Ciudad Coppel

Enrique Coppel, el dueño de los almacenes, soñó con una ciudad ideal y desde hace más de una dé
Ángeles Castellano Gutiérrez

En Sinaloa, la primavera dejó de ser sólo una estación del año. Desde hace una década, así se le conoce a un terreno ubicado en Culiacán que hoy mide 1,000 hectáreas y donde un gran lago artificial ocupa una cuarta parte de la superficie. En esta zona está naciendo una nueva ciudad. Pero no será una ciudad cualquiera. Será una del futuro. Para tener una casa ahí, es necesario contar con buenas referencias de al menos 12 habitantes de La Primavera y aceptar que un detective privado investigue y compruebe que ninguno de los posibles vecinos se dedica a actividades delictivas.

- Quienes pasen esta etapa podrán presumir entonces que son miembros de una comunidad floreciente que, en su punto culminante, podría sumar hasta 100,000 personas, todas cuidadosamente seleccionadas entre la alta sociedad del noroeste del país. Ellos serán habitantes de un lugar que podría llamarse Coppel City, en alusión, claro, a quien está haciendo posible este proyecto: Enrique Coppel, el dueño de los almacenes del mismo nombre que venden calzado, ropa y artículos para el hogar a la clase popular de todo el país.

- Este proyecto de ciudad, que empezó a fraguarse en 1993 y que en junio pasado tenía sólo 122 casas habitadas, ya es un área autogestionada. El ayuntamiento de Culiacán no tiene que encargarse de la jardinería, el suministro de agua o el tratamiento de aguas residuales. El financiamiento procede de una sola fuente: el bolsillo de Coppel. Es su sueño y él lo financia. Y sin préstamos bancarios o de otro tipo. No tiene prisa y va construyendo su ciudad con sus propios ahorros. 12 años después de comenzar este sueño no sabe ni cuánto ha invertido en él, “pero ha sido mucho más de lo que pensaba que iba a gastar”, dice. La oportunidad de realizar su sueño le llegó a Coppel con un cambio de legislación en 1992, entonces situó su ciudad ideal alrededor del lago artificial en donde solía hacer actividades acuáticas hace tres décadas, y que desde entonces ya se llamaba como dicha estación del año. Ahora, La Primavera está dividida en barrios y dentro de ella no está permitido que las casas tengan bardas. La seguridad sólo es de cara al exterior. Y para ello construyeron una barda de 12 kilómetros de largo y cuatro metros de alto, rematada por una alambrada electrificada para asegurar la convivencia, la armonía y la ausencia de delitos.

- Los primeros hogares habitados se ubican a la orilla del lago, la zona más exclusiva de la futura ciudad. Todas son casas grandes de modernos y estéticos diseños arquitectónicos, aunque también hay una zona prevista para torres departamentales. La ciudad está planeada para que no sea necesario salir de ella en la vida cotidiana: tiene espacios para oficinas, una zona industrial, escuelas, iglesia, zona comercial, un hospital, clubes deportivos, una universidad, un hotel, e incluso una playa artificial. ¿Sorprendido? Le falta saber que también planean construir un hipódromo y un casino o un anfiteatro. El agua es un elemento fundamental, no sólo por el lago, sino porque es posible desplazarse por todo el desarrollo a través de canales. También hay un parque lineal, que se desliza por toda la ciudad, para que sea posible recorrerla caminando. Todo esto adornado con 150,000 árboles, frutales en los andadores y palmeras en los accesos acuáticos. Pero hay muchas más especies en el resto del lugar. ¿Qué hay detrás del sueño que este hombre está haciendo realidad en Sinaloa?

- En el inicio…
Enrique Coppel conocía esta zona desde hace tiempo. Eran tierras ejidales y, por tanto, no podían ser vendidas ni dedicadas a otra actividad que no fuera la agrícola. Un cambio en el artículo 27 de la Constitución, en 1992, durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, y más tarde, en la Ley Agraria, propició que tierras como éstas pudieran usarse de otra forma. Los ejidatarios comenzaron a ofrecerle sus tierras, y él, a construir su sueño.

- No era su primer acercamiento a los desarrollos urbanos. La familia Coppel, en su mayoría, vive en un fraccionamiento privado que también fue construido por Enrique Coppel hace tres lustros. Se llama Los Álamos y tiene siete hectáreas. Los Álamos también cuenta con una zona comercial y una iglesia, que el empresario regaló a la diócesis de Culiacán.

