Cuidar lo propio

Comprar una empresa quebrada en la que eres empleado. ¿A quién se le ocurre?
Alejandro Ángeles

Cuando Guillermo Casares y su colega Antonio Llausás decidieron apostarlo todo para comprar Via Net.works (VN) de México, la empresa en que eran director general y director comercial, sabían que cumplían con el perfil del empleado que muere por ser empresario. Un mantra les acompañó en esta operación de Management Buy-Out (MBO): “Hay que manejar ese negocio como si ya fuera nuestro”.

- Así hicieron su propuesta de compra en agosto de 2002 por una empresa que estaba a punto de abandonar el país, luego del desplome de las punto com y los escándalos corporativos.

- Hubo una labor previa. Cuando ya perdía un millón de dólares al mes, presentaron un plan para reducir la pérdida a la mitad y obtener ganancias en 24 meses, enfocándose en la oferta de servicios de seguridad a empresas y saliendo del mercado de conexión a consumidores.

- “Los dueños evaluaban ofertas de compra”, dice Casares. Pero optaron por hacer caso a sus empleados. Hasta que la subsidiaria mexicana de UUNET, una de las firmas que mueve el tráfico global de internet, les dijo que daría el manejo de su red a Avantel, socio de su matriz WorldCom. “Perdíamos un millón de dólares, y se nos fue quien dejaba 40% de nuestros ingresos”, dice Llausás. “El plan tomaría unos meses más.”

- Para Casares eso era un reto enorme, pero manejable. Había pasado tiempo desde varios traspiés como emprendedor. Otro mantra surgió  de ello: “El mayor fracaso para un emprendedor es tenerle miedo al fracaso”.

- Ante la posibilidad de que VN abandonara México, Casares vio la oportunidad de su vida. “Los dueños nos creyeron locos”, dijo Llausás. Pero no les quedó otra. Como empresa pública, VN sabía que una mala salida de México dañaría su plan de supervivencia en Europa.

- “Nos comprometimos a respetar los contratos con proveedores y dar un pago simbólico. Tuve que vender mi casa”, dice Llausás. Con el apoyo de un banquero de inversiones, quien les prestó asesoría a título individual a cambio de una participación minoritaria, comenzaron a trazar su propio destino.

- Redujeron la nómina a 85 empleados, pagaron a proveedores y se bajaron el sueldo. Hasta recuperaron el nombre de Mexis, que la empresa usaba antes de que VN la absorbiera en 1999 (desde la fundación de la compañía en 1993).

- A Casares y Llausás, por su apuesta, les sonrío el mercado pues el tema de seguridad empresarial informática se convirtió en prioridad en inversiones de capital. La propuesta de Mexis es simple: en lugar de administrar la seguridad de las redes de sus clientes in situ, sus ingenieros lo hacen en un centro de datos desde donde monitorean el flujo de información. Hoy trabajan para 400 empresas como Devlyn, MultiPack o Su Casita.  Y el premio está por llegar. Según Casares, este año cerrarán con ventas por $6 millones de dólares. “Con una ganancia marginal, pero ganancia”, afirma sonriendo.

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