Compraventa silenciosa

Con sistemas de punta y planes de alianzas, la modernidad llegó a la bolsa. Pero aún le falta más
Louise Guénette

Aunque el geométrico edificio de cristal de Paseo de la Reforma simboliza todavía en las mentes de los habitantes de la Ciudad de México el mercado accionario, en realidad tiene cada vez menos que ver con una Bolsa Mexicana de Valores (BMV) en plena evolución. Desde 1998, el inmueble no pertenece más a la institución, que ocupa ahí menos metros cuadrados con cada año que transcurre. Hasta el emblemático domo de vidrio, donde operaba el piso de remates, ha quedado desocupado.

- Hoy el mercado reside en un espacio cibernético al cual acceden las casas de bolsa para intercambiar valores. La BMV mantiene el sistema, vigila las operaciones e interviene como árbitro no sólo desde el edificio de Reforma, sino también desde un nuevo centro paralelo en la hidalguense Pachuca.

- Y eso no es todo: el intercambio de las acciones de las más grandes empresas de México podría alejarse aún más del Paseo de la Reforma si se crea una plataforma cibernética compartida entre otras nueve bolsas del mundo. Desde junio pasado la BMV participa en negociaciones para formar un mercado global entre las bolsas accionarias de Tokio, Hong Kong, Australia, Nueva York, Toronto, Sao Paulo y las integrantes de Euronext (Amsterdam, Bruselas y París). Los 10 pretenden crear un sistema común que permita la operación de sus valores más importantes, las 24 horas del día, siete días de la semana.

- “La idea es crear entre las bolsas un gran libro único de órdenes para comprar y vender aquellas emisoras que tienen características para poder operar en un entorno global –dice Álvaro Mancera, director general adjunto de la BMV–. El libro pasaría de una zona a otra. Siguiendo al sol, daría la vuelta al mundo.”

- Con el proyecto de las 10 bolsas, conocido como el Global Equity Market (GEM), “se crearía un solo lugar central para la formación de precios en el que concurren todas las órdenes, y por lo tanto sería el lugar donde habría la mayor liquidez para todos los valores”, abunda Mancera.

- Un inversionista mexicano podría comprar acciones de una empresa como Sony, cuyo volumen de operación es más fuerte en Asia, a través de un intermediario local y la bolsa mexicana. Las empresas en este mercado global (todavía no se sabe cuáles serían los criterios para seleccionarlas) tendrían alta visibilidad internacional. Con una segunda oferta de acciones tendrían acceso al financiamiento de 10 mercados, cuyo valor de capitalización es mayor a $20 billones de dólares, de los cuales $150,000 millones corresponden a empresas listadas en la BMV. Y, en teoría, el nuevo alcance global traería a ésta y las casas de bolsa más operaciones, más ingresos.

- GEM es la primera iniciativa global en la ola de fusiones entre mercados, impulsada por la competencia entre bolsas que se pelean intermediarios, emisoras altamente bursátiles y flujo de órdenes.

- Esta competencia motivó, desde los años 80, las fusiones entre las bolsas accionarias de un mismo país. Las sociedades controladoras de las instituciones de mercado aprovecharon economías de escala y contribuyeron a la eficiencia.

- En México, la BMV, su instituto de depósito de valores (Indeval), la empresa de operación en el mercado de dinero (Servicios de Integración Financieras, SIF), la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles (AMIB), el Mercado Mexicano de Derivados (Mexder), su cámara de compensación (Asigna) y el proveedor de sistemas bursátiles (Bursatec), están en proceso de formar el Consejo Mexicano del Mercado de Valores. Su creación está sujeta a cambios en las leyes y reglamentos que rigen el mercado financiero, aunque se trata de formalizar una integración que existe en la práctica desde más de cinco años.

- Los primeros en formar una alianza internacional fueron las bolsas de Estocolmo y Copenhague, con la Nordic Exchanges Alliance (Norex) en junio de 1999, a la cual se unió después la bolsa de Oslo. Euronext surgió en marzo de 2000, seguido por una alianza entre Río de Janeiro, Buenos Aires y Montevideo y otra entre Australia y Singapur. La bolsa de Londres se retractó en septiembre de sus negociaciones con la bolsa de Francfort para formar juntas el Internacional Exchange IX, que iba a incluir una alianza con el mercado electrónico estadounidense, Nasdaq.

- Hay que hacerla sexy
Es obvio que el mercado accionario global de las 10 bolsas sería un factor muy importante para incrementar el atractivo de la BMV. Las bolsas más seductoras son las que ofrecen un ágil mercado bursátil y bajos costos de operación.

- Y ese es el problema para la BMV: no brilla por su bursatilidad (que es la facilidad con que se compra o vende las acciones de sus emisoras). Un inversionista puede esperar meses antes de poder vender acciones en México y cuando aparece un comprador, éste exige precios con descuento.

- Existen unas 20 emisoras altamente líquidas entre las 190 empresas públicas en México, pero la bursatilidad que aportan a la BMV representa una fracción del movimiento total de sus valores (más de 70% de su volumen de acciones está en ADRS, recibos de depósito americanos en la Bolsa de Nueva York –NYSE–, que representan acciones de compañías extranjeras). Según Álvaro García Pimentel, director de operación bursátil de Merril Lynch México, más de 70 empresas mexicanas cotizan en el NYSE o en otras bolsas extranjeras.

