Costos desiguales

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Demetrio Sodi de la Tijera

Ex representante de la II Asamblea del Distrito Federal, el autor es actualmente miembro del Grupo San Angel y articulista del periódico La Jomada.

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Mientras la mayoria de los mexicanos estamos desesperados ante los efectos de la crisis económica y pedimos que se busquen otras alternativas para que el daño sea menor, el gobierno y los funcionarios públicos se ven cada día más tranquilos y declaran sin preocupación que todavía no tocamos fondo y aún falta lo peor.

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Su tranquilidad tiene una razón: las crisis económicas que ha sufrido el país en los últimos años nunca les han afectado; los programas de emergencia, los créditos extraordinarios y el aumento a los impuestos y a las tarifas públicas, buscan, ante todo, garantizar sus ingresos y el funcionamiento del gobierno. Durante los casi 20 años que trabajó en el sector público, primero en el Ejecutivo y luego como diputado y asambleísta, las crisis económicas no afectaron nunca más finanzas personales y familiares.

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Los funcionarios no se sienten afectados por las crisis ya que tienen garantizados sus puestos y sus salarios, y por lo tanto, poco entienden de la desesperación a la que se enfrenta la mayoria de los mexicanos ante el riesgo de perder su empleo o ver reducidos sus ingresos. En el caso del presidente, de los secretarios de Estado y de los funcionarios de primer nivel del gobierno, el problema es aún menor: los elevadísimos sueldos que reciben y las inmensas prestaciones de las que son beneficiarios, los hacen completamente insensibles a los efectos de la crisis Y, por lo tanto, sordos ante las demandas de la población y de los diversos sectores económicos.

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Por eso, mientras muchos mexicanos estamos desesperados buscando alternativas económicas que hagan menos profunda la crisis y sus consecuencias en el empleo y en el salario, los miembros del gabinete están tranquilos, confiados en que la estrategia es la adecuada y decididos a aplicar la medicina más severa, aun cuando en el camino desaparezcan muchos de los enfermos.

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Gobierno sordo. Desde que se inició la actual crisis, se le han presentado al gobierno diversos programas y estrategias alternativas que harían menos dolorosa la actual situación economica para los sectores productivos y para la mayoria de la población. Sin embargo, el gobierno no ha tenido ninguna disposición para analizarlas, aun cuando fuese para descalificarlas en caso de que crea que no son viables. El gabinete económico no estd dispuesto a discutir ninguna alternativa que modifique el acuerdo que firmó con el gobierno de Estados Unidos, cuya finica prioridad es recuperar la confianza de los inversionistas extranjeros, sin importar el costo que tenga que pagar nuestra economía y la población.

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El gobierno se ha negado a establecer medidas para proteger a los sectores productivos nacionales, para proteger el empleo y el salario y para dar preferencia al capital productivo sobre el capital especulativo. Desde el punto de vista de diversos economistas, existen muchas medidas que podrían tomarse para hacer menos dolorosa la situación actual y para aprovechar la subvaluación del peso que, en caso de convertirse en una política permanente, podría resolver, en gran parte, las desventajas que tiene México dentro del Tratado de Libre Comercio. La devaluación del 19 de diciembre del año pasado, aun cuando no fue planeada y se presentó como resultado de la incapacidad y desconfianza que existe en el gobierno, puede utilizarse como un incentivo fundamental para promover la inversión y el crecimiento económico, ya que significa un arancel de rnds de 40% a nuestras importaciones y un incentivo por el mismo porcentaje a nuestras exportaciones.

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Para aprovechar la subvaluación, se requeriria una baja inmediata en los intereses, que saque del estado de quiebra en que se en encuentra a la mayoria de las empresas, y de programas de gobierno para apoyar o incentivar a los diversos sectores productivos nacionales, la mayor parte de ellos con gran capacidad ociosa que podría utilizarse en un plazo muy corto para sustituir importaciones y aumentar las exportaciones. El gobierno de México se niega a tomar medidas de este tipo, por la reacción que seguramente provocaría en el gobierno y en diferentes sectores de Estados Unidos, que se sentirian traicionados con la firma del TLC. Sin embargo, en el mediano plazo, permitirían que México fuese un verdadero socio comercial y no solamente un socio pasivo y quebrado dentro del Tratado.

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EI gobierno sabe que existen diversas medidas alternativas para salir de la crisis, sin necesidad de que la población y los sectores productivos paguen un costo tan alto, pero los compromisos firmados con el exterior para recibir el crédito de $50,000 millones de dólares lo tienen amarrado e imposibilitado para hacer cualquier cambio de estrategia. Ernesto Zedillo está más preocupado por ganar credibilidad y confianza en el exterior, que por evitar que la crisis se haga más profunda y costosa para la mayoria de los mexicanos.

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