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Para no perderse entre toda la oferta de cámaras digitales, conoce todo lo bueno y lo malo de cada
Antonio Puertas

Una cosa es tomar la foto informal del recuerdo utilizando una cámara -desechable o haber comenzado desde hace un par de años a organizar una -colección de fotos familiares digitalizadas. Otra, tomarse esta actividad más -en serio y exigir una calidad superior en nuestras fotografías: mayor -resolución, mejores capacidades de zoom y más flexibilidad de opciones a la -hora de presionar el botón disparador.

- La revolución digital, que ha modificado la manera como nos comunicamos, -escuchamos música, filmamos videos y tomamos fotografías, ha sido -especialmente generosa en el campo de la imagen fija. Si bien podemos hacernos -de una cámara automática –el equivalente a las añejas Kodak Instamatic de -los años 60 y 70– de tamaño minúsculo y buen desempeño por poco más de -$100 dólares, toma en cuenta que las opciones en el área de cámaras -semi-profesionales ya no son tan claras ni tan amplias. En primer lugar, el -precio de este tipo de dispositivos casi siempre se duplica con respecto al de -la cámara automática con mejor desempeño. En segundo, es fácil perderse y -terminar comprando algo que no necesitamos si no sabemos exactamente qué es lo -que queremos.

- Una cámara semiprofesional debe ofrecer, al menos, tres ventajas en -comparación con las totalmente automáticas: mayor resolución (cuatro -mega-pixeles o más es el estándar), capacidad para modificar la abertura del -diafragma (que regula la cantidad de luz que entra por el lente) y tres o cuatro -opciones de velocidad de exposición (que nos permiten, por ejemplo, captar un -objeto que se mueve a muy alta velocidad ó darle movimiento a toda nuestra -fotografía con baja velocidad de obturación).

- La resolución –definida en el número de pixeles, esos pequeñísimos -rectángulos de color que juntos van armando una imagen– es fundamental. Las -fotos tomadas con cámaras fotográficas con resolución a cinco megapixeles -permiten la impresión de copias a tamaño carta (11 x 14 pulgadas), sin que la -imagen se desdibuje o se noten los pixeles.

- Hasta hace un par de años, para obtener estas ventajas había que estar -dispuesto a gastar alrededor de $1,000 dólares en un equipo. Hoy, estas -ventajas ya son estándar en la línea de cámaras semiprofesionales de rango -bajo. Un ejemplo de ello es la Olympus Camedia C-5000 (precio sugerido en -México: $4,900 pesos).

- Pequeña y ligera, esta cámara ofrece una resolución de cinco megapixeles, -todas las funciones de una cámara automática de alto rango (autoenfoque, flash -integrado, zoom óptico de 3X, batería recargable y conexión vía puerto USB), -a las que se agregan otras como zoom digital de 4 x 12 modos de exposición, -entrada para flash de luz externo y reducción de “ruido” (o pixel smoothing, -que suaviza la división entre pixeles). El mayor problema de esta cámara es la -baja capacidad de su tarjeta SD. Con 32 MB, apenas podemos tomar 11 ó 12 fotos -a máxima resolución. Ello obliga a realizar un gasto extra en una tarjeta con -mayor capacidad. En tal caso, lo más recomendable es adquirir una tarjeta SD de -64 MB de buena calidad (los precios varían pero es posible encontrar una de -esta capacidad por $600 pesos), a menos que vaya con la portátil en la mano -para descargar las fotos al disco duro.

- Otra opción de cámara semiprofesional es la Kodak Easyshare DX 6490 (precio -sugerido: $6,550 pesos más IVA). Con una resolución de 4.2 megapixeles, pero -con un lente de mayor capacidad (F/2.8 - 8.0), garantiza fotos de gran nitidez -incluso con una fuente de luz baja. El zoom digital es de 3X pero el óptico es -de 10X, lo que da una capacidad total de 30X. Opera en tres modos: automático, -semiautomático y manual; sin embargo, su capacidad de almacenamiento interno es -de apenas 16 MB, lo que obliga por fuerza a comprar una tarjeta adicional de -memoria flash. No obstante, gracias a la combinación de los lentes y la -resolución, esta cámara permite imprimir copias de tamaño doble carta (20 x -30 pulgadas) sin problemas.

