Criminalidad corporativa

Igual que los tsunamis, los fraudes corporativos se repiten cada dos o tres décadas.
Leopoldo Eggers

Los grandes fraudes corporativos estadounidenses, de 2001 y 2003, no son -casos únicos en la historia corporativa mundial. Al igual que los tsunamis, la -criminalidad de cuello blanco estalla por acumulación de energía en ciclos de -20 a 30 años.

- Quienes piensen que la Ley Sarbanes-Oxley (SOX) u otras ‘leyes espejo’ -eliminan las conductas ilegales, están equivocados. Así como la ley Antitrust -de Estados Unidos generó una serie de conductas monopólicas, desde la -promulgación de SOX, el FBI ha iniciado 139 investigaciones por fraude -corporativo. Estudios realizados en Deloitte y presentados en el Encuentro -Nacional del Instituto de Auditores Internos (IIA) en julio pasado, establecen -modelos para reconocer a delincuentes de cuello blanco.

- Desde hace más de 60 años estudios criminalísticos en EU muestran que los -ladrones de cuello blanco reinciden más que los delincuentes comunes. Por lo -general son personas adineradas, con un alto nivel en su educación, es posible -definirlos como transgresores científicos. No se ven a sí mismos como -delincuentes, conocen el state of art de las leyes que rigen su -profesión, e incluso pudieron contribuir en su elaboración.

- Como regla general tienen nexos importantes en el gobierno o, al menos, el -respaldo de influyentes bufetes de abogados. También suelen participar en -actividades religiosas o altruistas, poseen una imagen de personas respetables. -Suelen ver la transgresión de las leyes como un juego o un reto a su -inteligencia y capacidad intelectual.

- Para Deloitte, el móvil es la avaricia y el fraude se presenta en periodos -de ‘vacas flacas’, pues las remuneraciones de los ejecutivos están en -función de la generación de utilidades o el precio de las acciones.

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