- Ello representa ingresos perdidos para la BMV. También, por cierto, se le escapan los $25 millones de dólares en bonos de corporaciones mexicanas que se emitieron fuera del país, según Ernesto O’Farril, presidente de Bursamétrica. “Menos de 20% de la población en México sabe que hay una bolsa de valores y de éste, un porcentaje muy alto son personas que invierten en otros mercados del mundo, principalmente en el de Estados Unidos”, dice García Pimentel.

- Dándole acceso a una plataforma altamente bursátil, el mercado accionario global ayudaría a la BMV a recuperar las emisoras e inversionistas que pierde a manos de mercados foráneos.

- No más gritos
Poco bursátil, sí. Pero, por otro lado, la BMV ha logrado reducir sus costos de operación. El mismo proceso de automatización y racionalización que desliga a la bolsa del inmueble de Reforma la ha dejado en buenas condiciones económicas.

- El camino empezó en 1992, cuando la institución compró el sistema de la Bolsa de Valores de Vancouver. Un pequeño grupo de los valores poco bursátiles operaron con este sistema hasta 1996, cuando entró en funcionamiento el sistema SENTRA- BMV, desarrollado por la propia bolsa. En los años consecutivos sus creadores lo mejoraron y paulatinamente las acciones de más emisoras se pasaron al ciberespacio hasta que los operadores intercambiaban de viva voz en el piso de remate sólo las 35 acciones más bursátiles.

- El lunes 11 de enero de 1999, los operadores de las casas de bolsa se presentaron al piso de remates para sentarse frente a sus computadoras y teclear sus órdenes. Los empleados de la BMV vigilaban las transacciones bursátiles en sus monitores. Seis meses después, los operadores instalaron sus sistemas en las casas de bolsa y el piso de remate quedó abandonado, explica Efrén del Rosal, director general de la AMIB.

- Pero este cambio no se realizó sin generar oposición. Los operadores no sólo sentían nostalgia por el estruendo de las sesiones bursátiles en el piso de remates, sino que muchos pensaban que las casas de bolsa daban un valor agregado a sus clientes, mismo que se perdería con el nuevo sistema, dice Jorge Alegría, director general de ABN Amro Securities México. En el piso, los operadores utilizaban su propio juicio, “su sexto sentido”, para determinar cuándo se ejecutaba una orden, algo que no se puede hacer con el sistema electrónico: las reglas del cibermercado les obligan a ingresar de inmediato la orden en el sistema, la cual se ejecuta tan pronto como se cumplen sus requisitos.

- Pero la automatización ha dotado al mercado de gran eficiencia. La operación es más rápida y económica porque todas las órdenes están visibles para todos, dice Mancera, director de la bolsa. Ya que los operadores no guardan órdenes en sus mentes, el tamaño del libro de éstas creció 400%, lo que genera una mayor competencia entre las posturas de compra y venta. Así se redujo a la mitad el diferencial entre estas posturas, de tal forma que las transacciones en el mercado se volvieron más baratas.

- Chica pero fuerte
Además de la automatización, otros cambios en los mercados de valores contribuyeron a racionalizar su operación. La integración de las instituciones de los mercados ayudó mucho a recortar gastos. En 1992 existían tres instituciones, la BMV, Indeval, y AMIB, que empleaban a un total de 600 personas. Hoy existen las siete que conformarán el CMMV, y juntos sólo emplean a 320 personas.

- Los gastos de operación de la BMV se han reducido en 36%: de $313 millones de pesos en 1995 a $199 millones de pesos en 1999. Hoy, la operación de la BMV está a cargo de 56 personas. Su gasto más fuerte es la operación del sistema a cargo de Bursatec, una empresa formada por la escisión del área de sistemas de la institución.

- Los gastos reducidos en la BMV se tradujeron en ahorros para las casas de bolsa y, por ende, en menores comisiones cobradas a los clientes inversionistas. “En siete años el costo de operar en el mercado se ha reducido 70% en términos reales para los intermediarios. El costo por mantener en guarda los valores en Indeval se ha reducido en el mismo periodo 90%”, añade Mancera.

- Las comisiones pagadas por las casas de bolsa son la fuente principal de ingresos de la BMV, dice García Pimentel. Las otras fuentes son las cuotas de las emisoras y la venta de información bursátil a servicios como las agencias Reuters, Bridge y Bloomberg.

- Una decisión importante fue la de desligar a la BMV del edificio de Paseo de la Reforma. Nunca había sido redituable y ocupaba un papel cada vez menos importante en la operación de la bolsa conforme se automatizaba y decrecía su personal. El inmueble desalentaba la creación de nuevas casas de bolsa porque encarecía el valor de la acción de la BMV que los intermediarios necesitan comprar para poder operar. En 1998, cuando no se pudo vender la propiedad, pasó, por medio de una escisión del balance de la bolsa, a una inmobiliaria: Edibur, cuyos propietarios también son las casas de bolsa que en este momento eran accionistas de la BMV. El valor de la acción de la bolsa bajó de $29.6 millones a $7.1 millones de pesos y en mayo del 2000 se había reubicado en $11.4 millones de pesos.

