Crisis y oportunidad

El desarrollo de infraestructura para el tratamiento de agua se ha convertido en un atractivo campo
Claudia Olguín

Más claro, ni el agua. Considerado un asunto de gran riesgo por las implicaciones que tiene sobre la población, la contaminación del agua se ha convertido en el principal punto de ataque para numerosos consorcios que han diseñado planes de inversión ambiental.

- En un estudio concretado en la segunda mitad de 1994, el Departamento de Comercio de Estados Unidos advertía: "Los masivos volúmenes de aguas residenciales y municipales han provocado serias y críticas condiciones en las cuencas y exacerbado los problemas de salinidad en los principales centros urbanos".

- En el caso de la infraestructura ambiental para el tratamiento de aguas existen fondos de organismos internacionales, como el Banco Mundial (BM), que financian gran número de proyectos y el respaldo del gobierno federal que ha pugnado por voltear la mirada de inversionistas nacionales y extranjeros. Aunque firmas extranjeras como Montgomery Watson Americas Incorporated, General Management and Service Company y Lyonnaise des Eaux admiten que cualquier estimación realizada sobre el costo de mantenimiento de infraestructura hidráulica habrá de enfrentar obstáculos en la adquisición de financiamiento.

- De las líneas de crédito extendidas por organismos financieros internacionales destaca la otorgada a finales del sexenio pasado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por $170 millones de dólares y otra por el BM por $1,800 millones de dólares.

- Hasta el momento son dos los caminos que esta modalidad de negocio ha seguido: el de compañías privadas que, presionadas por la opinión pública y el incremento de los costos del liquido, han cedido a los reclamos y han construido plantas al interior de sus compañías; y la participación, básicamente de constructoras, en proyectos “llave en mano", una fórmula diseñada por el gobierno federal.

- Tratar el agua
A partir de 1988 el gobierno federal inició la promoción de normas ambientales para combatir las emisiones contaminantes y estar a tono con lo que entonces parecía ser una moda en los países industrializados. El aire fue el elemento de mayor prioridad e incluso se le dio seguimiento a través de la instauración de una comisión enfocada a la instrumentación de programas (Comisión Metropolitana para la Prevención y Control de la Contaminación Ambiental en el Valle de México).

- En el caso del agua, la promoción inició con las modificaciones a la Ley Nacional de Aguas. A partir de esos cambios regulatorios, aspectos como la cobertura del servicio de agua potable se incrementó de 77 a 88%, la mayor dinámica de crecimiento experimentada en América Latina.

- Aunque el crecimiento fue significativo, la Comisión Nacional del Agua (CNA) considera que frente a la demanda demográfica actual que aún no recibe este tipo de servicios, la cobertura tendría que incrementarse a 95%.

- Algunos analistas consideran que la instrumentación de sistemas de agua potable es uno de los elementos que promoverán la instrumentación de sistemas ambientales de tratamiento de aguas de municipios para la eficientización del liquido. Organismos oficiales consideran que con las plantas de tratamiento de agua en construcción (68) y las proyectadas (174), se alcanzaría una cobertura de 50% de las necesidades de tratamiento de aguas de origen municipal.

- El presupuesto del gobierno federal para la construcción y modernización de plantas de tratamiento en 1994 ascendía a $117.6 millones de dólares.

- Y es que aunque nadie lo acepte abiertamente, sólo 15% de los desechos municipales e industriales del agua recibe algún tipo de saneamiento. La razón del deterioro no es nueva, ya en octubre de 1991 se estimaba que sólo 25% de las 420 plantas de tratamiento de aguas del país estaban operando eficientemente.

- Adicional al deterioro, la infraestructura de tratamiento, cuando menos en el área municipal, se encuentra concentrada en entidades como Aguascalientes, Tamaulipas, Sonora, Veracruz, así como en el Distrito Federal, en donde existen 151 plantas de las 454 que operan a la fecha.

- Del lado industrial las condiciones de urgencia son superiores y, según algunas encuestas, consorcios como Celanese Mexicana, Bayer, Du Pont, Consorcio Industrial Escorpión, Grupo Azucarero Mexicano, Nabisco, General Mills, Carnation, Del Monte, Coca-Cola, Pepsico, Bacardi, Grupo Industrial Durango, General Electric, Motorola, Elektra, Black & Decker y Altos Hornos de México tienen planes para invertir en los próximos tres años casi $200 millones de dólares en plantas de tratamiento.

