Cazadora de ofertas

Gruma vende en más de 100 países, pero quiere ser aún más grande. Este año se dedicará a las
Orquídea Soto y Lourdes Contreras

En 2008, la crisis de derivados, desatada por la inestabilidad en el tipo de cambio, acaparaba la atención de Gruma. La fabricante de harina de maíz tenía una deuda de 738.7 millones de dólares (MDD), producto de su posición en esos instrumentos. Raúl Peláez, entonces director de Finanzas y Planeación, fue uno de los personajes clave en las negociaciones con acreedores, que concluyeron con éxito, pues se acordó el pago de la deuda en un plazo de siete años.

- Dos años más tarde, Peláez, ahora como director general de la empresa, festejaba de nuevo. Gruma enterró en 2010 los fantasmas que asustaban sus sueños de crecer, gracias a una atinada maniobra financiera.

- La compañía, propiedad del empresario Roberto González Barrera, pudo deshacerse de deudas, disminuir su riesgo de financiamiento y obtener el flujo necesario para pensar en la adquisición de empresas en el exterior. “Él quiere tener una banderita de Gruma en cada país del mundo donde sea rentable”, dice Peláez.

- El 15 de febrero de este año, la firma concretó una acertada estrategia al deshacerse de su participación accionaria en Grupo Financiero Banorte, con lo que obtuvo 9,005 millones de pesos. La cifra representó su liberación. Pagó anticipadamente deudas por 817 MDD y pudo terminar contratos de crédito con Deutsche Bank Trust Company Americas, The Bank of New York Mellon, BBVA Bancomer, ABN Amro Bank, Barclays Bank, Standard Chartered Bank y BNP Paribas.

- Los problemas financieros que le ocasionaron a la compañía las operaciones con instrumentos derivados quedaron saldados con la venta de los títulos de Banorte, dice Luis Miranda, analista de Grupo Financiero Santander. “Este año ya podemos decir que Gruma es una empresa que puede volver a operar de forma normal”.

- Entre las principales ventajas de la operación se encuentra alcanzar nuevamente razones financieras del nivel de empresas con grado de inversión y acceder a nuevas y mejores condiciones de crédito en materia de tasas de interés.

- Además, le permitieron simplificar la estructura de la compañía, al convertirla en una empresa totalmente del sector alimentos, “punto fundamental para la decisión de compra por parte de fondos de inversión que buscan empresas en entornos estables, lo cual es el caso del sector alimentos”.

- Con dichos argumentos como antecedente, en el auditorio de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), cuando acudió a la ceremonia de colocación de los títulos de Banorte, Peláez declaró: “Con el fortalecimiento de la estructura financiera de la empresa y la eliminación de restricciones, Gruma  consolida su estrategia de expansión en Europa y otros continentes para 2011”.

- Las reacciones no se hicieron esperar. El 28 de febrero, desde su corporativo de Monterrey, la calificadora Fitch subió las notas de Gruma a BB con perspectiva positiva. La agencia explicó que “el alza en las calificaciones refleja su buen desempeño y mejora en su posición financiera”. Las notas están soportadas por su sólida posición como uno de los productores más grandes de harina de maíz y tortillas en Estados Unidos y Centroamérica y de harina de maíz y de trigo en México y Venezuela.

- El proceso de saneamiento de las finanzas de la compañía que, según Gaspar Quijano, analista de Vector Casa de Bolsa, le llevó alrededor de 10 meses, comenzó a dar resultados. “Hoy, Gruma cuenta con recursos para ampliar sus operaciones en otras regiones a través de compras”, dice.

- Raúl Peláez explica que se trata de 150 MDD, de los cuales una parte “considerable” se orientará a los esfuerzos de crecimiento de Europa y Asia.

- Estos hechos son para Fernando Olvera, analista de BBVA Research, muestra de que “lo peor ya pasó”. Y es que más que cuentas por pagar, dichos compromisos fueron un ancla para su expansión, una limitante para sus inversiones.

- En sus marcas…
Roberto González Barrera no esperó mucho para saciar su sed de crecimiento. Así, en abril pasado acordó la adquisición  de Albuquerque Tortilla Company, ubicada en Nuevo México, EU, con la que incrementará su producción de tortilla de trigo y de maíz.

- Compró las líneas de producción, los inventarios, la marca Albuquerque Tortilla y las ventas de esta firma. “Sabe que su potencial de crecimiento está fuera de México”, asegura Miranda.

- Para José Quijano, una compra en el extranjero “era de esperarse. Tiene muchos años que México le quedó chico”.

- Calculan que será en el segundo trimestre de este año cuando se note en los resultados de la compañía la integración de la firma que, durante 2010, registró ventas anuales por 14 MDD.

- Para 2011, las expectativas de Fernando Olvera contemplan un crecimiento en ingresos de 6.9%.

- Un factor en contra son los altos precios de sus principales insumos. Sin embargo, esto será parcialmente compensado por la fortaleza del peso frente al dólar y las eficiencias en gastos que ya realiza la compañía.

- El consenso de los analistas indica que, para 2012, habrá una recuperación en rentabilidad que permitirá una estabilidad en los costos de los insumos.

- El modus operandi
Gruma es el negocio favorito de Roberto González Barrera. Sin embargo, no había podido dedicarle tiempo completo, ahora sí y eso lo tiene feliz y ocupado.“Haber dejado la presidencia de Banorte en Guillermo Ortiz y la dirección general a Alejandro Valenzuela, le permite estar más tiempo con el hijo predilecto, Gruma”, comenta Peláez.