- Coppel es un apasionado del urbanismo. Lee, viaja, visita otras ciudades y está en permanente contacto con expertos que le asesoran y le cuentan sus experiencias. “Cuando viajo, lo hago con otros ojos”, dice. Después de ensayar en Los Álamos, Coppel quería que en La Primavera cada cosa tuviese su mejor ubicación. La empresa ICA realizó un estudio topográfico de la zona para reconocer los terrenos, identificar el uso y la calidad de las tierras. Hizo también un corte para hacer estudios de mecánica de suelos y ver cómo podía cimentarse, explica Ramón Guillermo López Díaz, arquitecto del equipo de La Primavera. Después de este estudio, dragaron y limpiaron el lago y le dieron forma a las riberas para que hubiera mayor línea de costa y el agua siempre estuviese presente.

- Todo está planeado en este sueño. Los canales cuentan con respiraderos artificiales para que puedan vivir peces y tortugas, y las aguas no se estanquen. La idea es que toda La Primavera sea accesible por agua.

- Construyeron los accesos terrestres a esa zona y entonces contactaron a un equipo de arquitectos, PBR, de Newport, California, que habían desarrollado otros proyectos como Eurodisney. Ellos realizaron el primer plan maestro de la ciudad. PBR pidió permiso a Coppel para presentarlo al premio internacional más importante de desarrollos urbanísticos del mundo y lo ganaron. Decidieron donar el proyecto a La Primavera a condición de que no cambiaran el concepto con el que se había originado la ciudad.

- Los primeros tres barrios se terminaron en 2000. La oferta consistía en lotes terminados y urbanizados para 750 viviendas, incluidas sus casas club, sus zonas deportivas, sus albercas y sus canchas.

- Y al séptimo día…
Los barrios de La Primavera están divididos en lotes edificables, de distintos tamaños. Los lotes más solicitados son los que dan al lago. Ya están todos vendidos a pesar de ser los más grandes y donde el metro cuadrado es más caro. Según Coppel y otras voces implicadas en el proyecto, incluido el propio alcalde de Culiacán, es el fraccionamiento más barato del municipio. El precio en otros fraccionamientos varía entre $3,000 y $3,500 pesos por m2 y en La Primavera el precio es de $2,000. El costo promedio de una vivienda media en La Primavera, incluyendo el precio del terreno y la construcción, está alrededor del millón y medio de pesos.

- La construcción corre a cargo del dueño del terreno, pero en el momento de la venta informan al comprador de la existencia de una constructora hermana del proyecto, aunque no dependiente de él. Es Casa Alta, y la propietaria es Cecilia Coppel, hija del soñador. Ella trabaja con casas sobre pedido y hay un stock de una casa de cada modelo de inventario para ventas rápidas. Sólo 15% de los compradores utilizan la constructora. El resto construye por su cuenta, apuntan empleados del departamento de ventas de La Primavera. Los que prefieren construir por su cuenta necesitan presentar un anteproyecto al equipo de arquitectos de La Primavera. “Tenemos unas normas de construcción para que el paisaje sea bonito, normas que explican cómo deben ser los techos, cuántos metros tienes que dejar de área verde, qué altura deben tener las casas, los colores…”, dice Coppel. Privilegios del que sueña.

- La Primavera es una ciudad autogestionada, una ciudad privada. El ayuntamiento no interviene para nada. Al presidente municipal, Aarón Irízar, no le parece mal que esta zona tenga su propio sistema de gestión municipal. De hecho, él vive actualmente en Los Álamos y posee un terreno en La Primavera, donde espera trasladarse en el futuro.

- Las normas de convivencia están recogidas en reglamentos de cada uno de los barrios y son votadas por sus habitantes. En ellas hay reglas como la velocidad a la que se puede circular, la obligatoriedad de separar la basura para que pueda ser reciclada, la prohibición de usar armas de fuego o de consumir drogas, las funciones del área de mantenimiento, las cuotas que hay que pagar o las multas que se han de pagar en caso de que se incumplan todas estas normas de convivencia. La mayor parte de los habitantes de La Primavera son matrimonios jóvenes con hijos pequeños y en los que sólo trabaja fuera de casa el hombre, aunque también hay algunos matrimonios mayores que piensan en este lugar como el ideal para el retiro.

