Cómo China me abrió los ojos

La corresponsal en México de <I>Business Week</I> vio de cerca los detalles que hacen la diferencia
Geri Smith

Al caminar por los pasillos del flamante aeropuerto en Guangzhou, China, que costó más de $2,400 millones de dólares, quedé maravillada ante su poderosa construcción de cuatro pisos con vigas altísimas de acero inoxidable, el atrio lleno de palmeras y la más sofisticada tecnología de punta. El aeropuerto se inauguró en agosto pasado y está habilitado para atender a 27 millones de pasajeros al año, y un millón de toneladas que llegan de las miles de fábricas de exportación en el Delta del Río Perla.

- Unos días antes, cuando estaba a punto despegar del aeropuerto de la Ciudad de México, rogué para que la lluvia no inundara y cerrara las dos pistas del aeropuerto, casi siempre encharcadas.

- Hace dos años el presidente Vicente Fox emprendió el proyecto para construir un nuevo aeropuerto. Sin embargo, un grupo de campesinos armados con machetes, cuyas -tierras iban a ser expropiadas lograron derrotar el proyecto. Pero en lugar de insistir en la importancia de la moderna puerta de entrada hacia una economía de $627,000 millones de dólares, el mandatario se dio por -vencido.

- Hoy, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) está siendo sometido a una cirugía plástica de más de $430 millones de dólares, lo cual estaría únicamente aplazando su capacidad límite porque no existe el espacio para construir pistas -adicionales.

- Como jefa de la oficina de Business Week en México he contado cómo China ha absorbido preciadas inversiones y empleos de México. Y no fue hasta el pasado -septiembre, que obtuve una beca para viajar por dos semanas a China, que pude ver con mis propios ojos el desafío que México tiene enfrente.

- El viaje fue fascinante… y sombrío. Fue fascinante porque China se está desarrollando a un paso asombroso. Y sombrío porque me di cuenta de lo estancado que se ve México en comparación con el gigante asiático. Ya sabía que China le lleva la delantera a México en cuanto a empleos más baratos y bajos impuestos.

- Pero la verdadera ventaja de China está en el paquete completo que le ofrece a los inversionistas: una -infraestructura impresionante, gerentes capaces, una fuerza de trabajo entusiasta, y sobre todo, espíritu.

- ¿Y qué quiero decir con espíritu? El sentido que tienen los chinos de que cualquier cosa es posible. Y para muestra un botón: En una planta de -Motorola que visitamos en Chengdu, decenas de ingenieros en computación de pronto se reunieron para asistir a una conferencia sobre “Los siete hábitos de gente altamente efectiva”. Nos puede parecer un poco raro pero los ingenieros estaban escuchando con toda su atención y empeñados en aprender cómo podrían ganarse las acciones de la empresa ligadas a su desempeño que el gerente de la planta les ofrecía.

- ¿Qué otra cosa es lo que distingue a China? En la calle se me acercaron jóvenes con ganas de practicar el inglés que han aprendido en la escuela. En 2002 el gobierno chino hizo del inglés una materia obligatoria en todas las escuelas a partir de la primaria. En México, el inglés es todavía -opcional, aun teniendo de vecino al país de habla inglesa más grande del mundo.

- Efraín Payán, un hombre de negocios mexicano que también visitaba China en septiembre en una misión comercial, estaba impresionado con los intérpretes que el gobierno chino había proporcionado. Mientras iba de asombro en asombro comentaba: “Su español era perfecto”, se admiraba, “han trabajado muy duro para llegar a donde están”.

- Sin embargo, es cierto que a los chinos les falta un largo trecho por andar. La democracia es inexistente. La contaminación ambiental es severa. La falta de empleos es un problema grande. Pero en empuje y entusiasmo le ganan a México.

- En un estudio publicado por A.T.Kearney, el pasado 12 de octubre, sobre los lugares más atractivos del mundo para invertir, México cayó del tercer lugar el año pasado (2003) al vigésimo segundo, mientras que China ha ocupado el primer lugar durante tres años consecutivos.

- Uno de los autores del estudio comentó que las reformas incumplidas en áreas clave como telecomunicaciones, infraestructura y energía –así como la fuerza magnética que tiene China– han obligado a posibles inversionistas a reconsiderar sus inversiones en México.

- “En México, si tú preguntas hacia a dónde va el país en los próximos tres a cinco años, nadie sabe”, dice Carl Rianhard, presidente de OpenTec, empresa mexicana que se dedica a desarrollar aplicaciones de -aprendizaje en internet, y quien ha visitado China en varias ocasiones.

- ¿Qué debe hacer México? Invertir en mejor educación. Construir más carreteras. Abrir el sector energético a la inversión privada. Legislar para lograr reformas fiscales que paguen todo lo antes mencionado. Ésa es la receta estándar.

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- Pero qué tal esta propuesta: Todos los mexicanos en posiciones de liderazgo –en negocios, educación y gobierno– debieran comprar un boleto de avión para viajar a China y ver por sí mismos lo que México va a enfrentar. Pueden volar a uno de los 12 aeropuertos de gran tamaño que China ha construido en la última década (contra uno construido en México), viajar a través de sus más de 28,000 kilómetros de carreteras (México solamente ha construido 2,600 kilómetros en 10 años); caminar por sus centros comerciales y ver cómo está despertando un gigante.

- Luego regresar a casa y emprender el trabajo serio de lograr el despertar de México.

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