Da Vinci en la empresa

Ante la competencia impetuosa, no sobra acercarse a la enseñanza y herencia de los clásicos
Gabriela Ruiz

Inventor, pintor y poseedor de talentos varios, Leonardo da Vinci encarnó el esplendor renacentista. Siglos después, este genio es el modelo a seguir de Michael J. Gelb, un escritor que asegura en su libro La Inteligencia Genial (How to Think Like Leonardo da Vinci; Editorial Norma, 1999) que el prodigio italiano es un caso digno de emular para que las empresas sorteen los obstáculos que surgirán en el siglo XXI.

-

¿Por qué pensar como Leonardo da Vinci?
Él simboliza la salida de la Edad Media y el despertar del Renacimiento. Después, para llegar a esta época, pasamos de la revolución industrial hacia la era de la información. Sin embargo, muchas personas tratan de resolver problemas de la edad de la informática con herramientas y técnicas industriales. Mal hecho. Las corporaciones saben que para competir globalmente tienen que cambiar rápido, que necesitan gente que tome decisiones por sí misma, empleados creativos e innovadores. Leonardo es el mejor ejemplo para desarrollar este tipo de habilidades.

-

¿Qué une al oscurantismo con la era industrial?
En ambas épocas predomina el modelo del ser humano como una máquina. Un esquema que implica aislamiento, una falta de compromiso, espíritu y alma.

-

¿Cómo contrasta con el actual momento histórico?
En la era de la información la competitividad encuentra su mina en el capital intelectual, la creatividad, la innovación y la toma de decisiones. En las últimas décadas aprendimos que la capacidad del cerebro sobrepasa cualquier súper computadora.

-

¿En qué consiste How to Think Like Leonardo da Vinci?
Hay siete principios que nombré en italiano. El primero es Curiosita: despertar la curiosidad. Se necesitan empleados que lleguen al trabajo preguntándose cómo hacer mejor las cosas, cómo competir con eficacia y cómo ser más creativos.

-

El segundo principio es Demonstrazione: pensar independientemente, convertirse en un pensador creativo. Es importante aprender de nuestros errores. Las organizaciones más exitosas deben aprender de sus equivocaciones en vez de cubrirlas.

-

El tercer principio, Sensazione: despertar los sentidos. Leonardo entrenó sus sentidos igual que un campeón olímpico se pone en forma para competir. Da Vinci decía que los cinco sentidos son los ministros del alma. En el lugar de trabajo necesitamos empleados con sentidos agudos.

-

El cuarto principio se llama Sfumato: capacidad para vivir con la incertidumbre y el cambio.

-

El siguiente es  Arte/Scienzia: usar ambos hemisferios cerebrales; tanto el lado que se ocupa de la imaginación, como el encargado de la lógica.

-

Uno más, Corporalita: perseguir un balance entre el cuerpo y la mente. Para gente de negocios esto quiere decir que no agoten alma y cuerpo en la carrera por competir.

-

El séptimo es Connessione: todo está interconectado. En su búsqueda de la belleza y la verdad, Leonardo observó que todo está relacionado. En los negocios se deben percibir conexiones entre monedas, tecnologías, medio ambiente. Detectar la relación entre la visión, la misión, los valores de la empresa al mismo tiempo que se desarrollan estrategias, contrataciones y programas de entrenamiento, reclutamiento y compensaciones. Estos enlaces sustituyen a los departamentos donde nadie sabe lo que está pasando en otras áreas.

-

¿Qué opina de la inteligencia?
La mayoría de nosotros crecimos con la idea de que la inteligencia equivale al coeficiente intelectual: inteligencia matemática y verbal. Sin embargo, se ha descubierto que existen, por lo menos, siete clases distintas de inteligencia.

-

Hay una inteligencia mecánica donde sobresalen personas que son buenas para armar y desarmar cosas. Otra, la inteligencia musical: Mozart era un genio, lo mismo que Beethoven. La inteligencia atlética, como la de Michael Jordan o Pelé. Una más, muy importante para el trabajo y la vida privada, la inteligencia emocional. Aunque tiene dos ramas: la interpersonal (llevarse bien con los demás) y la intrapersonal (el autoconocimiento). Es muy importante entender el gran potencial del ser humano y su capital intelectual para aprovecharlos al máximo.

-

¿Cuál es la diferencia entre conocimiento e inteligencia?
Existe una correlación entre ambos. El calibre y número de soluciones a un problema (el conocimiento) se limita cuando existe la inteligencia pero no se tienen datos. La mayor parte de los genios tienen una memoria tremenda, pueden guardar mucha información y, por lo tanto, tienen gran conocimiento. La memoria es un almacén de materia prima para la creatividad y el genio pero, por sí sola, no es suficiente. Es necesario jugar con datos y combinarlos para poder generar ideas y opiniones propias.

-

¿Qué deben hacer las empresas con la especialización?
Es algo crítico. Parte de mi trabajo consiste en ayudar a las organizaciones a olvidar hábitos de la era industrial, poner sus pensamientos en orden antes de generar novedades: desaprender. Es decir, hay que aprender a depender menos del hemisferio izquierdo, sin olvidarlo completamente. Crear ideas nuevas, analizarlas y confiar en el instinto cuando se toma una decisión. El fundador de General Motors (William Durant) decía que el acto final de hacer negocios siempre es intuitivo.

Ahora ve
No te pierdas