Corbatas, ¿si o no?

Empresas que obligan a usarlas y otras que las destierran. Las justificaciones para tener un nudo en
Sacnicte Bastida

No siempre una corbata es símbolo de que la persona es productiva, responsable y comprometida con su empresa. A quién le importa un accesorio de este tipo, si los resultados que produce un empleado son sorprendentes.

- Esta premisa la tienen bien clara en el Foro de Davos, pues dejaron a un lado las formalidades y literalmente se prohibió este accesorio en cualquier conferencia. Incluso se impuso una multa para todo aquel que la porte: unos $5 euros ($70 pesos mexicanos).

- En México existen posturas encontradas. Hay muchas compañías en las que el uso de las corbatas se vuelve una exigencia y otras que son más flexibles.

- Algunos aseguran que entre más cómodo se sienta el empleado con el tipo de ropa que usa, mejor desempeño tendrá. Otros están convencidos de que el empleado es la imagen de la compañía y por lo tanto tiene la obligación de presentarse ‘formal’.

- En la década de los 80, las corporaciones encontraron un equilibrio en los ya famosos ‘viernes casuales’ o casual fridays que tomaron fuerza en 1991 después de que una compañía de aluminio en Pittsburgh lo adoptó, por primera vez, todos los días de la semana.

- Más cerca en el tiempo, están las firmas de tecnología de Silicon Valley en California, que impusieron ese desenfadado estilo de ropa informal que caracterizó a los jóvenes rebeldes de la era de las puntocom.

- Modas que evolucionan
Hoy, muchas compañías mexicanas tienen las mismas políticas que en Silicon Valley: los empleados dejan los trajes y las corbatas en el armario para cumplir su jornada del viernes con un estilo más causal. Incluso algunas lo permiten durante toda la semana.

- Sony México es un ejemplo. A partir de 2000 la empresa decidió quitarle lo formal a la tecnología y empezaron por su código de vestir. Ahora usan ropa casual de negocios todos los días, lo que significa nada de corbatas, pero tampoco nada de camisetas, pantalones cortos o blusas de tirantes.

- A pesar de la formalidad de los japoneses, la sede en Japón respeta esta iniciativa mexicana. En cambio en Vitro, la firma regia dedicada a la industria del vidrio, no tienen una política de viernes casual, como cuenta Antonio Ocaranza, director de Comunicación Corporativa, pues no pudieron establecer una homologación entre lo informal y lo formal, así que prefirieron el uso de las corbatas los cinco días de la semana.

- Porque también están las compañías que prefieren a sus empleados siempre con una corbata bien anudada al cuello, sea el día que sea. Tal es el caso de PricewaterhouseCoopers, donde hay políticas estrictas con respecto a este tema, pues aseguran que la presencia ante el cliente es lo más importante. Incluso si por los pasillos de la firma se encuentran con alguien que falta a las normas se le envía a corregirlas.

- “No importa el puesto que tengan las personas, o si un color en especial de corbata o la barba están de moda, hay que respetar las reglas”, afirma Joaquín Salazar, director de Capital Humano de la firma auditora.

- No es correcto que una persona vista de shorts en las oficinas. Sin embargo, ¿dónde queda la importancia de buscar mejores ambientes para el capital humano de las empresas?, ¿dónde está la balanza?, ¿cómo encontrar una solución para ambas partes?, ¿cómo poner límites?

- Algunos expertos en imagen afirman que todo depende del mensaje que cada compañía desee transmitir al exterior, los llamados códigos de comunicación no verbal.

- A decir de Víctor Gordoa, director de Consultoría en Imagen Pública, las empresas deben cambiar su forma de pensar: no imponer sino corresponder. Encontrar una coherencia entre los estímulos verbales y los no verbales.

- “Si haces negocios hay que vestirse para ello. No es lo mismo una empresa que se dedica al sector de ventas que una agencia de publicidad”, asegura Gordoa.

- Las firmas deben establecer normas de acuerdo a las necesidades de proyección. Es importante poner reglas al atuendo casual, así se les da libertad a los empleados, ellos se sienten cómodos y la corporación no pierde su imagen hacia el exterior.

- A los subordinados se les puede aclarar perfectamente que no es lo mismo vestir casual de negocios que vestir para un sábado en casa.

- Yo, bien cómodo
Una empresa debe buscar, desde el principio, personas que se parezcan o se adecuen a sus códigos como una manera de que se acoplen de forma inmediata al equipo

- “En México, nueve de cada 10 empresas prefieren a los individuos por su experiencia, más no por su esencia”, explica Gordoa.

- Al respecto, Armando Noé Zorrilla, gerente de Recursos Humanos de IBM México, prefiere relajar un poco el código de vestir y permite a su gente ir los viernes más casuales. “Nosotros no tenemos como directriz imprescindible la experiencia sino el potencial y un perfil de responsabilidad, de proactividad, de energía para ganar en el mercado, de entusiasmo y colaboración”, dice Zorilla y agrega, “la intención de esta práctica fue responder a la solicitud de nuestros empleados y es una muestra de nuestra adaptabilidad como compañía a los cambios del mercado, donde el profesionalismo siempre está presente, pero también la comodidad”.

- Sin corbata o con corbata, con viernes casual o sin él, lo cierto es que el primer paso es entender qué se desea comunicar a los demás. Y aún más importante, conocer los deseos del empleado por sentirse más cómodos, sin llegar a extremos que modifiquen la imagen de la firma.

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