- Quizá la mayor ventaja de Kodak radica en su sistema Easyshare, que integra -perfectamente la cámara a la impresora y, a través del programa que lleva el -mismo nombre, podemos organizar nuestras fotos en álbumes y ordenar impresiones -en línea (un poco como ya lo hace iPhoto en el ambiente Macintosh). El servicio -ya está disponible en México; el costo por copia es de $5.00 pesos más IVA y -un cargo de $25.00 por entrega en el área metropolitana. Se puede obtener más -información sobre este servicio en el sitio de Kodak (www.kodak.com.mx).

- Otra gran ventaja del sistema Easyshare es la compatibilidad con el Printer -Dock Serie 6000, una impresora de fotos a tamaño 6 x 4 (precio sugerido: $2,500 -más IVA). Esta impresora compacta funciona como un centro para recargar la -batería de la cámara, descargar las fotos al disco duro de la computadora (se -conecta a un puerto USB), imprimir fotos sin necesidad de utilizar la PC y -conectarse a una TV o a una videograbadora a través de su salida de video RCA, -lo que permite mostrar las fotos a una audiencia más amplia.

- Aunque la calidad de las impresiones es notable (Kodak ofrece un papel -especial con un terminado plastificado que las hace inmunes al agua y aumentan -su vida a 100 años o más; la impresión es por “sublimación” y no por -inyección de tinta), el costo por cada foto también lo es: poco más de $8 -pesos por copia (cada paquete de papel de repuesto incluye un nuevo cartucho de -tinta, lo que elimina adivinanzas o niveles de tinta disparejos). Podrá ser -costoso y restringir el tamaño de las copias a formato 6 x 4, pero es un -sistema ideal para los que gustan de imprimir fotos y regalarlas.

- Al parecer, Kodak ha entendido bien los retos de la revolución digital y ha -logrado incorporar la tecnología a su modelo de negocio para poder sobrevivir. -Su reto hoy es convencer a los clientes de que sus soluciones son superiores a -las de la competencia; una reducción de precios a sus cámaras podría ayudarle -a ganar más mercado.

- Un grave problema común que encontré en ambos equipos fotográficos radica -en la función de autoenfoque, la cual es regulada por un lector infrarrojo que -calcula la distancia entre la cámara y el objetivo para ajustar el foco del -lente. La lentitud con la que funciona hace casi imposible tomar fotografías -rápidas (el tiempo de reacción del sensores de entre 1 y 2 segundos) que -también salgan enfocadas. Sin embargo, fue la DX 6490 de Kodak la que de forma -consistente tomó las fotos más borrosas y que requería de mayor tiempo para -ajustar el lente.

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- El problema de un autofoco deficiente es bien común en las cámaras -automáticas y es posible que no vea mejoras hasta que se cambie de tecnología -(en general, debido a la frecuencia que usa, el sistema infrarrojo es lento e -inexacto, aunque es barato). Pero es de esperar que en equipos -semi-profesionales el autofoco tenga mejor calidad y desempeño. Tanto en la -Olympus como en la Kodak, las tomas mejoran sustancialmente cuando el plano a -captar es claro, sin objetos intermedios que distraigan la atención del -autofoco y con un fondo abierto.

- En nuestro mundo moderno la imagen ocupa ya un lugar preponderante. El -acelerado auge de la fotografía digital facilita su captura y reproducción. -Por ello, un último consejo es hacerse de un quemador de CDS en caso de que -nuestra computadora carezca de uno. Cualquier aficionado a la fotografía sabe -que el disco duro de una PC se llena rápido con archivos JPG y cada foto de -alta resolución llega a medir entre 3 y 4 MB.

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