Campamentos financieros

No enseñan ni a cocinar, ni a hacer nudos. Llegan a México los cursos para niños donde aprenden a
Georgina Navarrete

La vida de Roberto Segura parece marchar sobre ruedas. Trabaja tiempo -completo en el departamento de circulación de un periódico nacional, tiene -seis tarjetas de crédito, chequera, auto propio y, desde hace algunos meses, la -libertad que brinda vivir solo.

- Hace dos semanas Roberto declinó la invitación de American Express para -convertirse en socio Platinum, que le extendieron gracias a su buen historial -crediticio de los últimos cinco años y que hoy lo anuncia como ‘buen -gastador y mejor pagador’. ¿Por qué se negó? “Es una grosería pagar 450 -dólares anuales”, opina. Pero no adquirió tal sentido de la responsabilidad -de manera fácil sino como resultado de aprender a tropezones que el dinero -plástico no equivale a un billete de lotería ganador: “(el crédito) me -sacó de apuros, pero llegué a deber 1,000 pesos sólo de intereses con una -línea de crédito de apenas 3,000”, cuenta.

- Es posible que Roberto no sea el target de la Platinum, pero sí para una -gama de cursos que enseñan a ahorrar, a multiplicar el capital y a convertirse -en cliente potencial de las entidades financieras ávidas de aumentar su -cartera.

- Hoy Roberto reconoce que “es una tontería” tener tantas tarjetas de -crédito, pues “nadie me enseñó a usarlas”. Y tampoco cómo ahorrar o -invertir su dinero. Su caso no es excepcional. En México –como en casi todo -el mundo–, la formación financiera no se incluye en los programas de -educación oficiales y la gente ha tenido que aprender a administrar su dinero -‘de oído’, en el mejor de los casos. Por esta razón, más personas de las -que uno se imagina prefieren mantener sus ahorros improductivos ‘bajo el -colchón’, temerosos de amanecer con la noticia de otro ‘error de diciembre’ -o de un nuevo rescate de la banca.

- Joyas de familia
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Pero hay quienes buscan allegarse una educación financiera formal para -reducir el impacto. Y con el propósito de atender esta demanda, entidades -financieras como American Express Bank, Merrill Lynch y Citigroup han creado -programas intensivos para enseñar a los hijos de sus clientes –y futuros -clientes– el valor del dinero y la conveniencia del ahorro.

- Desde hace cinco años American Express Bank realiza un curso anual gratuito -que tiene gran demanda, pero como el cupo es de 30 lugares se accede sólo por -invitación. Los criterios de selección, afirma Penny Smith, directora de -Mercadotecnia, son tan simples como “ser hijo de uno de nuestros clientes y -tener entre 18 y 26 años”. No obstante, aunque su política les impide -confesarlo, el programa está diseñado para los hijos de sus clientes más -exclusivos entre ellos “algunos mexicanos”, según confiesa Smith, aquellos -con activos financieros suficientes para afrontar sin esfuerzo el gasto del -viaje a Londres –donde se realiza el campamento–, el hospedaje y el resto de -su alimentación durante los cinco días que dura el curso.

- Por su parte, el de Merrill Lynch (que dura tres días) es similar, aunque -esta empresa de asesoría financiera prefiere no promocionarlo porque está -dirigido sólo a los clientes con los que mantiene un trato directo, personal. -Muchos de estos descendientes de ricos tienen mucho más que perder que Roberto, -pues no conocen el esfuerzo de ganarse el dinero y, por consiguiente, ignoran su -valor. Saben del placer del consumo, pero no cómo ganárselo por sí mismos.

- En esos cursos los estudiantes trabajan en equipos para aprender a -interpretar datos económicos, resolver estudios de casos fiduciarios e, -incluso, construir su propio portafolio de inversiones. ¿La mayor ganancia? “La -oportunidad de conocer gente de todo el mundo, interactuar con ella y hacer -buenas relaciones”, explica Smith sobre su programa ‘Herramientas para -construir tu futuro financiero’, que han cursado 150 estudiantes de todo el -mundo.

- La ejecutiva afirma que al principio los muchachos llegan con poco ánimo, -pero al final “se interesan más en el trabajo de sus padres y en las -inversiones”, además de que “aprenden a trabajar y se divierten”.

- A cuidar los centavitos
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Pero no sólo los ricos, nuevos o por tradición, quieren aprender a manejar -su dinero. En México, donde el ahorro no es una cualidad común entre la -población, el índice de personas en situación de riqueza no ha variado en -cinco años.

