Cruzada vs. Impostores

Las marcas sagradas inician la batalla para erradicar de los hombres el pecado de la piratería. ¿S
Marco Appel / Bruselas

Dos dramáticos números describen la magnitud que ha alcanzado la piratería internacional: $500,000 millones de dólares y 7%. El primero se refiere al monto que cada año genera en ventas esa actividad ilícita, y el segundo a su porcentaje de participación en el comercio mundial.

- Empresarios y autoridades están alarmados. La falsificación de productos y marcas causa un grave daño a las empresas legales, reduce las oportunidades de inversión y hasta puede poner en riesgo la salud de los consumidores cuando el producto pirateado son medicamentos.

- Las consecuencias no son menores. En Estados Unidos las compañías pierden cada año $250,000 millones de dólares en ingresos no captados; y en Europa es la causa de 100,000 despidos en el mismo lapso.

- Además, al ser la piratería un negocio muy lucrativo y con mínimos riesgos, se ha descubierto que grupos terroristas y bandas del crimen organizado están acudiendo a ella para financiarse.

- ¿Qué hacer para combatirla? Algunas empresas responden con una palabra: unirse.

- La Organización Internacional de Aduanas (a la que pertenece México), Interpol y la Global Business Leaders Alliance Against Counterfeiting (GBLAAC) convocaron en Bruselas al Primer Congreso Mundial contra la Piratería.

- Rita Hayes, directora general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, dice que el objetivo es coordinar esfuerzos de gobiernos, empresas y foros multilaterales para combatir esta actividad.

- Se trata de ganar tres batallas: la aprobación de leyes específicas contra la piratería y su correcta aplicación a nivel nacional e internacional; la formación de conciencia entre la población y los funcionarios de que no es un delito insignificante y sin víctimas; y, por último, reforzar las medidas de seguridad en las fronteras.

- Del lado de las empresas está la alianza GBLAAC, que funciona desde hace dos años y que es integrada por 16 pesos completos de la economía global: Coca Cola, Gillette, Henkel, Proter & Gamble, Sara Lee, Unilever, DaimlerChrysler, General Motors, Novartis, British Petroleum, Pentland, Allied Domecq, Heineken, British American Tobacco, Japan Tobacco International y Philip Morris.

- Y aunque estos aliados corporativos son fuertes y poderosos, el enemigo ha mostrado que no será fácil erradicarlo de la economía. ¿Quién será el vencedor?

- “CADA DÍA ESTÁ PEOR”
William Dobson,
director ejecutivo de GBLAAC

- William Dobson es claro: el problema de la piratería empeora día con día y su combate debe ser la prioridad de la comunidad empresarial global. El experto estadounidense, durante 30 años ejecutivo de Procter & Gamble, sabe de lo que habla. Como vicepresidente de Relaciones Externas de la firma en China fundó la Coalición Antipiratería. Y es esa parte del mundo, Asia, la que más preocupa en términos de productos falsificados, mientras América Latina es uno de los principales distribuidores de dicha mercancía.

- Hace dos años, Dobson colaboró en la formación de la Global Business Leaders Alliance Against Counterfeiting (GBLAAC), el organismo que patrocina la lucha contra la piratería que agrupa a 16 empresas transnacionales de los sectores alimentos, bebidas, automotriz, farmacéutico, tabaco y petróleo, en la cual ahora ocupa el cargo de director ejecutivo.

- ¿Qué países y regiones le preocupan más?
China y otros países asiáticos, que son muy conocidos por producir falsificaciones y exportarlas. Pero también naciones como la India o las antiguas repúblicas soviéticas de Europa del Este, y más recientemente los países de Medio Oriente y de África.
 
¿Y América Latina?
No representa el mismo peligro. Sin embargo, su problema es la distribución. Una amplia gama de falsos productos entran por los aeropuertos de Brasil, que se han convertido en  puntos primordiales para exportarlos. Pero la principal plataforma de piratería en el continente es Paraguay, donde los criminales están aprovechando la falta de controles en las fronteras ligada a los acuerdos de libre comercio.
 
¿Combatir la piratería es también responsabilidad del sector privado?
La solución provendrá de un esfuerzo conjunto entre el sector público y el privado. En última instancia son los gobiernos quienes deben crear las leyes correctas y aplicarlas. Pero también nosotros debemos educar a los consumidores sobre el daño que causa la piratería a la sociedad. A nosotros nos interesa el impacto en los consumidores; a los gobiernos el que hay ciudadanos que viven en riesgo por las falsas medicinas, baterías, rastrillos o partes de automóvil.

- ¿Qué le exigen a las autoridades?
Queremos leyes específicas contra la falsificación de productos; fuertes sanciones que las respalden; y que destinen los recursos necesarios para criminalizar, perseguir y penalizar esa actividad.
 
¿Cómo pueden apoyar el combate en México?
Podemos cooperar de dos formas: a nivel global con la Organización Internacional de Aduanas o Interpol, donde contribuirá mucho el punto de vista mexicano; y estableciendo contactos entre nuestras compañías para impulsar una coalición nacional.
 
¿Qué recomienda a las empresas mexicanas?
Lo primero es reconocer el problema desde los puestos ejecutivos. Segundo, organizarse internamente para enfrentar el problema: seguridad corporativa, asuntos legales, relaciones públicas, marketing y ventas. Y tercero, garantizar el flujo de los recursos que sean necesarios, ya que está en juego la confianza del consumidor en la marca, que es el valor de una empresa.

- ¿Preocupa a los EU la piratería en México?
Le preocupan más las exportaciones chinas o asiáticas, pero está muy atento a los cargamentos de mercancías provenientes de México, porque el país podría ser un puerto de entrada a los Estados Unidos de la piratería extranjera.

- MAL DE MUCHOS…
El mes pasado, los comerciantes ambulantes del centro de la ciudad de México mostraron una cara nunca antes vista: la del orgullo de vender mercancía pirata.

- Una camiseta con una frase desafiante (“Soy pirata y qué”) se convirtió en un traje de batalla con el que este sector intenta combatir las reformas a la Ley Federal de la Delincuencia Organizada, que pretende castigar a quienes produzcan, vendan o compren artículos piratas.

- “La piratería es simplemente una cuestión de carácter económico que debe resolver el gobierno federal generando mejores condiciones de vida, más oportunidades de empleo y cambiando el modelo económico del país”, reza uno de los volantes que reparten en las calles.

- Pero México no es el único que exhibe un problema para aplicar la ley en estos casos. Brasil también sufre el embate de esta actividad.

- A raíz de los numerosos tratados comerciales firmados por el gobierno brasileño y la entrada masiva de mercancía foránea, en 1995 desarrolló un ambicioso marco legal de protección de los derechos de propiedad intelectual.

- La legislación es considerada una de las mejores de América Latina, no así su aplicación.

- Rodrigo de Ouro Preto, de la consultora brasileña Momsen Leonardos, considera el reciente establecimiento de tribunales especializados un paso en la buena dirección. “Es clave que esta área de la justicia se especialice, porque mejora el cumplimiento de las leyes”, explica.

- Desde 2002 en Río de Janeiro existen este tipo de Cortes, dedicadas a atender disputas en materia de patentes, derechos de autor y marcas comerciales. Su ámbito de actuación es federal, lo que garantiza una mayor acción en la lucha contra la piratería.

- Sin embargo, los aeropuertos brasileños se han convertido en uno de los puntos de distribución más importantes del continente, según William Dobson, el zar antipiratería que encabeza el organismo GBLAAC.

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