Cultura renovada

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Andrés Piedragil Gálvez

¿Qué rasgos definen al ejecutivo mexicano?, ¿existe una cultura corporativa en el país? En su edición número 405, con fecha de portada del 5 de diciembre de 1984, Expansión intentó responder a estas preguntas. La investigación periodística arrojó una conclusión interesante: la presencia de firmas internacionales en México, cada vez más significativa, estaba sembrando mejores prácticas de negocios en los entornos empresariales. La creación de una verdadera cultura corporativa mexicana se antojaba una meta alcanzable.

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Sin embargo, para lograr ese objetivo, opinaban en ese momento las fuentes consultadas por los editores, había que mejorar sustancialmente en los aspectos de liderazgo y trabajo en el equipo. “En México, la grilla es gruesa, la competencia es muy desleal. Hay una actitud de ‘si te puedo dar por la espalda sin que te enteres que fui yo, lo hago’”, decía un especialista. Otro experto señalaba que los ejecutivos de nivel medio consideraban que “el jefe no arriesga nada. Está en su puesto no por su capacidad o experiencia, sino por sus relaciones.”

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A casi 19 años de la publicación de dicho artículo, Expansión presenta a un grupo de ejecutivos que demuestra que en el campo del liderazgo algo se ha avanzado. Muchos los califican como “jefes duros, exigentes”; en realidad, estos personajes  se distinguen por su capacidad para tomar decisiones al momento de enfrentar desafíos y por su vocación de efectividad. Y no hay que olvidar que este es un factor crítico en el éxito de una aventura empresarial. Bienvenidos sean los duros.

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