- La mayor parte de las familias que viven aquí llegan buscando el mismo sueño que Coppel. “Un estilo de vida completamente diferente al que nunca hubiera imaginado en Culiacán”, dice Nancy, de 38 años, casada, con tres hijos pequeños, cuyo marido tiene una empresa de transportes refrigerados para la exportación de verdura y legumbres. Igual opina Ofelia, de 60 años, casada con un médico rural, preocupada por ofrecer bienestar a sus dos hijas que aún están solteras. “Es un lugar hermoso, tranquilo, seguro”, comenta.

- La Primavera no necesita promoción externa, no tiene área de marketing o publicidad. Ni siquiera tiene página web. El área de ventas, de no más de cinco personas, no busca al cliente. Sólo espera a que éste llegue. Trabajan 365 días al año y no reciben comisiones por las ventas. Aquí no importa la cantidad de ventas ni lo rápido que las hagan, importa que se vendan los lotes a las personas adecuadas.

- El área de administración es un verdadero ayuntamiento. De ella dependen casi 200 empleados, todos contratados directamente por La Primavera. Muchos de los que se encargan de la jardinería son campesinos que solían trabajar en estas tierras. Unos 60 empleados se dedican a velar por la seguridad del área. Sentirse seguro es de vital importancia en un lugar como Culiacán, tristemente conocido por la violencia del narco.

- La Primavera quiere aislarse de la violencia y la inseguridad, y parte del sueño de Coppel es demostrarle al mundo que en Culiacán se puede vivir de una manera segura. Sin embargo, Antonio González, jefe del área de administración, reconoce que La Primavera no puede evitar males mayores. “A todo el que llega le digo que no estamos exentos de que nos pase cualquier cosa, sobre todo que para los que vienen y matan y secuestran nosotros no tenemos protección”, dice.

- Por los siglos de los siglos
Parte del sueño de Coppel es que los habitantes de La Primavera se sientan identificados con el lugar, echen raíces, entierren a sus muertos aquí. Los barrios tienen nombres de santos, elegidos porque son nombres de personas de la familia Coppel, como San Luis, San Agustín o San Anselmo y la idea es que en cada barrio haya una placa con la imagen del santo y una inscripción con alguna máxima religiosa o moral.

- La religión está muy presente en La Primavera. La iglesia es un elemento fundamental en esta ciudad soñada. Todavía no está construida, pero el lugar que se elegió para ubicarla es uno de los más importantes de La Primavera. Está en la entrada principal, en alto, y puede ser vista desde cualquier lugar del desarrollo y desde fuera. Para su diseño, Coppel está asesorándose con varios expertos, pero tiene claro que en el altar mayor habrá una gran vidriera, iluminada 24 horas, que será el emblema del lugar.

- Tendrá una sagrada familia, una imagen que refuerce la idea de armonía, de convivencia, de unión entre las personas. La capacidad de la iglesia será de 500 personas, y tendrá acceso libre para la gente de fuera de la ciudad, al igual que la zona comercial.

- Los barrios contarán también con pequeñas capillas donde podrán celebrarse oficios religiosos cotidianos. El único colegio del desarrollo será gestionado por los Legionarios de Cristo, una de las órdenes religiosas más ortodoxas. Preguntado por la posibilidad de que se instalen aquí familias con otras religiones, Enrique Coppel comenta que es una opción que no había contemplado. “Aquí todos somos católicos. No hay ninguna prohibición para poner escuelas o templos de otras religiones, sólo que como yo soy católico no pienso donar terrenos ni edificios”.

- Dadas las características de ciudad autogestionada de La Primavera, cabría pensar en una futura independencia. Coppel no descarta luchar por ella, “sobre todo porque aquí se paga el impuesto predial mayor del municipio y sin embargo, todo se gestiona de manera privada, ninguno de sus beneficios llegan aquí”. Sería un precedente, la primera ciudad privada del país. “La Primavera es el desarrollo más grande que hay en Sinaloa”, explica el presidente municipal, “y seguramente, yo creo que no hay cinco desarrollos en la República Mexicana de este tamaño y de esta calidad”.

- El sueño de Coppel ha terminado siendo el sueño de mucha gente. Los que trabajan y los que viven en La Primavera, que cuando lo encuentran por la calle le dicen que rezan por él para que pueda continuar cumpliendo su anhelo porque es el deseo de todos. El mismo alcalde es contundente.

- “El proyecto de La Primavera es un proyecto muy visionario. Enrique lo soñó y Enrique lo está realizando y lo está haciendo muy bien. Yo soy un apasionado de este proyecto”, dice el funcionario.

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