Camiones a vuelta de rueda

Ya no hay bloqueo legal para los camiones a través de la frontera, pero no habrá aumento inmediato
Andrew McAfee

El 7 de junio, una decisión unánime de la Suprema Corte de los Estados Unidos dejó sin vigor un bloqueo carretero que impedía a los camiones mexicanos de carga y de pasajeros circular libremente en ese país.

- Bajo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el transporte a través de la frontera debió comenzar en diciembre de 1995. Pero la normativa fue mantenida en terreno seguro por la administración de Bill Clinton ante el fuerte lobby que ejercía el Sindicato Teamsters (un sindicato con más 1,4 millones de miembros), el cual temía a la competencia mexicana por sus bajos costos.

- Los camiones son, por mucho, el medio de transporte más importante de mercancías a los Estados Unidos a través de la frontera.

- Desde mediados de 2001, el presidente George W. Bush ha expresado su intención de cumplir con todos los compromisos del TLCAN.

- En marzo de 2002, la Administración Federal de Seguridad de Vehículos de Carga (FMCSA, Federal Motor Carrier Safety Administration), una división del Departamento de Transporte (DT), dio a conocer las reglas que permiten a los transportadores mexicanos operar en los Estados Unidos. En noviembre de ese año Bush levantó una moratoria, establecida desde 1982, que impedía a estos camioneros ingresar al país. Sin embargo, su gobierno fue demandado inmediatamente por diferentes organizaciones civiles entre las que se incluía a Public Citizen (un organismo de consumidores sin fines de lucro), a los Teamsters y a la Federación Laboral de California, quienes afirmaban que antes de levantar la moratoria para la entrada de camiones se debía realizar un estudio de impacto ambiental. La Novena Corte de Apelaciones del Circuito apoyó esa moción en enero de 2003.

- La reciente anulación de esta decisión por parte de la Suprema Corte fue crucial, ya que comenzar dicho estudio ambiental hubiera demandado un proceso mucho más largo. Además, en una consideración que podría tener un impacto en futuras disputas comerciales internacionales, los jueces argumentaron que las responsabilidades constitucionales y estatutarias del Presidente exigían que se le otorgara una mayor flexibilidad para tomar partido en situaciones vinculadas con las relaciones internacionales y el comercio exterior.

- Una piedra en el camino
La decisión de la Suprema Corte remueve el último obstáculo legal para la libre circulación de los camiones a través de la frontera. No obstante, las insinuaciones de que los camioneros mexicanos pronto empezarán a entrar a Estados Unidos en cifras significativas (34,000 al año según la organización Public Citizen) parecen bastante exageradas. Para que eso suceda, todavía tienen que llevarse a cabo diversas negociaciones entre los Poderes Ejecutivos de ambos países.

- También el 7 de junio de este año, el Departamento de Transporte estadounidense emitió un comunicado anunciando su voluntad de trabajar conjuntamente con México en esta cuestión.

- Sin embargo, no está claro si Bush está dispuesto a moverse tan rápido en dichos asuntos como lo estaba en los días previos al 11 de septiembre, cuando la luna de miel, que terminó hace tanto tiempo, con la administración de Vicente Fox estaba en pleno auge.

- Es más, él ahora está más ocupado en su propia lucha por la reelección en noviembre próximo.

- Además, la decisión fue oficialmente recibida con frialdad por el gobierno de Fox.

- Una respuesta conjunta por parte de las secretarías de Economía (SE) y de Comunicaciones y Transportes (SCT) afirmaba que sólo se había resuelto un conflicto doméstico mientras que se dejaban intactas las diferencias entre los dos gobiernos en lo referente a las regulaciones del Departamento de Transporte de 2002, que fueron juzgadas por México como discriminatorias y discrecionales. El comunicado afirmaba además que el gobierno mexicano no apoyaría una apertura de frontera que estuviera en contra del TLCAN y colocara a las empresas mexicanas en desventaja con las estadounidenses. El boletín de prensa no mencionó nada acerca de las negociaciones futuras en el asunto.

- Ciertamente, el TLCAN establece que los transportadores mexicanos, estadounidenses y canadienses deben ser tratados equitativamente.

- Las reglas de 2002 estipulan, entre otros puntos, que a los transportadores mexicanos que soliciten operar en cualquier parte de los Estados Unidos se les requerirá que sus vehículos pasen por una inspección de seguridad y sean sometidos a un intenso monitoreo de seguridad durante un periodo provisorio de 18 meses. Además, se les permitirá entrar a los Estados Unidos sólo en los cruces comerciales de la frontera y cuando esté en servicio un inspector de seguridad de transportistas. Las regulaciones establecen un programa de pruebas de alcohol y drogas y la homologación de la cantidad de horas de servicio por camionero, las cuales deben ser las mismas que establecen requerimientos federales estadounidenses (un máximo de 10 horas continuas). También requieren que el camión mexicano cuente con un seguro otorgado por una compañía registrada en los Estados Unidos.

- Aparentemente, la SE y la SCT se están sometiendo a la presión de las compañías mexicanas de transporte, que temen a la competitividad de sus contrapartes estadounidenses, así como al costo que implicaría el cumplimiento de las regulaciones del Departamento de Transporte. Es bastante improbable que la administración Bush decidiera descartar esas estrictas reglas del DT, ya que alimentaría el temor de que los camiones mexicanos son inseguros para recorrer las carreteras de los Estados Unidos.

- ¿Cada lado se atrinchera?
Si ambos lados se atrincheran en sus respectivas posiciones, se seguirá manteniendo el status quo que ha prevalecido durante 22 años. Éste es el actual sistema de “acarreo”, por el cual los operadores de distancias cortas transportan los trailers al otro lado de la frontera en una zona de 20 millas dentro de los Estados Unidos, donde luego son cargados por grandes transportistas domésticos. Es difícil establecer cuál es el costo adicional exacto que representa dicho sistema para las empresas y clientes en ambos lados de la frontera, pero se estima que varía entre $500 millones y $ 2,000 millones de dólares al año.

- Si México y EU resuelven su disputa, igualmente el tráfico de camiones a través de la frontera se desarrollará con lentitud. Mientras tanto, el DT mantendrá sus costosas reglas para las empresas mexicanas.

- De un lado están las compañías de transporte de corta distancia, que ya están familiarizadas con los aspectos prácticos para cruzar la frontera, y hasta los inspectores y guardias conocen a todos sus conductores.

- Por el otro, la medida le permitiría a las transportadoras estadounidenses y mexicanas manejar sólo fletes internacionales y no exclusivamente los envíos domésticos.

- Aun así y tomando en cuenta todos los factores, la resolución de este asunto puede ser un largo, largo camino.

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