- Araceli Damián, investigadora del Centro de Estudios Demográficos y Urbanos -de El Colegio de México, afirma que desde 2000 el segmento de altos ingresos no -rebasa 6% de la población, mientras que el de escasos recursos suma 80% y la -capa intermedia que flota por encima es de apenas 14%. “Aquí no hay nuevos -ricos –señala Damián–, sino que la polarización es cada vez más -evidente. Los ricos son cada día más ricos”.

- Igual que Roberto Segura, muchos mexicanos carecen de orientación sobre qué -hacer con sus ingresos. La ausencia de cultura financiera se refleja, de -entrada, en el hecho de que el primer instrumento bancario con que el mexicano -tiene contacto es la tarjeta de crédito, cuando tendría que ser un seguro o -una chequera.

- “Deberíamos aprender a administrar nuestro dinero antes de aprender a -gastar el de otros”, opina Lucero Rodríguez, organizadora de The Money Camp -México, filial de una empresa estadounidense que comenzó a ofrecer cursos para -niños y adolescentes en el país desde el verano pasado.

- La empresa es licenciataria de The Money Camp Estados Unidos, una asociación -civil creada en 2002 que se sostiene con donativos, y que por primera vez -desarrolla este programa fuera de su país de origen. Aunque comparten la meta -de “darle a la gente el poder de vivir con independencia económica”, la -versión mexicana está planteada como negocio.

- Su programa de finanzas para adolescentes (de 12 a 18 años) cuesta en -México alrededor de 3,300 pesos. Además ofrece uno intensivo en la modalidad -de campamento de verano, y otro más flexible que sólo exige un par de horas a -la semana durante cuatro meses. Hay tal potencial en la demanda que los -directivos mexicanos de The Money Camp comenzarán a impartir cursos breves para -adultos (a un costo menor que el de dos días laborales en México y otros -destinados a escuelas y empresas.

- El interés por tomar estos cursos tampoco depende del estatus económico. -Álvaro López Loyola, director general de The Money Camp México cree que la -reacción más importante no provino de colonias como las Lomas de Chapultepec -sino “de los segmentos medio y medio bajo. Entre más gente toquemos, puede -representar que nos fortalezcamos como país y dependamos menos del ahorro -externo”.

- La casa matriz en EU de The Money Camp impartió este verano el mismo curso a -los hijos de los empleados de la Reserva Federal. La empresa, que hasta ahora no -ha estado ligada a institución financiera alguna, se apoya en asociaciones -civiles y fundaciones altruistas. La filial mexicana, por su lado, quiere lograr -el respaldo de entidades como la Comisión Nacional de Defensa de Usuarios de -Servicios Financieros (Condusef) y el Banco de México para garantizar la ‘libertad -de cátedra’. “Sólo nos aliaríamos a un banco comercial si pudiéramos -seguir cuestionándolos”, asegura López Loyola.

- Aunque los programas de The Money Camp en México y Estados Unidos son -similares, van de acuerdo con la idiosincrasia de cada país. Con dinámicas de -juego, los chicos aprenden, desde una perspectiva no financiera, qué es la -aceleración y la desaceleración de la economía, el valor agregado de los -productos, el comportamiento de los mercados, la depreciación monetaria, cómo -elaborar un plan de negocios o cuáles son y cómo funcionan los instrumentos de -inversión.

- Asimismo, organizaciones como OMBI (Owner Managed Business Institute, centro -de educación e investigación de negocios familiares que comparte el programa -de ese tópico con la Harvard Business School), el tima y algunas empresas -privadas preparan e imparten cursos particulares para las familias de -empresarios que lo piden. Sin embargo, la demanda es baja debido a que “no hay -mucha conciencia sobre la necesidad de preparar de manera formal a la siguiente -generación”, aun cuando es necesario enseñar a los hijos “en una primera -etapa, de los cinco a los ocho años, la importancia de cuidar el dinero”, -asegura Imanol Belausteguigoitia, director del Centro de Desarrollo de la -Empresa Familiar (Cedef) del ITAM, miembro de OMBI y dueño de Acertare, una -consulta en administración de empresas que, entre otros servicios, ofrece este -tipo de cursos a la medida.

- A sus 23 años, y con más de una década en el mercado laboral, Roberto -Segura quiere comprar un departamento y retomar sus estudios. Por eso busca -asesoría financiera a fin de aprender a multiplicar su capital y poder ahorrar. -“Algunas empresas como Prudential-Apollo y Más Fondos dan asesoría, pero no -quiero comprometerme a darles mi dinero, más bien quiero saber cómo operan o -cómo se manejan”. Roberto está a tiempo de cambiar sus hábitos para evitar -vivir al día.

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