- La mención de estos consorcios no es una casualidad si se consideran los ramos industriales en donde se desenvuelven (azúcar, química, pulpa y papel, petróleo, bebidas, textiles, acero, hierro, electrónicos y alimentos procesados) que, en conjunto, generan 80% de las descargas contaminantes que van al agua.

- En este sentido, el Departamento de Comercio de Estados Unidos considera que el mercado mexicano de servicios, tecnología y equipo ambiental crecerá a un ritmo anual de 24% durante los próximos tres años, mientras que las importaciones de equipo aumentarán en el mismo periodo 27% cada año.

- Estadísticas oficiales indican que la inversión privada en la construcción de plantas de tratamiento de agua registra en promedio recursos por N$ 1,030 millones de nuevos pesos. Para algunos investigadores privados, el gran revés que movió la visión de las compañías para introducir en la industria plantas de tratamiento de aguas fueron los crecientes precios del liquido y las inspecciones de tratamiento de la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol). Tan sólo en el área de Río Tlalnepantla, los precios del agua para el área industrial se ubican en el rango de N$ 1 a N$ 2.50 nuevos pesos por metro cúbico.

- Durante 1994, firmas como Kodak y Apasco realizaron obras por más de $6 millones de dólares para la edificación de plantas de tratamiento de aguas residuales y otros procesos eficientizadores de agua.

- En los proyectos "llave en mano" las principales constructoras promovieron sus capitales para el desarrollo: ICA, Bufete Industrial, Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD) y Tribasa, que hoy tienen un fuerte endeudamiento en dólares. GMD, por ejemplo, obtuvo en 1994 una concesión para la construcción de un sistema de distribución y alcantarillado en Puebla, valuado entonces en $63.5 millones de dólares.

- Asimismo, este grupo concretó una inversión que le permitirá recibir ingresos aproximados a $200 millones de dólares por la operación del sistema de agua potable de Cancún, el primer sistema completo de agua concesionada. Las otras hicieron lo propio en la ciudad de México.

- Por otro lado, grupos como Bayer y Cydsa, que en un principio crearon divisiones de mejoramiento ambiental, a la fecha construyen plantas de tratamiento de agua y dan asesoría a consorcios privados en el diseño de programas ambientales.

- La parte extranjera
La situación es distinta para aquellas firmas del exterior -básicamente de Estados Unidos y Canadá- que han decidido ingresar al mercado para aprovechar las oportunidades. La debilidad, dicen analistas internacionales, es que no existe información completa sobre los lineamientos a seguir para la operación en esta actividad, un aspecto refutado por organismos industriales mexicanos.

- La CNA estableció 10 normas técnicas de operación para determinar los estándares que regirán la instalación de tomas domiciliarias de agua, diseño y construcción para sistemas de alcantarillado y agua potable. Las nuevas normas, que se unirán a 70 Normas Oficiales Mexicanas (NOM), permitirían tener una mayor vigilancia en el desarrollo de infraestructura donde la iniciativa privada ha participado crecientemente en los últimos cinco años.

- La CNA explicaba: "Con las normas oficiales, la industria reafirmará la calidad de sus productos, al tiempo que las empresas constructoras y organismos responsables de los sistemas de agua potable y alcantarillado darán mayor seguridad y calidad a las obras de suministro".

- En este aspecto, firmas extranjeras han estimado una inversión mínima de $7 millones de dólares antes de que termine el presente siglo.

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- A finales de 1994, la CNA consideraba que la continuidad en el ritmo de crecimiento en la cobertura de servicios de agua potable y alcantarillado, que también utilizaban grandes porciones de tecnología ambiental, requiere en la actual administración una inversión de $10,294 millones de dólares. Un requerimiento que será cubierto a través de la participación de la iniciativa privada; al menos esa es la intención del gobierno federal.

- Algo queda claro: este nicho de mercado continuará creciendo aun con la contracción de la economía y las variaciones en el tipo de cambio, pues se trata de cuestiones de eficiencia para las firmas involucradas y de políticas de atención a la infraestructura nacional.

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