- González Barrera ha vuelto a hacer las maletas para encabezar directamente las acciones que le permitan aprovechar las oportunidades de crecimiento que la crisis mundial ofrece, es decir, compras a buen precio. En mayo, viajó a distintos países de Europa, con un equipo de especialistas en diferentes temas, como mercadotecnia, producción, entre otros, a detectar blancos de compras.

- Gruma hace tiempo que es una empresa global que obtiene 67% de sus ventas del exterior, sobre todo el mercado norteamericano y sudamericano, específicamente Venezuela, y empezó su expansión cuando la palabra ‘globalización’ ni siquiera aparecía en la mente de los mexicanos.

- La fabricante de harina abrió su primera planta en Costa Rica en 1976. Para poder devolver la cultura del maíz a su nación, el mandatario José Figueres contactó a la empresa mexicana. Figueres estimaba que en un par de lustros más la población habría estado acostumbrada a consumir sólo trigo, lo que los haría dependientes de las importaciones de ese grano.

- Costa Rica, a través de Derivados del Maíz Alimenticio (Demasa), fue la pionera en la industrialización del grano en ese país. “Él tiene un sexto sentido que a lo mejor el que tiene un doctorado en Harvard tiene que desarrollar”, señala Peláez.

- La expansión internacional incluye operaciones en Estados Unidos, Europa, Centroamérica, Venezuela, Asia y Oceanía con la presencia de marcas como Mission Foods y Maseca.

- La empresa ha tenido éxito gracias a la adaptación de sus productos a la gran variedad de consumidores, lo mismo comercializa pan plano y pan pita, que chips y tortillas. Además, vende harina de maíz o derivado del grano a cerveceras.

- La tortilla fuera de México es vista como comida étnica, ocasional, por lo que no se aferran a la idea de llevar ese producto mexicano a todos lados. Así, por ejemplo, en Reino Unido, se enfocaron  al wrap, que es más accesible que un sándwich. Introducir la ‘cultura del wrap’ ha significado para la compañía invertir cada año 10% de las ventas totales en publicidad, sobre todo en televisión, pero ha sido un gran éxito. A través de la campaña “El wrap es el nuevo sandwich”, la compañía ha logrado sostener ventas a doble dígito incluso en tiempos de crisis en la región.

- Las ventas de Mission Foods en el Reino Unido provenientes de la comercialización de wraps crecieron 20% el año pasado, dice el director de esa filial, Francisco Yong. En ese país se consumen 11.8 billones de sándwiches (mercado valuado en 15 millones de dólares) al año.

- Afinando el olfato
La severa crisis por la que atraviesa Europa, que ya vive multitudinarias protestas sociales en países como España, Francia y Alemania, abre grandes oportunidades, y ha despertado el apetito de Gruma. El año pasado, por ejemplo, compró una planta en Ucrania, y González Barrera sabe que hay más oportunidades, pero no tomarán riesgos. La apuesta es ambiciosa, la mirada está en Europa, Oriente Medio, EU y Canadá. Tan sólo en Europa planean que la contribución de la zona a los ingresos de Gruma llegue este año a 5%. En 2010 era de 4%. En EU ya tienen gran parte del mercado hispano, que, según el último censo, son 50 millones de personas. Pero quieren que más anglos también compren sus productos. Allí está el reto.

- “No queremos vernos en cosas raras. Seguiremos en nuestro negocio tradicional, con productos de valor agregado donde somos líderes”, explica Peláez.

- Los criterios de compra son dos: que vaya en el sentido del negocio y que sean precios atractivos y operaciones que permitan hacer sinergias.

- “Se hacen muchos análisis para conocer las características del consumidor a donde vamos a llegar, no vamos a imponernos. Si nos hubiéramos empecinado en vender tortilla de maíz, no habríamos llegado muy lejos. Nosotros llegamos a entender qué comen y dónde podemos dar un valor agregado. Si en Asia son panes planos, hacemos eso, para nosotros, es una tortilla de trigo”, agrega Peláez.

- Como director general, Raúl Peláez sigue privilegiando en el programa de adquisiciones, la disciplina financiera.  “No vamos a hacer compras locas ni fuera de nuestro mercado. Aunque si las oportunidades son muy buenas, el presupuesto de 150 MDD para adquisiciones este año, aprobado por el consejo, puede incrementarse. “No nos lo tenemos que acabar, pero, si hubiese grandes oportunidades, también podría haber más, explica. La adquisición más grande que han hecho ha sido de 150 MDD, por lo que no consideran que el gasto por operación sea elevado.

- El año pasado, Roberto González Barrera puso en estas palabras la responsabilidad que quería depositar en manos de Raúl Peláez: “Vas a tener que sacrificar cosas, vas a tener que ver menos a tu familia”. El director general de Gruma recuerda que se tardó “dos segundos” en decir que sí. González Barrera no exageraba, quiere recuperar el tiempo que no le dedicó 100% de su tiempo a “su hijo predilecto y es muy celoso”, asegura Peláez.

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SE BUSCAN GANGAS
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- Gruma aprovechará la crisis mundial que no termina de irse para su - expansión internacional.
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- Las reglas de Roberto González Barrera para comprar empresas son las - siguientes:
- • Las adquisiciones deben ir en el sentido del negocio.
- • No experimenta con compañías que tienen productos que no conocen, como - el del pan.
- • Busca que sean precios atractivos de compra y que las operaciones - permitan hacer sinergias.
- • Trata de que las adquisiciones tengan productos realmente innovadores.
- • Penetra en mercados donde la exigencia de los consumidores permite ir - un paso adelante de la competencia.
- • Sólo operaciones rentables.
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