilizaba métodos tradicionales, como la compra-venta de influencias.

- Sin embargo, al perderse el control unipartidista del Congreso y, posteriormente, con la alternancia presidencial, se volvió fundamental replantear la estrategia de relación entre los empresarios y el Estado.

- La primera en entender esta necesidad fue la empresa internacional de relaciones públicas Burson-Marsteller, que aun antes de las elecciones de 1997 tuvo la visión de formar la práctica profesional de relaciones gubernamentales.

- “El principal reto fue cambiar la mentalidad del empresario –recuerda Aliza Chelminsky, quien dirigía la compañía en ese momento–, cambiar la mentalidad de contactos a estrategia; explicar en qué consiste el verdadero cabildeo.”

- La mayor parte de los cabilderos mexicanos son funcionarios públicos de administraciones pasadas, ex legisladores o ex embajadores; gente que tiene la capacidad de hablar un lenguaje común entre el gobierno y la iniciativa privada, y que ha encontrado una nueva área de desarrollo laboral.

- ¿Cómo encontrar un profesional de este tipo? No es tan complicado, ya que sus servicios son ofrecidos por agencias de relaciones públicas (que ya han desarrollado departamentos especializados en el tema), bufetes de abogados y contadores. En los últimos años incluso surgieron despachos que se dedican exclusivamente a esta práctica.

- Generalmente el perfil de un cabildero como miembro del establishment, así como la falta de regulación y acreditación, genera muchas dudas entre empresarios y académicos, sobre si lo que estamos viviendo es una real profesionalización del servicio o simplemente otro matiz de la antigua manera en la que se hacían las cosas.

- No se puede asegurar la seriedad de todo el que se hace llamar cabildero; sin embargo, la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo (Procab) está tomando pasos importantes en esta dirección. “Somos extremadamente cuidadosos al aceptar nuevos miembros –enfatiza Julio Portales, presidente de la organización–: todos ellos deben adherirse estrictamente a nuestro código de ética, que busca el desempeño de la práctica con apego a principios de legalidad, profesionalismo e integridad.”

- ¿Hacia dónde?
El cabildeo jugará un papel cada vez más importante en la vida política y empresarial de México. Su campo potencial es enorme; actualmente menos de 10% de las iniciativas que se discuten en el Congreso cuentan con algún tipo de apoyo; en otros países esta cifra es cercana a 100%.

- Para Benito Nacif, director de estudios políticos en el CIDE, el éxito futuro del loobying profesional depende de un esfuerzo en dos frentes: “El primero es en el Congreso, estableciendo medidas para frenar y castigar los casos de conflicto de intereses y tráfico de influencias, mediante un código de ética, legislación adecuada y el registro de los actores involucrados. El segundo es crear una cultura del oficio, entre los empresarios, los cabilderos y la sociedad en general.”

- Irónicamente, en una industria que se dedica a la negociación, la línea entre lo aceptable y lo inaceptable debe ser clara e inamovible.

- Como bien dice Gustavo Almaráz, socio director del despacho Grupo Estrategia Política, “lo que es correcto es muy claro y lo incorrecto es muy claro también”.

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