- Los activos fijos de la BMV consisten en los equipos y maquinaria para operar el mercado y un centro paralelo en las afueras de Pachuca, la capital de Hidalgo. “(El centro de) Pachuca está preparado para recibir la operación de toda la bolsa”, dice García Pimentel. Ya lo ha hecho cuando, un día de mayo, las manifestaciones de los maestros bloquearon la entrada al inmueble a los empleados. Este día el mercado electrónico siguió operando con la vigilancia y el arbitraje de la BMV desde su sitio paralelo.

- Como resultado de la automatización y el saneamiento, la bolsa es muy rentable a pesar de que haya caído 60% el volumen operativo en los últimos cinco años, y por consecuencia, los ingresos que recibe por comisiones de las casas de bolsa, prosigue García Pimentel.

- Es tan rentable que ha repartido dividendos anuales de unos $120,000 dólares desde 1995, lo cual ha aliviado a sus socios, las casas de bolsa, que todavía cojean a raíz del error de diciembre.

- Oferta y demanda flacas
De hecho, la situación económica de la BMV contrasta dramáticamente con el estado en el cual se encuentra el mercado que vigila. O’Farril, de Bursamétrica, afirma tajante que las casas de bolsa no son negocio. Por las pocas colocaciones de acciones en los últimos años y la reducción dramática de 800,000 cuentas de inversión en 1987 a las 110,000 de hoy, sus ingresos cayeron en picada.

- Del Rosal estima que existe un potencial de dos millones de inversionistas, a los cuales la BMV podría llegar paulatinamente si logra difundir una cultura bursátil.

- Las casas de bolsa, que son las que abren las cuentas, inciden para incentivar la inversión en el mercado bursátil. Hace unos seis meses en México era muy difícil –si no imposible– abrir una cuenta de capital en una casa de bolsa con $30,000 pesos. Hoy sí es posible y esto dará acceso a mucha gente que tiene interés en el mercado, dice Mancera.

- El corretaje en línea es otra manera de incrementar el número de inversionistas en la medida en que es más accesible al público y reduce los costos de la casa de bolsa en difusión de información y atención a inversionistas. Cinco de los 31 intermediarios operan corretaje por internet y unos 11 más están preparándose para hacerlo, dice Del Rosal. Hoy insignificante, el corretaje electrónico llegará a representar 15% de las operaciones dentro de tres años, añade.

- Las sociedades de inversión de renta variable (de acciones) son vehículos importantes para atraer pequeños inversionistas a la bolsa. Nuevas administradoras de fondos mutuos independientes de los grupos financieros, con estructuras de costos más ligeras, han surgido en los últimos cinco años con un monto mínimo de inversión tan bajo como $10,000 pesos.

- Los inversionistas institucionales (las sociedades de inversión, fondos de pensiones, etcétera) son actores claves en los mercados del mundo. “Quizá 60% del volumen de nuestro mercado local es generado por inversionistas institucionales que en su gran mayoría son extranjeros”, dice del Rosal. Su mayor desarrollo en México y una mayor participación de fondos mexicanos en la BMV, dice, daría solidez al mercado.

- Por mucho interés que pueda generar el conocimiento del mercado bursátil, el corretaje en línea y las sociedades de inversión, también hay que desarrollar una oferta digna de esa estructura. Un punto es que la oferta reside en pocas emisoras. Y dados los bajos precios de las acciones en el mercado mexicano, que no reflejan el verdadero valor de un negocio, las empresas no tienen gran aliciente en financiarse por medio de una primera oferta pública.

- Por otro lado, ciertas empresas han actuado de manera poca ética, dice O’Farril, quien aboga por una institucionalización de las prácticas corporativas. “Hay empresas que manejan su política contable como les da la gana, manipulan sus resultados  para que caigan los precios de sus acciones y las recompran a bajo precio”.

- La baja bursatilidad también se explica por accionistas que invirtieron a largo plazo o que no quieren vender hasta que el precio suba. En otros casos, la mayoría de las acciones quedan en las manos de los miembros de una familia fundadora. Grupo Industrial Saltillo (Gissa) o Grupo Industrial Durango (Gidusa), son ejemplos de empresas fuertes, cuyas acciones son baratas porque están concentradas en manos de familiares.

- En julio, la CNBV emitió un reglamento para empujar a las emisoras a cuidar el desempeño de su acción en bolsa, bajo pena de ser deslistadas, dice Alegría. Las emisoras pueden hacer segundas ofertas públicas y recomprar sus acciones cuando estén a bajo precio para inyectarles más movimiento.

- Todavía hay mucho que hacer para revivir la demanda y oferta en el mercado de valores en México. Pero, a pesar del último trecho peliagudo, la BMV no se ha quedado añorando su, digamos, edad de oro. Si es que un día vuelven las vacas gordas, México cuenta hoy con una bolsa de valores sana, magra y lista para aprovechar oportunidades. 

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